El presidente electo, Jose Antonio Kast revisa su reloj durante un acto en la Moneda junto al presidente saliente, Gabriel Boric. Reuters
América Los retos de José Antonio Kast en Chile: asume la presidencia entre promesas de mano dura y un Congreso divididoSu gobierno de "emergencia nacional" tendrá que negociar con la oposición y se centrará en la seguridad y la reducción del Estado.
Más información:Kast, presidente de Chile: el ultraderechista que defendió a Pinochet sucede a la izquierda radical de Gabriel Boric
Sandro Herves Garrido Publicada 11 marzo 2026 02:50hLas claves nuevo Generado con IA
Este miércoles comenzará la etapa de José Antonio Kast al frente de la presidencia de Chile, iniciando un mandato que se desarrollará en un contexto político y social exigente. Su llegada al poder se produce después del gobierno del izquierdista Gabriel Boric y marca un giro hacia la extrema derecha en la política chilena.
Para Kast, su Gobierno es de "emergencia nacional", debido al aumento de la inseguridad en el país sudamericano junto a las dificultades económicas. Cada ministerio del ejecutivo tiene un plan de acción, entre el que figura un recorte del 3% del gasto, recoge la agencia Efe.
El presidente electo, de corte ultraderechista, ganó las elecciones celebradas en diciembre con un mensaje contundente de mano dura contra la criminalidad frente a la supuesta inacción del saliente Gobierno del socialista Boric.
Además, prometió establecer un control estricto a la inmigración y estimular una reducción del gasto público, con la intención de reducir el Estado.
Kast y 'Papi' Asfura se suman a los Noboa y Milei: la derecha renace en América Latina bajo la atenta mirada de TrumpLa llegada de Kast al Palacio de La Moneda supone la consolidación del giro a la derecha en la política latinoamericana. En concreto, se suma a otros presidentes de derecha populista, como Javier Milei en Argentina o Nayib Bukele en El Salvador.
En total, con Kast, ya son hasta once presidentes situados entre la derecha y la ultraderecha los que gobiernan en América, todo bajo la atenta mirada de un Donald Trump que trata de aumentar los vínculos con nuevos socios en la región.
Desde el inicio de su gestión al frente del ejecutivo, Kast enfrentará diversos desafíos que pondrán a prueba su capacidad de gobernar y de construir mayorías políticas.
Seguridad ciudadana
Uno de los principales desafíos de su presidencia será la seguridad pública. En los últimos años, la percepción de inseguridad ha aumentado en Chile, en un contexto marcado por la mayor presencia del crimen organizado, el narcotráfico y los delitos violentos.
Según las cifras más recientes, en 2025 se registraron 1.091 homicidios en el país. Aunque se trata de niveles comparables con los de otros países de América Latina, la cifra representa un aumento significativo para Chile y se sitúa muy por encima de las tasas habituales en la mayoría de países europeos.
José Antonio Kast, durante un acto electoral en las presidenciales de 2025. Rodrigo Garrido Reuters
El número de homicidios prácticamente se duplicó en siete años, con un aumento gradual desde 2018.
Durante la campaña, Kast prometió medidas más duras para enfrentar la delincuencia y fortalecer a las fuerzas policiales. Sin embargo, su desafío será lograr resultados visibles sin generar conflictos con el respeto a los derechos civiles ni con el marco constitucional.
Inmigración ilegal
Otro tema clave será la inmigración irregular, especialmente en el norte del país. Kast ha planteado políticas más estrictas de control fronterizo y un mayor control en lo que respecta a la política migratoria.
Kast va a por los inmigrantes irregulares: propone un corredor "de devolución" tras ganar las elecciones en ChileEsta inmigración irregular que llega por el norte del país proviene especialmente de países de América del Sur y del Caribe, con un flujo migratorio que entra por la frontera con Bolivia y Perú, en zonas del desierto de Atacama.
En los últimos años, debido a la crisis política, la mayoría de irregulares que cruzaban la frontera son venezolanos, que recorren la llamada ruta migratoria andina.
Los otros países de donde proviene un mayor número de inmigrantes en situación irregular son Colombia, Perú y Haití, aunque este último ha disminuido durante los últimos años.
Entre sus propuestas, destaca la intención de crear un "corredor humanitario de devolución" de inmigrantes irregulares a sus países.
Ya durante la campaña electoral, Kast advirtió a los 336.000 migrantes irregulares que viven en Chile que debían abandonar el país, ya que de lo contrario serían "perseguidos y expulsados", sin tener la posibilidad de regresar al país.
