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Los vecinos del Cerro de la Tortuga piden preservar el yacimiento y su biodiversidad

Los vecinos del Cerro de la Tortuga piden preservar el yacimiento y su biodiversidad
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La asociación, formada por residentes, exige la incorporación de la zona al cinturón verde de Málaga: «Parece que se han olvidado de nosotros»
Los vecinos del Cerro de la Tortuga piden preservar el yacimiento y su biodiversidad

La asociación, formada por residentes, exige la incorporación de la zona al cinturón verde de Málaga: «Parece que se han olvidado de nosotros»

Regala esta noticia Añádenos en Google Miembros de la Asociación de Vecinos Cerro de la Tortuga junto a representantes de Con Málaga en su visita al pinar. (Cedida)

Javier G. de Toro

04/09/2026 a las 00:13h.

Decenas de vecinos se abren paso por un pinar, ahí donde la MA-20 separa El Atabal de Miraflores, cerca de Teatinos. Pasan por ahí ... cada dos semanas, pero siempre que vuelven la basura ha vuelto. Jóvenes que, por el estado de abandono en el que hoy se encuentra el Cerro de la Tortuga, desconocen su importancia y hacen peligrar tanto la arboleda como su fauna. Desde el año pasado, los vecinos del Cerro de la Tortuga se han unido en compromiso con su territorio, amenazado por la falta de cuidados, el desconocimiento general por parte de la ciudadanía y las posibilidades.

«El año pasado hubo cuatro incendios y no ha habido ninguna medida, ni un desbroce»

Todo empezó cuando los residentes, tras años de abandono del territorio, conocieron la posición de una nueva toma de luz en el área. «Una vez esta está instalada, pueden construir en cualquier momento. Todo esto nace por nuestra preocupación a eso, así que vamos un poco acelerados», explica Antonio Jesús García, presidente de la asociación vecinal creada para defender la «correcta gestión» de una zona que destaca por su valor histórico, ecológico y medioambiental.

Pero para los vecinos del Cerro de la Tortuga, sentirse ignorados no es una novedad. Cada dos semanas se acercan a ayudar a limpiar el territorio, y en ocasiones hacen batidas vecinales para recoger toda la basura que encuentran. Sin embargo, a las dos semanas vuelve a estar «todo igual», aseguran. Montañas de latas, carritos de la compra con muebles amontonados o restos de desperdicios son una rutina para las familias del barrio que van a pasear con sus hijos a este espacio natural.

Y la basura no es lo más preocupante, sino el riesgo de incendios. «Los árboles se caen y se quedan ahí. El año pasado hubo cuatro incendios y no ha habido ninguna medida. Ni un desbroce. Hay una dejadez absoluta», explica García junto al tesorero de la asociación, Antonio Matías Morillo, y a su secretaria, Carolina García. «Es que no es ni una posibilidad. Es seguro. Esto va a arder. Las plantas caen, se secan y todo se junta. Esto es un polvorín», suspira Morillo frente a los montones de ramas secas acumuladas.

Importancia histórica: yacimientos y restos

Gran parte del cerro está catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC). En su territorio, alberga restos de las poblaciones ibero-púnicas, prehistóricas de la Edad del Bronce y de la época fenicia. En su mayoría, descubiertas en investigaciones realizadas en los años 50 y 60, además de otras tantas que se dieron en los 80, según apuntan desde la asociación. «Se supone que hay templos, pero no está muy bien catalogado. Hay muchas hipótesis, pero no se han hecho estudios a fondo. Puede haber hasta restos del Neolítico», cuenta Morillo, que también imparte clases de historia en institutos cercanos.

«Cuando subes al cerro ves toda la bahía de Málaga, y si te fijas en toda la zona y sabes de geografía, comprendes que hubo un tiempo en el que el mar llegaba hasta aquí», añade el tesorero, e indica que deberían potenciarse las investigaciones del patrimonio arqueológico por parte de la UMA. Así mismo lo declara el presidente de la asociación: «Es cuestión del valor cultural que se le dé a esto o no se le quiera dar, pero tenerlo lo tiene».

