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Método 3, los detectives a los que ficha Jonathan Andic para desmontar el auto judicial: los testigos del camino serán clave

Método 3, los detectives a los que ficha Jonathan Andic para desmontar el auto judicial: los testigos del camino serán clave
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El histórico responsable de Método 3, Francisco Marco, marcado por La Camarga y la Operación Cataluña, preparará informes para reforzar la defensa de Jonathan Andic y cuestionar la investigación de los Mossos Más información: La estrategia de Jonathan Andic: un perito para demostrar una "caída accidental" y el abogado de Jordi Pujol, Neymar o Alves

Jonathan Andic es escoltado por agentes de los Mossos d'Esquadra a los juzgados de Martorell, en Barcelona, tras ser detenido por el presunto homicidio de su padre, Isak Andic. Reuters.

Reportajes LA DEFENSA DE ANDIC Método 3, los detectives a los que ficha Jonathan Andic para desmontar el auto judicial: los testigos del camino serán clave

El histórico responsable de Método 3, Francisco Marco, marcado por La Camarga y la Operación Cataluña, preparará informes para reforzar la defensa de Jonathan Andic y cuestionar la investigación de los Mossos

Más información: La estrategia de Jonathan Andic: un perito para demostrar una "caída accidental" y el abogado de Jordi Pujol, Neymar o Alves

Publicada 26 mayo 2026 02:59h

Jonathan Andic busca reforzar su defensa de todas las maneras posibles. Ha incorporado para ello a Método 3, una firma de detectives asociada durante décadas a algunos de los episodios más turbios de la política, la empresa y la investigación privada en España. Detrás de ella, nuevamente en el primer plano, se encuentra Francisco Marco.

El detective que un día localizó a Francisco Paesa, que trabajó para los padres de Madeleine McCann y que terminó en el centro del escándalo de La Camarga, aquella comida grabada entre Alicia Sánchez-Camacho (ex presidenta del PP catalán) y Victoria Alvárez (ex amante de Jordi Pujol) que anticipó, casi como una escena fundacional, la década de espionaje, filtraciones, cloacas y guerra sucia que marcaría la política catalana.

Su entrada en el caso de la muerte de Isak Andic tiene una lectura inmediata. La defensa del hijo del fundador de Mango se prepara para combatir la narración completa alrededor del auto judicial. Dictado por la magistrada Raquel Nieto Galván, contiene "indicios racionales de homicidio", entre ellos un posible móvil económico y una reconstrucción policial que sitúa directamente a Jonathan Andic como sospechoso de homicidio.

Francisco Marco, director de la marca de consultoría de gestión de crisis empresarial y judicial 'Método 3', en una imagen de archivo. EFE.

Encabezados por el letrado Cristóbal Martell, pretenden levantar su propio relato técnico a través de nuevas periciales, contrainformes, revisión de la cronología, análisis de los documentos económicos y, si prospera su estrategia, una nueva declaración del investigado ante la magistrada para intentar desmontar lo que considera "graves imprecisiones" en los informes de los Mossos d’Esquadra.

Según avanzó la TV3, la incorporación de Método 3 se ha producido bajo estrictos contratos de confidencialidad y con el objetivo de elaborar nuevas pruebas periciales que ayuden a combatir la tesis de la instructora. En este caso, los argumentos de la defensa irán directamente a la Audiencia Provincial de Barcelona, quien determinará si son relevantes o no.

Como, por ejemplo, el testimonio de los dos escaladores que encontraron a Jonathan Andic media hora después del suceso. La Justicia no les dio mucha importancia, la defensa sí: alegan que pudieron ver al hijo de Andic "descompuesto" por el suceso.

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Buscar grietas

La imagen es poderosa porque mezcla dos mundos que rara vez se enseñan del todo. Por un lado, el de las grandes fortunas que necesitan protegerse cuando una causa penal amenaza su reputación. Por otro, el de la investigación privada que se mueve en la zona delicada donde convive la guerra de versiones fruto del choque de pruebas y el relato.

Jonathan Andic, que se encuentra en libertad provisional tras abonar una fianza de un millón de euros, fue detenido por los Mossos d'Esquadra en el marco de la investigación por la muerte de su padre el pasado martes 19 de mayo.

