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Los siete errores más comunes en el sexo

Los siete errores más comunes en el sexo
Artículo Completo 952 palabras
Cosas simples, pero claves: técnicas absurdas, tabúes, falsas expectativas... una sexóloga destapa los enemigos del placer
Los siete errores más comunes en el sexo

Cosas simples, pero claves: técnicas absurdas, tabúes, falsas expectativas... una sexóloga destapa los enemigos del placer

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Solange Vázquez

29/09/2026 Actualizado a las 19:21h.

Si alguien ha comenzado a leer este reportaje pensando que vamos a exponer errores del tipo «el pene debe estar con una inclinación de 60 ... grados durante el coito para que todo salga bien», «no llegas al orgasmo porque no te han dado tres toquecitos mágicos en el punto G» o «no estimular los pezones de tu pareja es un claro síntoma de analfabetismo sexual»... se va a frustrar. Porque los errores más comunes en el sexo no van por ahí y no tienen tanto que ver con técnicas ni posturas como con actitudes. Bárbara Montes, sexóloga, repasa los siete fallos más habituales, los grandes enemigos a batir:

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    Si yo lo hablo todo...

«Uy, yo lo hablo todo con mi pareja, tenemos una confianza...». Uf, qué peligro tiene esta frase. Casi nadie es un libro abierto con el 'contrario' en la cama. De hecho, hay estudios que indican que todos (sí, también ellos, haciendo algo de prestidigitación) fingen a veces orgasmos para no herir la autoestima del otro y que, en algunos casos, es hasta positivo (si no se convierte en una práctica habitual). Sin embargo, callarse las cosas por norma es un error garrafal: «Decir qué nos gusta o no sigue siendo un tabú», indica Montes. Para empezar, porque creemos que puede sentar mal, que todos somos muy susceptibles con esas cosas. Por eso, la sexóloga aconseja hablar de 'mejoras' cuando no estemos en el acto y empezar siempre valorando lo que sí nos gusta antes de entrar a lo que no. «Recuerdo a una pareja que llevaba 15 años junta y que se había callado estas cosas por miedo a que sonara a reproche después de tantísimo tiempo... Pues bastaron solo dos conversaciones fuera para desbloquear algo que llevaban más de una década evitando», relata. Dar por hecho que por tener complicidad la otra persona debe adivinar lo que necesitamos es un error que acaba pasando factura. Habla por esa boquita...

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    El viaje es el camino

Vivir el sexo como una carrera de obstáculos hacia el orgasmo solo genera presión y aleja el disfrute. «Este enfoque perpetúa la brecha orgásmica: en parejas estables, los hombres llegan al orgasmo en el 88% de los encuentros frente al 66,5% de las mujeres. Como esa diferencia desaparece en la masturbación, queda claro que no es un tema anatómico, sino de falta de educación sexual y comunicación», explica Montes. La clave para ella: «Cuanta más presión ponemos en 'llegar', más lejos se siente el orgasmo. Por eso, saca el orgasmo del centro. Trátalo como un punto más del camino, no como un destino obligatorio».

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    Normalizar el dolor

La experta dice que «por vergüenza, más que por ignorancia» ha visto los mismos errores una y otra vez respecto a fallos anatómicos y mecánicos que restan placer «o hasta generan rechazo con el tiempo»: son, básicamente, normalizar el dolor en las relaciones sexuales («nunca es normal») y prescindir del lubricante (mira que tiene fácil arreglo). Muchas veces, lo que creemos un problemón se arregla comprando un botecito. Consejo de experta: siempre viene bien un producto de este tipo, se tengan o no molestias.5. Desconocer la propia anatomía (y la del otro)

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    Desconocer la apropia anatomía (y la del otro)

Nos gusta mucho a todos decir que en algún encuentro amoroso el chico se pensaba que el clítoris era una isla griega (perdida) o que ellas sabían dónde estaba el pene de milagro... «Ignorar cuánta estimulación externa necesita el cuerpo es un fallo común», apunta Montes. ¿Cómo se arregla eso? Sexo en solitario, con o sin juguetes, para empezar, algo que no está reñido (al contrario) con la intimidad en pareja. Saber dónde y cómo es la única manera de hacérselo saber al otro y de obtener buenos resultados.

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    Empeñarse en posturas incómodas

Montes se hace cruces a veces. Oye que un encuentro sexual no ha sido satisfactorio, indaga sobre la postura y... pues normal que no haya sido exitoso si han estado al borde de una lesión medular. Algunas posturas «no se ajustan al propio cuerpo o a la etapa vital» y convierten el acto en un fiasco, en un querer y no poder. «Se hace solo porque es lo que toca», lamenta. Vamos, que se lo ha contado alguien, lo ha visto en el porno o lo ha leído por ahí. Ejemplos: sexo de pie, donde una de las partes ya puede estar cachas y la otra finita. Y ya no hablemos de posturas dignas del Circo del Sol.

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    Convertir el sexo en un 'check' de la lista de tareas

Cuando la rutina se impone, el encuentro íntimo se convierte en una obligación más del día a día... «Y eso nos desconecta de la pareja antes siquiera de empezar». ¿Cómo cambiar esto? «Rompe la inercia modificando el contexto. Agenda espacios de conexión sin expectativa de sexo final o cambia el entorno habitual para volver a activar la curiosidad mutua». Algo que es mano de santo: cinco minutos de besos sin que tenga que derivar hacia nada más..

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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