- SERGIO SAIZ Nueva York
Los vecinos del West Village han denunciado al alcalde por cerrar un albergue para personas sin hogar y trasladar a sus usuarios al barrio más elitista de la ciudad
Los vecinos de uno de los barrios más exclusivos de Nueva York han decidido plantar cara a una de las políticas más controvertidas del nuevo alcalde de la ciudad. Una asociación de residentes del West Village, que concentra el mayor número de millonarios y rostros famosos por metro cuadrado de la ciudad, ha presentado una denuncia en los tribunales contra Zohran Mamdani por, según alegan, promover el traslado de personas sin hogar a esta zona residencial sin el debido consenso ni planificación. Literalmente, le acusan de llenar de pobres las calles de unos de los vecindarios más elitistas de Manhattan.
El conflicto, que ha ido escalando en las últimas semanas, refleja el creciente choque entre las políticas de vivienda impulsadas por el alcalde progresista y la resistencia de comunidades acomodadas que temen un deterioro de la seguridad y de la calidad de vida. El West Village no solo es conocido por su icónica arquitectura y calles arboladas, sino porque es la zona donde vive la mayoría de las celebrities de la ciudad. Y aunque generalmente buscan discreción en esta faceta privada, ahora el barrio se ha convertido en el epicentro de la batalla de los ricos contra la alcaldía. Públicamente ninguno se pronuncia, ni a favor ni en contra. Silencio total al respecto en redes sociales. Quien da la cara son las asociaciones de vecinos.
Según figura en el escrito de denuncia, la iniciativa impulsada por Mamdani busca redistribuir la población sin hogar hacia distintos barrios de la ciudad, incluyendo zonas tradicionalmente ajenas a este problema. Los demandantes sostienen que el proceso se ha llevado a cabo sin transparencia, sin recursos suficientes y sin evaluar el impacto en servicios públicos, seguridad y convivencia.
El entorno de Mamdani defiende, sin embargo, que la medida responde a una necesidad estructural de Nueva York: la falta de vivienda asequible y el colapso del sistema de refugios. Desde su oficina insisten en que concentrar a las personas sin hogar en determinados distritos ha demostrado ser ineficaz y que una distribución más equitativa es clave para abordar el problema de raíz.
El caso ha reavivado un debate recurrente en la ciudad: cómo ayudar a las miles de personas sin hogar que viven en las calles de Nueva York. La red de albergues está totalmente colapsada. En menos de cinco años ha triplicado su ocupación, pero no los recursos destinados a su gestión o a aumentar las plazas disponibles. El problema del West Village se produce después de que Mamdani decidiera cerrar un albergue por daños estructurales debido a la falta de mantenimiento del edificio, construido en 1931, lo que ha obligado a realojar a sus ocupantes -la mayoría hombres- en otras zonas de la ciudad.
El pulso entre los vecinos del West Village y Mamdani amenaza con convertirse en un símbolo político en Nueva York. A medida que se acercan las próximas citas electorales para renovar la Administración del estado, la gestión de la crisis de vivienda y el equilibrio entre justicia social y estabilidad urbana se perfilan como uno de los grandes campos de batalla en la ciudad. De ahí que Mamdani y la gobernadora Kathy Hochul discrepen a la hora de afrontar esta situación. Él acaba de jurar el cargo, mientras que ella se enfrenta a la reelección. Necesita el apoyo de las bases de Mamdani, pero también los cheques de los millonarios de la ciudad para financiar su campaña. Sin embargo, el alcalde ha declarado abiertamente la guerra a los ricos. Incluso con vídeos en redes sociales en los que se burla de ellos para anunciar, por ejemplo, un nuevo impuesto a las segundas residencias de multimillonarios, posiblemente el tipo de inmueble que más abunda en Manhattan, plagado de apartamentos de lujo vacíos la mayor parte del año o que sirven de alojamiento puntual para directivos de Wall Street que tienen su residencia principal fuera de la ciudad, incluso fuera del estado de Nueva York.
Mientras, los expertos en gestión urbanística se ponen del lado de los vecinos del West Village y advierten de que el traslado de personas sin hogar a otras ubicaciones requiere una coordinación mucho más amplia que una acción improvisada. Sin inversión en servicios sociales, atención sanitaria y programas de inserción, el simple traslado de personas sin hogar puede generar tensiones en las nuevas zonas sin resolver el problema de fondo.
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