La familia ha defendido públicamente, a través de comunicados difundidos por representantes, la inocencia y han pedido respeto a la presunción de inocencia. La defensa sostiene que el caso se apoya en conjeturas, interpretaciones erróneas y una lectura forzada de los movimientos patrimoniales y familiares.

Justo en ese contexto Método 3 entra para ordenar materiales, buscar grietas, reconstruir contextos y convertir información dispersa en herramientas procesales. Francisco Marco conoce bien ese terreno. Su biografía profesional está hecha de investigaciones privadas, pleitos empresariales y encargos de alta sensibilidad.

La empresa Método 3 nació en Barcelona en los años ochenta, primero como una agencia dedicada a fraudes, aseguradoras, investigaciones laborales y conflictos mercantiles, hasta convertirse en una de las firmas de detectives más conocidas de España.

Durante años, la marca fue una de esas agencias a las que se acudía cuando un asunto privado empezaba a rozar el escándalo. Marco, jurista y detective privado, terminó encarnando el rostro mediático de esa actividad. Su nombre saltó definitivamente a los medios en 2004, cuando Método 3 localizó en Luxemburgo a Francisco Paesa, el exagente vinculado al caso Roldán al que se había dado por muerto.

Un detective 'mediático

"El muerto está vivo" fue la entrada de Marco en el imaginario español del detective capaz de aparecer donde otros sólo encontraban silencio. Después llegó Madeleine McCann. A mediados de 2007, los padres de la niña desaparecida en Portugal eligieron a Marco y a Método 3 para intentar encontrarla.

Aquella investigación no resolvió el caso, pero consolidó su perfil internacional y situó a la agencia en una dimensión distinta: ya no era sólo un despacho barcelonés de detectives, sino una firma capaz de entrar en una de las desapariciones más mediáticas del mundo.

Marco lo ha contado después con un tono más áspero que triunfal. En una entrevista con Vanity Fair recordó que aquello tuvo un coste personal enorme y que terminó entregando sus informes a Scotland Yard. El caso le dio exposición, pero también reforzó una de las constantes de su carrera: cada encargo relevante parecía venir acompañado de una factura reputacional.

La gran fractura llegó con La Camarga. En julio de 2010, Alicia Sánchez-Camacho, entonces líder del PP catalán, se reunió en el restaurante La Camarga de Barcelona con Victoria Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola. La conversación, centrada en presuntas irregularidades de la familia Pujol, fue grabada.

Francisco Marco, en una imagen de archivo, posa en el Hotel Presidente de Barcelona. Europa Press.

Cuando el episodio estalló públicamente años después, Método 3 quedó en el centro de un escándalo político y judicial que abrió registros, imputaciones, acusaciones cruzadas y una tormenta mediática. Marco defendió en sede parlamentaria que Sánchez-Camacho "sabía y consintió" la grabación, y sostuvo una tesis que resume bien su posición desde entonces: "La grabación era y es legal"; lo ilegal, según él, fue su difusión sin autorización.

El caso terminó ligado a la Operación Catalunya, la presunta trama parapolicial destinada a investigar y erosionar a dirigentes del independentismo catalán mediante informes, filtraciones y operaciones de inteligencia al margen de los cauces ordinarios.

Aquel episodio hundió la vieja Método 3 como marca limpia. La agencia pasó de ser una firma conocida a convertirse en una palabra contaminada por el espionaje político. Marco fue detenido y después puesto en libertad. La sociedad entró en una dinámica judicial y reputacional de la que tardó años en intentar salir.

Durante ese tiempo, el detective mantuvo actividad profesional bajo otras denominaciones, entre ellas Marco & Co., y articuló un relato propio: el de una agencia arrastrada por una operación mayor, atacada por sectores policiales y utilizada como pieza en una guerra que excedía con mucho una comida grabada en un reservado.

En ese relato aparece de manera recurrente el nombre de José Manuel Villarejo. Marco ha sostenido que determinados sectores policiales, con el comisario jubilado como figura central, actuaron contra él y contra su empresa. En 2022, la Audiencia Nacional archivó una pieza del caso Villarejo sobre el registro de Método 3, en la que Marco acusaba al comisario de haber intervenido para perjudicarle.

