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Economía

Mantenerse en La Moncloa con el puñal entre los dientes y sin poder gobernar

Mantenerse en La Moncloa con el puñal entre los dientes y sin poder gobernar
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El PSOE va de derrota en derrota y no parece que en Andalucía vayan a cambiar las tornas. El Congreso ha echado el cierre a las propuestas del gobierno de coalición progresista.La legislatura está muerta, pero Sánchez está dispuesto a aguantar con respiración asistida. Leer
La aguja de marearMantenerse en La Moncloa con el puñal entre los dientes y sin poder gobernar
  • JAVIER AYUSO
Actualizado 30 ABR. 2026 - 01:04Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, con Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo.Eduardo ParraEuropa Press

El PSOE va de derrota en derrota y no parece que en Andalucía vayan a cambiar las tornas. El Congreso ha echado el cierre a las propuestas del gobierno de coalición progresista.

La legislatura está muerta, pero Sánchez está dispuesto a aguantar con respiración asistida.

Pedro Sánchez se ha convertido ya en una especie de boxeador capaz de recibir los golpes más duros en la cara y mantenerse en pie sin aparentar estar grogui. Esta semana ha vuelto a ver cómo dos de sus aliados le daban la espalda y echaban para atrás el decreto sobre el alquiler, e incluso le volvían a advertir de que ya no tiene compañía para seguir adelante. Pero el líder socialista ha hecho como si no le afectara, llegando a decir que "España lo que necesita son ocho años más de gobierno progresista". ¡Hasta 2035! Eso ya no se lo cree ni Tezanos.

El presidente está dispuesto a mantenerse en La Moncloa con el puñal entre los dientes, peleando cuerpo a cuerpo, pero sin poder gobernar. Ya no es solo que sea incapaz de aprobar leyes, sino que los decretos que lleva a su convalidación al Parlamento empiezan a caer, uno detrás de otro. ¿Cuánto tiempo se puede mantener así en el poder? En algún momento, sus escapadas internacionales y sus intentos de convertirse en el líder mundial de la izquierda no podrán hacer olvidar su extrema debilidad parlamentaria que le ha llevado a no poder aprobar ni unos presupuestos generales del Estado en toda la Legislatura.

En esta ocasión, la crisis la ha planteado el PNV. Ya se sabía que Junts iba a votar en contra de ese decreto, y de todo lo que presenten los socialistas, pero el Partido Nacionalista Vasco se despachó el lunes con una abstención, motivada por lo que consideran una agresión del PSE tras una imagen de Aitor Esteban, publicada ayer en redes sociales por los socialistas vascos y generada por inteligencia artificial, tirándose a la piscina todo trajeado.

En Ferraz deberían saber que los votos vascos son muy volubles y que cuando consideran que ya han sacado suficiente rédito a sus apoyos parlamentarios son capaces de dar un giro de 180 grados. El PNV dejó caer en su día a José María Aznar, a José Luis Rodríguez Zapatero y a Mariano Rajoy, un día después de haber apoyado sus presupuestos. Todo es cuestión de utilidad y de incentivos. Por eso, la pregunta formulada ayer por la portavoz de este partido a Sánchez tiene un significado especial. "¿Quiere usted seguir gobernando con compañía?", le espetó. A los que el presidente respondió que "sí y con la buena compañía del PNV".

Pero el mal ya estaba hecho y Aitor Esteban había cancelado la reunión prevista con Antonio Hernando, persona de confianza del presidente, para tratar de avanzar en la redacción de un nuevo Estatuto de Autonomía para el País Vasco. Algo que han dejado caer como el que no quiere la cosa, pero que no deja de ser preocupante, no por no reunirse, sino por el hecho de que pretendan dar una vuelta de tuerca a lo que llaman la "España plurinacional" y que podría trasladarse también a Cataluña. A medida que avanza la debilidad del Gobierno, se pueden esperar nuevas y más graves cesiones al independentismo.

