- E. DEL POZO
"Nos gustaria poder invertir más en zonas con monedas más fuertes", dice Huertas
Mapfre teme más a las divisas que a la guerra. La aseguradora confía en que el conflicto en Oriente Medio termine pronto y no lastre su negocio, pero da por hecho que la volatilidad de las divisas continuará perjudicando su actividad.
Antonio Huertas, presidente de la compañía, se vistió de optimismo ante sus accionista en la junta que celebró el viernes pasado. Presentó una hoja de ruta para 2026 que tiene un encaje al menos cuestionable con la situación creada el 28 de febrero pasado con la invasión de Irán por Estados Unidos e Israel, que ha vuelto a colocar la inflación en el horizonte si la guerra se alarga.
Huertas confía en que el conflicto no enturbie la salida de Mapfre de la crisis del seguro de automóviles, provocada por la invasión de Ucrania por Rusia, que disparó la inflación y los costes de este ramo con una drástica caída de su rentabilidad, hasta llegar a las pérdidas.
El año 2026 empezó con buen pie después de que la compañía lograra récord de beneficios con 1.079 millones de euros y Huertas ya avanzó, el 13 de febrero pasado en la presentación de resultados de 2025 a los analistas, que "las perspectivas son muy buenas, y ya estamos trabajando para ofrecer una actualización de nuestras previsiones durante la Junta General de Accionistas".
Quince días después, el estallido de la guerra de Irán no modificó esta actualización, pero sí el anuncio que realizó a renglón seguido a los analistas de que daría "algunas indicaciones de nuestro nuevo plan estratégico a medio plazo, que comenzará en 2027".
Esto le debió parecer a la compañía ir demasiado lejos, consciente en realidad de que el fantasma de la inflación cada vez se evidencia más.
Con esos parámetros, Mapfre se ha puesto como objetivo en 2026 mejorar su eficiencia y aumentar su rentabilidad.
En la compañía creen que pueden conseguirlo y afirman que "la inflación sería un impacto de segunda ronda, como lo fue después de la pandemia". Para cubrirse las espalda, no obstante, el presidente supeditó el logro de las nuevas metas para 2026 a la evolución de la inflación, que obligaría a la compañía a moderar sus previsiones si se eleva sustancialmente, según dijo Huertas.
Pero lo que a día de hoy más preocupa en Mapfre es la volatilidad de las divisas, que limitan el crecimiento de su negocio.
El grupo prevé ahora aumentar un 6% su volumen de primas, pero a euros constantes, sin tener en cuenta la evolución de las monedas en las que trabaja.
Mapfre aumentó el año pasado su volumen de primas un 7,8% a euros constantes, hasta 29.145 millones, pero el crecimiento real fue del 3,6% por el efecto de las divisas, ya que el negocio crece en las monedas locales, pero al transformarlas a euros el importe cae.
Mapfre trabaja además de con euros, con el real brasileño, el dólar y también la lira turca, entre otras monedas con menos peso.
Huerta explicó esta situación antes sus accionistas y afirmó que "nos gustaría poder invertir más en zonas donde las monedas tengan más fortaleza", aunque añadió que el grupo no está pensando en "hacer compras".
Se refirió a la conveniencia de "compensar y equilibrar nuestra exposición a monedas, ya que la volatilidad ha producido un impacto importante y ha reducido nuestro crecimiento en euros".
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