Este tipo de propuestas hicieron que, desde la extrema izquierda sudamericana, voces como Gustavo Petro, presidente de Colombia, le llamaran "nazi", al confirmarse su victoria en las elecciones.
El desafío para el gobierno de Kast será equilibrar el control migratorio con el respeto a los compromisos internacionales de Chile y la capacidad de gestionar la situación de la población migrante ya asentada en el país.
Reajuste económico
En el ámbito económico, el nuevo Gobierno también tendrá que impulsar la reactivación y recuperar el dinamismo de la inversión. Chile ha experimentado un crecimiento moderado en los últimos años, junto con un aumento de la presión fiscal en la ciudadanía y demandas sociales importantes.
En este contexto, José Antonio Kast ha planteado la necesidad de reducir el tamaño del Estado y disminuir el gasto público, con el objetivo de equilibrar las cuentas fiscales y favorecer la actividad económica.
Según su programa, esto implicaría recortes en el gasto estatal, simplificación de la administración pública y una reducción de impuestos para incentivar la inversión privada.
Kast, defensor de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), ha apoyado un enfoque más conservador en materia de reformas sociales y educación que el impulsado por el gobierno de Boric. A la vez, plantea revisar algunas reformas sociales y priorizar políticas focalizadas en los sectores más vulnerables.
En el ámbito educativo, Kast ha puesto el acento en la libertad de elección de las familias, proponiendo reformar el sistema de asignación escolar. Además, señala la necesidad de reforzar la educación técnico-profesional, para adaptar la educación a las necesidades del mercado laboral.
Sin embargo, su desafío será encontrar un equilibrio entre mantener la disciplina fiscal, estimular la inversión y responder a las expectativas de la ciudadanía en materia de bienestar social, especialmente después de las reformas impulsadas durante el gobierno del izquierdista Boric.
El presidente saliente de Chile, Gabriel Boric, durante un acto en la Moneda. Reuters
A pesar de que el presidente saliente, Gabriel Boric, tan solo conserva un 31% de apoyo, según la última encuesta, este registro demuestra que pese a la derrota del socialismo en los comicios, su figura mantiene un respaldo importante dentro del electorado de izquierda, que defiende parte de su agenda de reformas.
La presidencia de Kast, además, estará marcada en un contexto de importante división en el país. Chile es en la actualidad una sociedad altamente polarizada, especialmente después de las protestas de 2019.
Diversos estudios y encuestas muestran que el país atraviesa uno de los momentos de mayor polarizacióndesde el retorno a la democracia.
En paralelo, diversos analistas políticos y expertos en la realidad chilena señalan que el centro político chileno se ha debilitado en el país, lo que ha aumentado la confrontación entre bloques ideológicos más definidos.
Gobierno en minoría
La gobernabilidad será un pilar fundamental que tendrá que trabajar Kast durante su presidencia. En las elecciones parlamentarias celebradas en noviembre junto a la primera vuelta presidencial, la conformación del Congreso resultó ligeramente favorable al líder derechista.
Sin embargo, la formación de Kast, el Partido Republicano de Chile, no tendrá el control total de la Cámara. Su presidencia dependerá en gran medida de su capacidad para articular mayorías parlamentarias y para tejer alianzas con sus socios.
En este momento, Kast cuenta con el respaldo de partidos de derecha tradicionales, como la Unión Demócrata Independiente y la Renovación Nacional, además de sectores liberales como Evópoli. Estos partidos constituyen la base parlamentaria más cercana al gobierno.
Otra posible fuente de apoyo proviene de figuras de la derecha más dura, como el diputado Johannes Kaiser, vinculado al Partido Nacional Libertario.
Kaiser, el otro candidato del sector de la derecha chilena que compitió por pasar a la segunda vuelta frente a la comunista Jeannette Jara, cuenta con una agenda más radical en algunos aspectos.
Su respaldo podría ser importante para aprobar iniciativas relacionadas con seguridad, migración o reducción del tamaño del Estado. Sin embargo, una alianza demasiado estrecha con esta fuerza política también podría dificultar acuerdos con otros potenciales socios más moderados.
En todo caso, el mayor escollo que tendrá que superar la presidencia de Kast vendrá desde el Senado, donde derecha e izquierda se encuentran empatados a 25 parlamentarios.
Incluso con el apoyo de todos los senadores de derecha, el ejecutivo normalmente necesitaría al menos uno o dos votos adicionales para aprobar proyectos importantes, lo que dificulta la capacidad de Kast para abordar importantes reformas sociales durante su mandato.