La amenazaba y la maltrataba, han asegurado amigos y compañeros de trabajo de Paula en la segunda jornada del juicio que se celebra en la Audiencia de Málaga contra su ex pareja y el padre del menor de sus tres hijos, Marco R., acusado de su muerte en mayo de 2023 y de la de la joven ítalo albanesa Sibora Gagani, cuyo cadáver apareció emparedado en la vivienda que compartía con la chica cuando desapareció y cuyo crimen se juzgará en un procedimiento independiente.
Uno de sus compañeros ha asegurado que Paula tenía "pánico" al acusado y que sospechaba que su entonces pareja, hoy acusado de haberla apuñalado hasta en 16 ocasiones, la sedaba por las noches y abusaba de ella porque se despertaba con molestias en la zona genital para las que no tenía explicación.
Había faltado al trabajo en más de una ocasión, al parecer tras recibir una paliza, y le habían visto moratones en las piernas y en el costado, han declarado los responsables del restaurante en el que trabajaba como camarera.
"Vi cosas que no me gustaron y le pregunté", ha dicho la encargada del establecimiento, con la que había trabado una gran amistad. La mujer se ha emocionado mucho mientras recordaba a Paula. "Era la alegría del bar", ha dicho su jefa. Hablaban bastante y cogieron confianza por lo que al final Paula terminó por reconocer que Marco le había pegado.
Le dije que lo iba a denunciar, ha comentado, pero "Paula me pidió llorando que no lo contara por sus niños", que fueron declarados en desamparo en 2022. Estaba convencida de que si dejaba a Marco no le iban a devolver a los pequeños y "por sus niños tenía que aguantarlo todo. Eran lo primero y estaban por encima de todo", ha recalcado la testigo.
Los niños no querían ver a Marco
Los hijos de Paula no querían ver a Marco durante las visitas, ha dicho en su comparecencia la psicóloga que los trataba en los servicios de asistencia. La profesional ha explicado que los menores, de 5 y 6 años de edad, se ponían serios y no querían acercarse a él por lo que sospechaba que podía tratarse de un caso de violencia familiar, ha subrayado.
De hecho, ha precisado, el día que fue a explicar a los niños lo ocurrido con su madre, fueron ellos mismos pese a su corta edad, los que se adelantaron y le preguntaron si el acusado "le había hecho daño a su madre con un cuchillo", si había ido una ambulancia y si habían sido los vecinos quienes alertaron del hecho.
Al término de su declaración el primer día del juicio, el acusado aseguró lamentar el daño que le había casado a los hermanos, la madre y la abuela de Paula, pero en ningún momento se refirió a los pequeños, ni a los dos hijos que tenía su ex novia antes de conocerle y que vivían con ambos ni al que tenían en común. Algo que llamó la atención de algunos de los presentes en la sala, si bien no sorprendió a la acusación particular sabedora de la relación que mantenía con los pequeños y que, como sostiene la Fiscalía, colaboró activamente para que le retiraran la custodia.
Otra testigo, una amiga de la mujer fallecida, ha subrayado algo que ya había avanzado el Ministerio Fiscal durante su exposición de los hechos en la primera jornada del juicio, que no la dejaba maquillarse, ni salir sola y que incluso le controlaba las tarjetas de crédito y las conversaciones con ella y con la familia, extremo que también ha confirmado la hermana que ha dicho que siempre que hablaba con ella por videoconferencia estaba él a su lado.
La madre de Paula, que ha pedido al tribunal no tener que ver la cara del acusado mientras declaraba, ha reconocido que no sabía por la situación por la que estaba pasando su hija. Tras un biombo, Marco ha permanecido tranquilo.
Uno de los momentos más intensos de la jornada se ha producido cuando se han mostrado las fotografías de la escena del crimen. En ese momento la familia de la mujer apuñalada ha terminado por romperse. Sus semblantes estaban serios y los ojos inundados de lágrimas.
Pero no sólo los familiares de la joven estaban sobrecogidos, también algunos miembros del jurado estaban visiblemente conmocionados ante el visionado de unas imágenes -las de una mujer maltrecha sobre un gran charco de sangre- a todas luces muy duras.
El acusado, por el contrario, se ha mostrado impertérrito. Sentado junto a su abogada, a la que de vez en cuando se acercaba para comentarle algo, ha permanecido prácticamente en la misma posición durante las alrededor de cuatro horas que ha durado la vista.
Este martes también han comparecido varios agentes de policía que han reconocido que conocían al acusado debido a la desaparición de Sibora. A pesar de los años transcurridos, han dicho, Marco seguía mostrándose interesado por cómo iba la investigación. Los policías han reconocido que sospechaban de su implicación en la desaparición de la joven, aunque no tenían pruebas. Precisamente fueron esas sospechas las que les llevaron a hacerle un "discreto" seguimiento y también a interesarse por el paradero de la joven ítalo albanesa, tras detenerlo por la muerte de Paula.
En su declaración, los policías han confirmado que, como sostiene la Fiscalía, no colaboró en la investigación aunque admitió que había cometido "una locura" y que la había "cagado" en relación -entiende la investigación- a Paula.