Martes, 03 de marzo de 2026 Mar 03/03/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Maribel López: «Entiendo un boicot de las galerías españolas a ARCO, pero no sé si las ayudaría»

Maribel López: «Entiendo un boicot de las galerías españolas a ARCO, pero no sé si las ayudaría»
Artículo Completo 3,491 palabras
ARCOmadrid cumple 45 años con las aguas revueltas entre quienes son su razón de ser: las galerías. Sobre todo las españolas, acuciadas por un IVA del 21% que no las hace allí competitivas. La feria pasa de puntillas por la cuestión como lo hace por su propio cumpleaños, que celebra con perfil bajo, tan sólo dedicando su comisariado central, ARCO2045, al futuro. Otra vez. Maribel López, su directora, desgrana sus claves.—La feria alcanza las 45 ediciones, lo que es un logro en este país . ¿Qué balance hacemos?—Buena y bonita pregunta. Es cierto lo que comentas: que un proyecto que nace en los 80 y que aún genera un empuje, deseo y una energía que nos agrada a todos, es un éxito. Esa es una de las cuestiones que siempre tengo más pendiente como gran responsabilidad: mostrar respeto y continuar engrandeciendo una institución que fue y que será, que ahora dirijo yo, pero que hay que proteger con nuestro trabajo. Es una de las labores más pesadas pero también de las más importantes. Noticia relacionada reportaje No No En portada ARCO'26, ¿en la 'Champions League' de las ferias mundiales? Paco BarragánTenemos delante una edición que constata un éxito de continuidad. Cuando surge ARCO no había casi ninguna institución contemporánea; la feria tuvo que asumir un papel que no le correspondía. Ahora nos pensamos mucho cuál su lugar, pero siempre queda en nuestro imaginario la lógica de 'institución cultural' que va mutando porque ya sí que contamos con las instituciones pertinentes. De forma que ARCO ha podido permanecer en ese rol de ser parte del mercado pero también una institución y un lugar social y cultural.—¿Es la edición 45 una edición de celebración?—Es una edición de celebración pero no al uso. Siempre tenemos ganas de celebrar, pero es en el comisariado de este año donde nombramos nuestro aniversario. No vamos a hacer muchos más fastos porque creo que cumplir una edición de la feria ya es un éxito. Por eso plantearemos un modelo reflexivo, suave, asentado en la idea de pensar en el futuro. Cuando planteamos como 'tema' de este año ARCO2045 y lo nombramos lo que hacemos es subrayar que cumplimos 45 años pero también qué es lo que queremos hacer en el futuro. —No va a ser esta una edición fácil, ninguna lo es, pero en esta incide de lleno la protesta por el IVA del 21%. ¿Somos conscientes de que ARCOmadrid ya es la feria menos competitiva de Europa? —Mi preocupación personal y de la feria es hacia las galerías, que son la base; el corazón y el motivo por el que esta feria surge. En ese sentido, de cara a la feria, lo que planteas no es un problema, pero sí una de muestras preocupaciones. En la preparación de esta edición no hemos constatado nada distinto a lo sucedido otros años, la fidelidad de las galerías españolas y su compromiso ha sido la misma: entran nuevas, estamos trabajando todo lo cerca que podemos de ellas para que se sientan arropadas... Pero esto es todo lo que podemos hacer. Así que esta es una preocupación, más que una afección. De arriba abajo, 'Still-life, the young persons guide to the orchestra' de Fito Conesa (House of Chappaz); 'Santa Paz Doméstica, Domesticada', de Ana Vieira (Vera Cortés); y 'A mexona y palmira', de antón Patiño (Miguel Marcos) ABC—Ahora, para cualquier galería, es más beneficioso postular por ARCOlisboa que por ARCOmadrid. —ARCOlisboa es una feria muy diferente a Madrid. Su identidad es muy portuguesa, con unas investigaciones propias. Ya tenemos realizada la selección de galerías de la edición de mayo, que aún no es pública, y no hemos notado una avalancha de solicitudes. ARCOmadrid es una feria radicalmente internacional, y eso no ha cambiado.