Esa batalla judicial alimentó todavía más su perfil. No sólo detective, sino también personaje atrapado en la misma maquinaria de cloacas que decía investigar. Ya en 2023, Francisco Marco decidió relanzar Método 3, en un gesto de operación comercial pero también de reivindicación simbólica.

Buscaba recuperar una marca reconocible, aunque marcada por el escándalo, y presentarla ya no sólo como agencia de detectives, sino como firma de inteligencia, investigación corporativa y gestión de crisis.

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Idóneo para Andic

El nuevo discurso corporativo habla de análisis de riesgos, due diligence —proceso exhaustivo de investigación, auditoría y evaluación que realiza un inversor o comprador antes de adquirir una empresa, fusionarse con ella o cerrar un acuerdo comercial—, apoyo a despachos de abogados, reconstrucción de hechos, informes periciales y estrategias coordinadas en procedimientos de alto impacto.

Es decir, exactamente el tipo de producto que puede necesitar una defensa penal cuando la batalla no se libra únicamente en el juzgado, sino también en el terreno de la opinión pública, la reputación empresarial y la interpretación de los indicios.

La entrada de Marco en el caso Andic encaja en esa evolución. La jueza ha construido una hipótesis que, según su propia información, atribuye relevancia a la relación entre padre e hijo, a movimientos societarios y patrimoniales, a supuestas contradicciones en el relato de Jonathan y a la reconstrucción física de la caída.

La defensa necesita atacar todos esos planos a la vez. En ese tablero, Método 3 puede actuar como una unidad externa de inteligencia defensiva: leer el sumario con ojos no estrictamente jurídicos, buscar contradicciones, localizar testigos olvidados, reconstruir escenarios y preparar materiales que después los abogados decidirán si incorporan al procedimiento.

La contratación también tiene un componente de comunicación. Desde la detención, la defensa de Jonathan Andic ha intentado transmitir tres ideas: colaboración con la justicia, rechazo frontal de la acusación y confianza en que no aparecerán pruebas de cargo legítimas. La primera declaración del investigado fue defensiva; contestó únicamente a su abogado.

Isak Andic y su hijo Jonathan durante una presentación de la marca. Archivo.

Ahora, tras conocer con más detalle la tesis de la instructora, el equipo de Martell busca pasar de la contención al contraataque técnico. Ese movimiento, sin embargo, no está exento de riesgo. Método 3 aporta experiencia en escenarios complejos, pero también arrastra una memoria pública difícil de neutralizar.

Para algunos, Francisco Marco es un detective acostumbrado a moverse en expedientes imposibles, con conocimiento del mundo empresarial, político y policial. Para otros, su nombre remite inevitablemente a micrófonos ocultos, reservados de restaurantes, espionaje político y operaciones de frontera.

La defensa de Andic parece asumir ese coste porque entiende que el caso ya ha entrado en una fase en la que el riesgo reputacional es extremo.

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El primogénito

Cuando un hijo de uno de los empresarios más importantes de España queda investigado por la muerte de su padre, deposita un millón de euros de fianza y mantiene medidas cautelares mientras sigue ocupando posiciones relevantes en el entorno societario de Mango, la gestióndecrisis deja de ser un accesorio y se convierte en parte central de la estrategia.

La paradoja es que Francisco Marco vuelve al centro de un caso donde todo depende de la confianza en los relatos. En LaCamarga, la discusión giraba en torno a quién grabó, quién encargó, quién difundió y con qué finalidad. En la OperaciónCatalunya, el problema era distinguir investigación, manipulación, filtración y guerra de Estado.

En el caso Andic, la pregunta es mucho más grave y mucho más concreta: si la muerte de Isak Andic fue un accidente de montaña o un homicidio. Método 3 no tiene la respuesta. Su papel, si la defensa culmina el encargo, será intentar demostrar que la tesis incriminatoria tiene grietas suficientes como para no sostenerse.

El detective más polémico de Barcelona vuelve a una escena decisiva. Esta vez, contratado por la defensa del heredero de Mango para disputar, punto por punto, el relato de una muerte al borde de un barranco.

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