El 25 de febrero, México presentó una reforma de la ley federal de pesca para prohibir en todo el territorio nacional las granjas de cefalópodos. Puede parecer raro, pero cuando Maki Esther Ortiz Dominguez se plantó frente al Senado de la República y defendió la moratoria de la acuicultura de la cría de pulpos, calamares y sepias, lo que decía sonaba con sentido.
No solo es que son un negocio terriblemente difícil, es que hay evidencia más que firme (siempre según la senadora) sobre los enormes problemas de canibalismo y riesgos para la salud pública que vienen trayendo aparejadas estas granjas.
Tanto es así que México no está solo. Chile aprobó una prohibición similar en octubre de 2025 y siete estados de EEUU también la tienen. Y es curioso porque lo que se está prohibiendo, en realidad, ni siquiera existe a escala comercial. El mundo (también España) está intentando prohibir algo que no se está haciendo.
En Xataka
Sabíamos que los pulpos eran inteligentísimos. Pero no hasta el punto de tener un "cerebro" en cada brazo
Lo que no quiere decir que no se esté intentando. De hecho, la iniciativa mexicana para prohibir "la reproducción, preengorda y engorda de cefalópodos" en cautividad se basa en los datos de las instalaciones de Sisal (Yucatán), la única granja de este tipo que se encuentra operativa en todo el continente americano.
Allí, con la colaboración de la UNAM, llevan 12 años tratando de hacer viables las piscifactorías de pulpos. Y los datos son terribles: tasas de mortalidad superiores al 52%, el 30% de las muertes atribuibles al canibalismo, tasas de conversión ineficientísimas (se necesitan tres kilos de pescado para producir uno de pulpo) y un maltrato sistemático de estas especies que, por si fuera poco, se consideran especialmente inteligentes.
¿Especialmente inteligentes? Y 'sintientes': en los últimos años, no han faltado declaraciones sobre el tema (Cambridge, 2012 y Nueva York, 2024); pero es que, además, hay abundantes revisiones bibliográficas que señalan que cuando hablamos de cefalópodos, estamos hablando de animales cognitivamente mucho más cerca de nosotros.
Y eso, claro, ha generado consecuencias. De la misma manera que la publicación de 'Liberación Animal' contribuyó a crear el movimiento animalista, toda esta investigación sobre los pulpos ha desembocado en una tendencia legislativa sin precedentes.
"Sin precedentes" porque, quizás por primera vez, la legislación viene antes de que las granjas sean una realidad más allá de los centros experimentales. Y está viniendo muy rápidamente: esta ola regulatoria se ha cuajado en un par de años.
¿Y quién iba a querer pulpo de granja? La respuesta simple es que todo el mundo. Si no se visibilizan los problemas derivados y se consiguen cefalópodos asequibles, todo el mundo comerá en unos años pulpo de granja. Sobre todo, porque se están acabando. Al menos en España, hay toda una combinación de factores que han hecho que el pulpo emigre hacia el norte.
En España, de hecho, ya se presentó una propuesta en este sentido en verano de 2025 y el Parlamento Europeo discutió el tema en diciembre del mismo año. Es cuestión de tiempo, parece. Y, por ahora, México y Chile van en cabeza.
Imagen | Milada Vigerova
En Xataka | Inglaterra está viviendo una invasión sin precedentes. El problema es que son pulpos, y están devorando todo lo que encuentran
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La noticia
México y Chile han unido fuerzas para algo bastante extraño: prohibir en todo el mundo las granjas de pulpos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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México y Chile han unido fuerzas para algo bastante extraño: prohibir en todo el mundo las granjas de pulpos
El 25 de febrero, México presentó una reforma de la ley federal de pesca para prohibir en todo el territorio nacional las granjas de cefalópodos. Puede parecer raro, pero cuando Maki Esther Ortiz Dominguez se plantó frente al Senado de la República y defendió la moratoria de la acuicultura de la cría de pulpos, calamares y sepias, lo que decía sonaba con sentido.
No solo es que son un negocio terriblemente difícil, es que hay evidencia más que firme (siempre según la senadora) sobre los enormes problemas de canibalismo y riesgos para la salud pública que vienen trayendo aparejadas estas granjas.
Tanto es así que México no está solo. Chile aprobó una prohibición similar en octubre de 2025 y siete estados de EEUU también la tienen. Y es curioso porque lo que se está prohibiendo, en realidad, ni siquiera existe a escala comercial. El mundo (también España) está intentando prohibir algo que no se está haciendo.
Lo que no quiere decir que no se esté intentando. De hecho, la iniciativa mexicana para prohibir "la reproducción, preengorda y engorda de cefalópodos" en cautividad se basa en los datos de las instalaciones de Sisal (Yucatán), la única granja de este tipo que se encuentra operativa en todo el continente americano.
Allí, con la colaboración de la UNAM, llevan 12 años tratando de hacer viables las piscifactorías de pulpos. Y los datos son terribles: tasas de mortalidad superiores al 52%, el 30% de las muertes atribuibles al canibalismo, tasas de conversión ineficientísimas (se necesitan tres kilos de pescado para producir uno de pulpo) y un maltrato sistemático de estas especies que, por si fuera poco, se consideran especialmente inteligentes.
¿Especialmente inteligentes? Y 'sintientes': en los últimos años, no han faltado declaraciones sobre el tema (Cambridge, 2012 y Nueva York, 2024); pero es que, además, hay abundantes revisiones bibliográficas que señalan que cuando hablamos de cefalópodos, estamos hablando de animales cognitivamente mucho más cerca de nosotros.
Y eso, claro, ha generado consecuencias. De la misma manera que la publicación de 'Liberación Animal' contribuyó a crear el movimiento animalista, toda esta investigación sobre los pulpos ha desembocado en una tendencia legislativa sin precedentes.
"Sin precedentes" porque, quizás por primera vez, la legislación viene antes de que las granjas sean una realidad más allá de los centros experimentales. Y está viniendo muy rápidamente: esta ola regulatoria se ha cuajado en un par de años.
¿Y quién iba a querer pulpo de granja? La respuesta simple es que todo el mundo. Si no se visibilizan los problemas derivados y se consiguen cefalópodos asequibles, todo el mundo comerá en unos años pulpo de granja. Sobre todo, porque se están acabando. Al menos en España, hay toda una combinación de factores que han hecho que el pulpo emigre hacia el norte.
En España, de hecho, ya se presentó una propuesta en este sentido en verano de 2025 y el Parlamento Europeo discutió el tema en diciembre del mismo año. Es cuestión de tiempo, parece. Y, por ahora, México y Chile van en cabeza.