—¿Pero podría pasar? —Podría pasar. Yo incluso lo pensé. Pero este año no ha sucedido. Han crecido las solicitudes pero no en un trasvase radical. Y como uno de nuestros trabajos como feria es devolver confianza en los que la depositan en nuestros salones, si han hecho bien los deberes es casi imposible que haya cambios radicales de un año para otro. Sí que hemos notado más interés pero no avalancha. Pero yo confío que, dado que las galerías están siendo tan activas, el sector está expresando bien nuestro deseo y la necesidad de rebajar ese IVA, en algún momento eso llegará. Pero es cierto que nos enfrentamos a estas alturas a un ARCO sin eso. —¿Cómo ayuda ARCO, una feria de galerías, a las galerías en una cuestión como esta, más allá de la palmadita en la espalda?—Nosotros no podemos hacer cambios en nuestras reglas, no podemos ofrecerles otros precios de participación. Como institución pública eso lo llevamos a rajatabla. Las ayudamos permitiéndoles que traigan más coleccionistas internacionales, y sobre todo comunicando sus actos. Estamos con ellas, somos conscientes del problema, pero formalmente, el apoyo es muy difícil. —¿Que la participación española siga sin superar el 33% del global de presencias en el salón es apoyar a las galerías españolas?—Yo no sé si aumentar su número ayudaría en este problema. Es de hecho la internacionalidad de la feria lo que la hace tan atractiva. Ahora mismo, ese equilibrio 34/66, en términos abstractos, es muy positivo para nosotros. En términos concretos, claro que hay galerías que por supuesto podrían estar en la feria y no están. Es así de duro. Pero a medio plazo sería desactivar nuestro descanso sobre el lado de lo internacional y hacer que ARCO dejara de ser ARCO. El esfuerzo que ARCO ha hecho por lo internacional desde el día 1 es lo que ahora hace que celebre 45 años. Y mientras la calidad internacional sea tan potente tampoco podemos renunciar a ella. —Hacer crecer la feria es algo que está fuera de consideración desde hace unos años.—Así es. Con eso sí que no ayudaríamos a las galerías. Esta es una feria grande, el tamaño viene reforzado por su historia, la capacidad que tiene Ifema de invitar a muchos agentes del arte interesantes, y más allá de esto nada sería bueno. «Es obvio que hay un relevo en las galerías. Pero se habla más de lo que se pierde que de lo que se gana»—Sí que crecieron el año pasado. ¿Se mantiene la feria en esos números?—Eso es. Somos algo más pequeña que en 2025. Quizás tres o cuatro galerías menos, sobre todo por esa necesidad de responder a la fidelidad, que es la parte humana sobre la que nos interesa construir. Mi primera intención fue reducir, pero si a una galería le fue bien o regular pero decide continuar no podemos dejarla fuera. Y cuando la internacionalización es tan fuerte, si buscamos que la lógica de Latinoamérica siga estando presente, hacer lo contrario terminaría afectando a una galería española. Estamos entorno a las 200 firmas.—Por el feedback que a usted le llega, ¿qué es lo que invita a una galería a repetir en ARCO o a aplicar por vez primera? Porque no será nuestro boyante mercado. —Primero, el precio, comparado con otras ferias internacionales. Pero son sobre todo nuestros programas: El de coleccionistas y el de profesionales son excepcionales. No tengo ninguna vergüenza en decirlo, porque es así. Y es gracias a lo que las galerías pagan que son posibles. Las galerías de perfil alto que repiten saben que van a encontrar aquí a muchos profesionales que les dedican tiempo, a los que, siendo muy honestos, les metemos en un autobús para traerlos a la feria: no están haciendo turismo por Madrid. Y también ocurre con los coleccionistas, que lo que buscan aquí es lo que no encuentran en otras ferias, de forma que puede que no sean los que aparecen en las portadas de las revistas, pero son gente nueva que compra, comprometida, que le interesa el arte y con la que amplían su cartera. La labor comercial de mi equipo y la mía propia es muy suave. Somos cuidadosas porque sabemos que es difícil entrar. Más bien las galerías llegan de boca de sus colegas que de nuestros empujes. Para mí es la mejor manera. Cuando yo empecé como directora eran años de crisis, era otro momento y había que llamar mucho a la puerta. Ahora Madrid es otro y el boca a boca funciona muy bien. —Este año, las galerías no se van a conformar con apagar la luz 5 minutos en sus estands. Me consta por ellas mismas que algunas están dilatando al máximo el pago de las cuotas finales de la feria e incluso está sobre la mesa el boicot a la participación. ¿Corre peligro ARCO'26?