Una cascada sobre el mar, un santuario misterioso, torres vigía o un antiguo cuartel convertido en alojamiento descubren la otra cara de este espacio protegido
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18/08/2026 a las 23:26h.La postal más repetida es la de una cascada precipitándose sobre el Mediterráneo. La más sorprendente quizá sea otra: una cabra montés descendiendo al atardecer ... hasta la misma orilla. Entre ambas imágenes, los Acantilados de Maro-Cerro Gordo esconden una cala con tres nombres, una pequeña ermita de origen incierto, antiguos caminos de vigilancia y un cuartel de la Guardia Civil donde actualmente es posible pasar las vacaciones.
La protección del enclave obliga además a conocerlo de otra manera. Durante el verano, el acceso en vehículos privados está restringido en sus calas y es necesario recurrir a las lanzaderas autorizadas. Otra posibilidad es calzarse las botas y aprovechar los senderos, siempre en las horas menos calurosas. También se puede avanzar a golpe de remo, contemplarlo desde sus miradores o sumergirse en unas aguas que guardan buena parte de su patrimonio natural.
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Un paraje que no termina en la provincia de Málaga