Las sesiones parlamentarias del martes y del miércoles han vuelto a poner de manifiesto que la gobernabilidad está bloqueada. No solo porque los aliados de la derecha independentista, PNV y Junts, dan muestras de huir de Sánchez para no verse castigados en las urnas, sino porque su socio en La Moncloa se ha mostrado muy dolido por la actitud de los socialistas ante la Ley del Alquiler.

No hay que olvidar que Yolanda Díaz llegó a plantarse en las puertas del Consejo de ministros y ella y sus cuatro compañeros de Sumar no entraron a la reunión hasta que no consiguieron la aprobación de un decreto condenado al fracaso. Más tarde, han expresado sus quejas por la falta de involucración del PSOE en la búsqueda de apoyos para la votación del martes, a lo que desde Ferraz respondieron que "se creen que tienen una fuerza que no tienen". El ambiente de enfrentamiento entre los dos bandos del Gobierno es hoy más alto que nunca.

A día de hoy, Ferraz solo mantiene el apoyo sin fisuras de ERC y EH Bildu, aunque para ello siguen pagando un interés mensual altísimo, en forma de excarcelación de asesinos etarras o incumplimiento de las sentencias judiciales sobre el bilingüismo en Cataluña. Salvador Illa cede cada vez que le aprietan, aunque tampoco es capaz de sacar adelante sus propios presupuestos.

En sus tiempos en la oposición, Pedro Sánchez atacaba a Mariano Rajoy por no ser capaz de sacar adelante las Cuentas Públicas y le exigía su dimisión. Pero desde que llegó a La Moncloa no se inmuta ante su debilidad parlamentaria que le impide hasta presentar el proyecto de Ley. Este martes, el nuevo vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, se justificaba diciendo que en estos momentos no se puede ni siquiera plantear un cuadro macroeconómico, porque se desconocen los efectos de la guerra en Irán y que no es posible presentar unos presupuestos.

Aunque tenga algo razón, esa no es la verdad de la situación. La Constitución establece que hay que presentar el proyecto durante el último trimestre del año y en esos momentos no había guerra en Oriente Próximo. Lo que había era la imposibilidad de contar con los apoyos suficientes para aprobar la ley. Por eso, su antecesora, María Jesús Montero, fue dando largas y mintiendo sin pudor sobre una fecha de aprobación que nunca llegó. Lo mismo sucedió con las cuentas de 2025, en que llegaron a decir que era una "pérdida de tiempo" presentar una ley que no iban a poder aprobar. Así que seguimos funcionando con unos presupuestos aprobados en la anterior legislatura.

El caso de la vivienda

Pasan las semanas y los meses y la actividad del Gobierno se centra en presentar proyectos cada cual más épico, que luego no se concretan en nada. El último ejemplo del Plan de Vivienda es un nuevo brindis al sol, porque promete cientos de miles de pisos cuando apenas han sido capaces de construir unas decenas de miles en siete años en el poder. Mientras tanto, siguen haciendo malabarismos para traspasar fondos de unos ministerios a otros para cumplir con el gasto en defensa comprometido, o lanzan un plan de regularización de inmigrantes sin hacer cuentas sobre lo que va a costar.

Lo que no dejan de hacer el ejercer de oposición a la oposición. Con el puñal entre los dientes, Sánchez y sus ministros se lanzan al abordaje ante cualquier propuesta del PP. Sobre todo, si sale de la factoría de Vox. "Hay que mantener la tensión", le dijo Zapatero al periodista Iñaki Gabilondo pensando el micrófono estaba apagado, en plena campaña electoral. Una táctica que le ha dado buenos resultados, hasta que comenzó el ciclo de comicios autonómicos este año.

El PSOE va de derrota en derrota y no parece que en Andalucía vayan a cambiar las tornas. Lo de los ministros candidatos se ha demostrado que es un error y en algunas federaciones socialistas se reclama la regionalización de las campañas frente a la influencia de Madrid. El poder autonómico está controlado por los populares, aunque tengan que sufrir las exigencias radicales de Vox, y el Congreso de los Diputados ha echado el cierre a las propuestas del gobierno de coalición progresista. La legislatura está muerta, pero Sánchez está dispuesto a aguantar con respiración asistida.

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Fuente original: Leer en Expansión
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