—No. Entiendo su posición, estoy preocupada por ellas. El último pago ya pasó y yo nunca persigo a una galería si se retrasa. Y lo de los aplazamientos entra dentro de lo normal. Quizás este año el de alguna responda a una manera de mostrar su enfado. Sé que van a pasar más cosas, estoy esperando a ver cuáles son y creo que debemos ayudarnos. Yo siempre que hablo con ellas les reitero que ARCO es de todos, no es una institución personal, y por eso debemos cuidarla. Entiendo que el boicot sería la gran noticia pero no sé en cuánto las ayudaría. Aquí tienen la oportunidad de hacer ruido y generar negocio. No creo que estemos en riesgo. Si pasara, me encontrarías con otra cara. —Pero no me negará que ARCO es un gran foco mediático, el único para la gente de a pie en relación con el arte.—¡Y que hay que utilizar! Por eso estoy preparada por si pasa algo. Estoy al habla con las galerías para, si conozco los planes, poder ayudar, para explicar juntas la situación. Y si ocurre algo que no sé lo aceptaré. De arriba abajo, 'La invasión', de Ignacio Gumucio (Patricia Ready); 'Abril', de Adolfo Brimer en ATM; y detalle de 'Sin título', de Jannis Kounellis (Lelong) ABC—¿Ha aumentado la comunicación entre las asociaciones y ARCO por esta cuestión?—Siempre hemos tenido muy buena comunicación. Y ahora me doy cuenta. La diferencia es que ahora es constante. No lo entendería de otro modo. —En otro orden de cosas, la semana pasada se celebró la primera edición de Art Basel Qtar, proponiendo casi otro modelo de feria. ¿Tiene sentido todavía la feria cuando se pone incluso en duda el modelo de galería?—Mi respuesta, lógicamente, es que sí. Estuve como visitante en la feria y me pareció muy bonita. Y sí que hay un giro en el concepto, que se ha conseguido por muchos motivos. Pero el modelo de feria sigue vigente. En teoría se podría plantear desde parámetros como los de la sostenibilidad, el qué hacemos todo el día en un avión... Pero cuando comienzo a trabajar en una edición, yo percibo la necesidad de la feria por parte de galeristas y coleccionistas y la respuesta me viene dada. Si yo abro un plazo de aplicación y no se presenta nadie, entonces sí que el modelo estaría obsoleto. Mi negocio es un negocio del comprador, que en este caso es la galería. Y la galería sigue demandando venir. «Mi idea es plantear esta cuestión del futuro en tres años, con tres equipos curatoriales, y teniendo en cuenta que es la pregunta más difícil de hacernos: '¿qué futuro nos depara?'»Y yo sí creo en la magia de la feria, creo en la magia del encuentro, de encontrarse ante una obra, de hablar de ella delante de ella, de reírse y de enfadarse con el arte. Eso tiene que pasar en la galería, tiene que pasar en el museo y tiene que suceder viniendo a ARCO. Además cada día necesitamos más lugares de encuentro. Poner en crisis la galería es una de esas preguntas cíclicas que se suceden cuando hay momentos de desconcierto, y ahora es uno de ellos. Pero cuando la galería se toma en serio su trabajo, y a esa es a la que intentamos encontrar, lo que se consigue es mucho por el artista, no sólo vender su obra y llevarse su mitad. Así que mientras la creencia en la galería siga intacta, yo siga percibiendo su buena labor, la galería, la feria como lugar de encuentro, estarán intocadas. —Tenemos a Basel llamando a las puertas con la sucursal parisina. ¿Se endurece la competencia para Madrid?—Yo creo que ARCO siempre ha tenido un perfil muy diferente. Y que eso sea así ha sido parte al menos de mi voluntad en la feria y de su buena salud. No estamos buscando lo mismo. Ni siquiera intentamos hacer lo mismo. Y si sumamos Basel y Frieze, ya sería para los demás como para dejarlo. Nosotros tenemos una feria con muchísimo matices, con galerías muy fieles, con grandes nombres... Ahora: a una galería que hace doce ferias de esas, yo no la voy a llamar. —¿Llegó a interesarse en algún momento Basel por ARCO?