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Los técnicos advierten, ante el primer accidente 100% de Alta Velocidad: "Hay que investigar dos accidentes, no uno"

Los técnicos advierten, ante el primer accidente 100% de Alta Velocidad: "Hay que investigar dos accidentes, no uno"
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Se apunta a un fallo en la infraestructura a la altura de Adamuz, mientras que en Angrois los expertos señalan que se trató de una línea de alta velocidad sin la debida seguridad Leer

Con la investigación del doble descarrilamiento en Adamuz en estado incipiente, especialistas ferroviarios miran ya hacia el estado de la infraestructura y apuntan que se tardará en tener conclusiones definitivas. Un fallo en la soldadura del carril derecho de la vía por la que circulaba el Iryo es la hipótesis que cobra mayor fuerza, pero apelan a la prudencia y llaman la atención sobre una circunstancia que sitúa este siniestro en un escenario muy diferente a su precedente más inmediato, el del Alvia en Santiago. En esta ocasión, «realmente no fue un accidente, fueron dos».

En ambos casos, fue un servicio de alta velocidad y un descarrilamiento y las víctimas se cuentan por decenas, 79 en Santiago y, de momento, 40 en Córdoba. A partir de ahí, diferencias. En Adamuz, dos trenes implicados, un Iryo que circulaba entre Málaga y Atocha descarriló primero y, segundos después, un segundo tren Alvia de Renfe que circulaba por la vía contigua de Madrid a Huelva chocó contra los coches que habían descarrilado, ocupando la vía contraria.

El maquinista del segundo tren, que, además, falleció en las vías, no tuvo margen de reacción, pues circulaba a más de 200 kilómetros por hora y, según apuntan los técnicos consultados por EL MUNDO, «a esa velocidad, necesitan tres o cuatro kilómetros para detenerse completamente». La fatalidad quiso que «justo unos segundos después viniese el segundo tren», pues con más margen, se habrían podido activar los sistemas de seguridad que detectan un obstáculo en la vía y frenan el tren de forma automática.

La investigación judicial está en manos del Tribunal de Instancia plaza 2 de Montoro (Córdoba), pero previamente se está realizando ya la técnica, que analiza los trenes y la vía, que está en un tramo recto y que acaba de ser objeto de una reciente renovación, en abril de 2025.

Para saber másGráfico.

Así fue el accidente: la secuencia de la tragedia

  • Redacción: ELSA MARTÍN
  • Redacción: EMILIO AMADE
  • Redacción: ÁLVARO MATILLA
  • Redacción: MARÍA ALCÁNTARA
Fotografía.

Imágenes del accidente de dos trenes en Adamuz (Córdoba)

  • Redacción: ELENA IRIBAS / AGENCIAS

Los especialistas ponen la mirada también en las complicaciones que está teniendo el rescate, pues los trenes descarrilaron en una zona «muy aislada, semimontañosa», con muchos túneles y viaductos, a varios kilómetros de la localidad más cercana y en horario nocturno. La vía, además, como ocurría con los primeros tramos de alta velocidad, carece en muchas zonas de vía de servicio que facilite el acceso al tramo.

En cuanto a los paralelismos entre ambos accidentes, el ingeniero de Obras Públicas Xosé Carlos Fernández sí aclara que ambos son de alta velocidad. La línea del siniestro de Córdoba la remonta este especialista al año 1992, coincidiendo con la Exposición Universal de Sevilla (Expo '92), evento clave para impulsar la alta velocidad española, con la inauguración de la primera línea Madrid-Sevilla, y no duda de que los trenes Iryo y Alvia accidentados «son totalmente de alta velocidad», autorizados para circular a más de 250 km/h, si bien cuando descarrilaro iban a 200 y 205, respectivamente. «La línea es de alta velocidad y afectó a un tren de alta velocidad. Luego, el accidente es de alta velocidad, inevitablemente».

En Santiago, esta circunstancia se puso en cuestión hasta el juicio, negándolo insistentemente las autoridades, si bien sí lo considera así la sentencia que condenó al maquinista y al responsable de seguridad en la circulación de Adif cuando se puso en funcionamiento la línea.

La jueza habla de la Línea de Alta Velocidad a Galicia del Corredor Norte-Noroeste y en varios momentos del fallo se refiere a esta característica. De hecho, comparte responsabilidades entre el maquinista y el cargo de Adif, indicando que considera «incomprensible» que «se conciba una línea de alta velocidad dotada de uno de los sistemas de protección del tren más seguro que existía en el momento para luego modificar el proyecto original dejando unos kilómetros de la línea sin tal protección», decisión que atribuye al condenado.

Xosé Carlos Fernández concluye que en el caso de Angrois se trataba de «alta velocidad sin la seguridad asociada a ella» y que «el problema es que estaba sin acabar».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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