Biodiversidad y especies protegidas

El pasado y su patrimonio no son lo único que se puede ver al entrar en el cerro. Su presente está vivo, en forma de la fauna y de la flora que habita en él. Especies protegidas como los cárabos, la ardilla roja y varias decenas de aves forestales y migratorias que utilizan el cerro como zona de descanso en sus viajes hacia África o el norte de Europa son algunos ejemplos que la asociación señala.

«Y hay que comprender que esto no es una única zona o varias separadas. Toda esta zona forma un continuo, un corredor ecológico que permite a las especies moverse libremente por aquí. Si cortas o fragmentas, si das el primer bocado, ya no hay vuelta atrás», alertan presidente y secretaria de la asociación. «Debería formar parte del cinturón verde de Málaga», reclama uno de los puntos del manifiesto enviado al área de Medioambiente que, como todos los demás, quedó sin respuesta.

Asimismo, declaran la importancia de declarar el cerro como zona de especial protección al camaleón. «No es que haya uno o dos, es que hemos venido con biólogos y hemos podido encontrar tres camaleones nada más llegar. Están aquí y se mueven por toda la zona. Fragmentar el área puede significar que su población se reduzca, y a saber cuánto», señalan desde la asociación.

Además de la fauna, Antonio Jesús García remarca la importancia del pinar. «Son árboles que pueden tener 100 años perfectamente. Y si construyen, los tendrán que talar. Nos pueden decir que son uno o dos los que cortarán, pero es que empezamos por ahí y luego se van buscando excusas para seguir un poco más y un poco más. Lo que queremos es que todo se respete», advierten.

La cuestión del agua

Si algo se ha sabido siempre, es la importancia fluvial del cerro. Todavía quedan restos del acueducto que pasaba por la zona en el siglo XVI, tal como apunta Belén Zayas, catedrática de la UMA y vecina de la zona, y sus residentes aún notan los efectos de las corrientes que pasan por allí. «Puedes venir aquí y encontrarlo seco, pero sube un poco más y verás el afloramiento del agua. Eso no desaparece, sigue su curso y se filtra bajo el suelo», cuenta Morillo.

Los bloques de viviendas sufren en sus plantas subterráneas estas corrientes en las épocas de lluvia. Así lo indica Antonio Jesús: «Cualquier edificación que hagas por aquí tendrá problemas porque va a modificar el curso del agua. Esto no es un tema ideológico, ni una lucha de ningún tipo contra ningún grupo político, es algo que ocurre y que puede afectarnos».

Según explican, esta zona ya está catalogada en sí como de dominio público hidráulico. Por ende, se deben respetar los 100 metros a cada lado del cauce, la conocida zona de policía que garantiza el correcto estado de las aguas y su recorrido. Sin embargo, también temen que un análisis técnico pueda determinar que no fuese necesario respetar exactamente esos 100 metros. Hecho que, como ya han comprobado los vecinos de edificios cercanos, terminaría afectándoles.

El futuro cercano

Pese a la falta de respuestas que la asociación ha encontrado, desde el Ayuntamiento aseguran que no existe intención de construir viviendas en las parcelas que conforman el cerro. «Son cuatro parcelas. Dos de ellas están reservadas para zonas verdes y no se construirá ahí de ningún modo. Las otras dos están preparadas para uso educativo, así que se construirá para ese uso cuando proceda», señalan desde el Consistorio.

Sin embargo, los temores de la asociación vecinal se mantienen. «Cualquier tipo de edificación sería ese primer bocado», explican. La intención principal y lo que quieren reclamar, concreta Antonio Jesús, es que la zona tenga la visibilidad y el respeto que merece; que, si edifican, sea contando con la opinión de los vecinos y de un conjunto de expertos y técnicos que evalúen la mejor forma de tratar el territorio.

De la misma forma, reclaman que el territorio se adecúe para facilitar el acceso de las familias tanto a la zona verde como al yacimiento del cerro. Así lo expresa Morillo: «Estamos hablando de un pinar entero. Con tanto que se está hablando ahora de zonas verdes, de construir o no construir, tenemos esto aquí y parece que se han olvidado de nosotros».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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