- GERARDO YAGÜE / ALFREDO VASALLO
Las dinámicas geopolíticas han condicionado históricamente el mercado de fusiones y adquisiciones, pero la sucesión de conflictos internacionales, tensiones comerciales y la fragmentación geoeconómica de los últimos años ha llevado a inversores y compañías a integrar ese riesgo de forma estructural en sus decisiones.
El conflicto de Irán ha vuelto a poner a prueba la capacidad de adaptación del mercado. En la primera mitad de 2026, el número de operaciones de M&A en Europa descendió un 10% respecto al mismo periodo del año anterior, concentrándose el ajuste especialmente en abril y mayo, cuando la actividad cayó un 17%, según Mergermarket. Este comportamiento responde, en gran medida, al aplazamiento de operaciones hasta despejar incertidumbres sobre las tesis de inversión o las valoraciones. Al tiempo, el valor agregado de las operaciones aumentó un 53%, impulsado por grandes transacciones estratégicas, lo que evidencia que el mercado sigue activo, pero con un enfoque mucho más selectivo.
Estas cifras muestran un patrón recurrente: cada nuevo episodio de incertidumbre global provoca una desaceleración temporal del cierre de operaciones, que el mercado asume y corrige en poco tiempo. Este escenario, más que frenar la actividad, está transformando los racionales que impulsan las grandes transacciones. Asistimos así al auge de un M&A transformacional que, frente al modelo tradicional centrado en la escala y el crecimiento, busca dotar a las compañías de capacidades críticas para competir, pivotar entre mercados o acelerar la evolución de su modelo de negocio.
El retorno que genera el M&A transformacional es, además, una realidad constatable. En los últimos diez años las compañías que han aplicado de forma recurrente esta estrategia presentan una rentabilidad para el accionista superior a la media del mercado; en concreto, del 6% en Europa y del 5% en Estados Unidos, según el Deloitte M&A Outlook 2026. Esta mayor capacidad de generación de valor requiere de una visión integral o end-to-end de cada transacción, que empieza con una adecuada articulación estratégica de la operación y finaliza con la ejecución eficaz de una hoja de ruta post-deal a dos o tres años vista.
En Europa, el despliegue a medio plazo de esta nueva dinámica de M&A estará especialmente condicionado por la evolución del entorno geopolítico, el desarrollo de la agenda regulatoria europea y el rol que adopte el private equity para dinamizar el mercado.
Europa afronta el futuro próximo con previsiones de crecimiento moderadamente optimistas, nuevos acuerdos de comercio -Mercosur e India- que podrían actuar de contrapeso parcial a las tensiones comerciales con Estados Unidos y una inflación moderada; este escenario estabiliza las valoraciones y favorecerá la confianza inversora. A ello se une una hoja regulatoria comunitaria ambiciosa, con implicaciones directas en cuestiones como seguridad, transición energética, sostenibilidad, digitalización, integración de mercados y autonomía estratégica. Aspectos que reconfigurarán las tesis de M&A en los próximos años.
Asimismo, el private equity gana protagonismo como uno de los actores más importantes para la actividad del sector: su capacidad de inversión es muy elevada, con cerca de dos billones de euros de capital disponible a nivel mundial, y su presencia sigue al alza en una parte muy significativa de las operaciones materializadas en los últimos meses, como refleja su participación en cerca del 70% del valor transaccionado en el mercado español en 2025.
Posibles escenarios
A partir de la evolución de estas grandes palancas de actividad, destacan dos posibles escenarios para el M&A europeo que varían en función del modelo y velocidad de adaptación de la Unión Europea al nuevo contexto geopolítico y macroeconómico. Por un lado, un escenario de adaptación paulatina de Europa, manteniendo su agenda regulatoria. Y, por otro lado, un escenario más tensionado que requeriría de una reacción más rápida de la UE, aplicando nuevas medidas a favor del capital para adaptarse a un marco geopolítico de creciente complejidad e intensificando de manera más decisiva la soberanía en sectores clave.
En ambos casos, veremos un crecimiento de las dinámicas transformacionales, impulsadas en gran medida por el M&A, y que facilitará la adaptación de las empresas a las condiciones de un entorno cambiante.
Ante este escenario, España se encuentra frente a una clara oportunidad para utilizar el M&A como catalizador de un nuevo modelo económico, impulsando la competitividad de su middle-market, consolidándose como un hub para Europa en sectores con evidentes fortalezas como el energético, el turístico, el logístico o el agroalimentario; o reconfigurando su posicionamiento geoestratégico en términos de exposición a mercados, relaciones comerciales o acceso a tecnología y recursos. Oportunidades para las que también resultará clave el adecuado estímulo desde el sector público, así como el fortalecimiento de los foros y mecanismos de coordinación entre las Administraciones y el sector privado.
Gerardo Yagüe, socio responsable de Transacciones; Alfredo Vasallo, director de Estrategia, Riesgos y Transacciones. Deloitte
La venta de Polonia y la compra de TSB impulsan al SantanderSantander exprime su pentágonoTrump acelera sus nuevos aranceles Comentar ÚLTIMA HORA