Ampliar
Felipe de Bélgica y la infanta Cristina, en la víspera de la boda de los duques de Palma, en Sevilla. Archivo María Cristina de Bélgica, la 'princesa desaparecida' que quiere seguir siendo anónimaLa hermana del fallecido rey Balduino ha pedido a la revista 'Point de Vue' que deje de buscarla desde su retiro estadounidense
Joaquina Dueñas
Domingo, 1 de marzo 2026, 18:54
... La hermana del fallecido rey Balduino decidió poner distancia con la corte en los años 80 y lleva una vida tranquila en Estados Unidos. Desde allí ha dirigido una carta manuscrita «en papel texturizado color crema» a la revista 'Point de Vue' para solicitar que cesen en sus intentos de localizarla. Eso sí, lo ha hecho en una misiva encabezada por 'Su Alteza Real' bajo una corona.Nada se sabía de ella desde su última entrevista en 2007 y así quiere seguir, según los deseos expresados al medio francés. No quiere saber nada de su pasado y fue la gran ausente en el funeral de su madre en el 2002. Tampoco asistió a las despedidas de sus hermanos. De hecho, su hermana María Esmeralda ha intentado sin éxito propiciar un acercamiento, pero finalmente ha tenido que aceptar la inapelable decisión de su hermana: «Marie-Christine no quería mantener ningún contacto con su familia o amigos del pasado. Es su deseo... no puedo obligarla», lamentó.
Muy unida a su padre, sufrió las exigencias de una madre excesivamente estricta: «Incluso de niña, me sentí poco querida, incluso odiada. Nunca fui lo suficientemente buena para ella», reveló en su autobiografía publicada en 2004, 'La Brisure', donde también relata la violación de un primo cuya identidad no quiso desvelar. Una experiencia que le ha hecho empatizar con otras mujeres víctimas: «Con el caso Epstein y el movimiento #MeToo, me siento personalmente afectada. Las víctimas son tratadas como culpables», señala en su carta.
Matrimonio de conveniencia
A principios de los años 80, sus padres la mandaron a Toronto, donde, por primera vez, se sintió libre. Amenazada con la revocación de su pasaporte, tomó una decisión radical: un matrimonio de conveniencia con un pianista queer canadiense viudo y trece años mayor que ella. Su hermano Balduino accedió a financiar su divorcio años después para que ella comenzara una nueva vida junto a su actual pareja, el francés Jean- Paul Gourgues. En 1989 se casaron en una ceremonia íntima en la suite del hotel Westwood Marquis.
Juntos, vivieron una vida lujosa y tuvieron que afrontar las dificultades derivadas de la adicción al juego de él mientras vivían en Las Vegas. En 2001, la princesa María Cristina aceptó una entrevista pagada en la televisión flamenca para sanear sus finanzas en la que expresó su temor a que ella, su marido o su perro enfermaran: «No podemos permitirnos ir al hospital», dijo.
Superados aquellos contratiempos, vive aislada de su pasado aristocrático: «Mi vida es muy sencilla», indica en su carta manuscrita. «Era una mujer increíblemente amable», han relatado a la revista 'Point de Vue'. «Tiene un corazón de oro», ha expresado uno de sus amigos. A lo largo de estos años se ha volcado en la protección de animales, colaborando con santuarios y protectoras. Reside en una casa de madera de una sola planta que compró en marzo de 2009 por 325.000 dólares en Sequim y hasta 2018 acudía cada mañana a un centro de animales, donde era inmensamente feliz. Un amor por la naturaleza que heredó de su padre, el rey Leopoldo III, quien dedicó tres décadas de su vida a expediciones científicas. Quizás lo único que ha conservado de su vida en la corte.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
- Temas
- Bélgica