—No.—¿Que no lo hiciera es bueno?—Para mí es buenísimo. Pero es que ARCO es una empresa pública. Es de Ifema. No sé muy bien cómo se podrían acercar a nosotros. —Entre las propuestas comisaradas de este año, ARCO2045. Explíqueme en qué consiste esta sección del aniversario.—Esa es una idea que surge en el momento que nos paramos a pensar cómo celebramos un aniversario que no es redondo. Es cierto que veníamos de los proyectos del agua, con los que yo he disfrutado mucho, y que se cierran este año con un libro que están haciendo Katia García Antón y Margarida Mendes, junto a una mesa redonda en los foros. Mi idea es plantear esta cuestión en tres años, con tres equipos curatoriales, y teniendo en cuenta que es la pregunta más difícil de hacernos: '¿qué futuro nos depara?'. El primer equipo lo conforman Magali Arriola y José Luis Blondet. Todo parte de mi obsesión de salir de los países para ocuparnos más del territorio conectado, pero hacerlo ahora desde otro plano, y donde los territorios pierdan presencia. Pero no quiero perder la relación con Latinoamérica. Magali es mexicana, sabe lo que es trabajar en una feria, estuvo en Art Basel... Y José Luis, venezolano, trabaja en EE.UU. La sección asume un riesgo más...Maribel López, directora de ARCO J. R. Ladra—¿A qué se refiere?—Donde estaba el Amazonas en 2025, en el pabellón 7, que es el mejor de la feria, lo vamos a dedicar este a galerías, mientras la sección se parte en dos, para situarse de la forma más lejana posible en los dos pabellones. Por eso la primera pregunta que se lanzó a los comisarios era si querían colaborar o competir. La respuesta, como siempre en el ámbito de la cultura, fue colaborar. Así dieron pie a un proyecto cuyo título es 'El futuro por ahora', que lo dice todo: cómo nos vamos a atrever a lanzar una hipótesis. Jugará mucho con lo teatral, con los encuentros, y por el reto planteado, con el 'dejà vu', el cómo reconocer un espacio en el otro... Va a ser un estado mental o espacio de activación mental sin ninguna conclusión, desde luego. Mi idea es que en 2027 haya otros dos equipos diferentes y que en 2028, que aún no está decidido, sean dos comisarios que no conozcan la feria. Al final del proceso haremos también un libro porque además se cumplirán los diez años del año de Chus Martínez y el concepto de 'Futuro', que fue mi propuesta a Carlos [Urroz]. —Será la primera edición sin Helga ya no como coleccionista, sino incluso como expositora. ¿Cambio de ciclo en el panorama galerístico? —Es verdad que en los últimos años hemos visto la salida de grandes nombres: Helga fallece, Juana deja de venir... Pero es obvio que hay un relevo. El de Juana, en la feria, lo ha ocupado ya Chantal Crousel. Tampoco he tenido duda ahora para la galería que sustituye a Helga y que será Elba Benítez, que no es una galería que acabe de empezar. Como Elvira González. O NF, con 50 años. Sabrina y 1MiraMadrid estaban en Doha... Hablamos mucho más de lo que se pierde que de lo que se gana. —¿Y cómo se renueva el comité de selección de ARCO, otro de los caballos de batalla?—Este se renueva cada dos años en un mínimo de dos miembros. Para el 2027 toca un cambio que estoy pensando en este instante.arte_abc_0724—El año pasado le preguntaba por el sentido de dos ediciones de una misma feria, Madrid/Lisboa, con tanta cercanía en el calendario y en el mapa. Este año le pregunto por el sentido de dos ferias de arte, ARCO/Estampa, en Ifema, con el mercado que tenemos. Sobre todo cuando a Estampa se la conoce como «el ARCO chico».—Estampa es un proyecto que tiene 30 años, no nace en Ifema, con su propia naturaleza y su propia inercia. Para mí es tranquilizador saber que tienen en ella espacio galerías de calidad que no pueden acceder a ARCO. La idea de que no existiera sería muy distorsionante. Y ARCOlisboa no entra en este triángulo para mí. Estampa tiene su conexión con Madrid por las galerías españolas, y Lisboa lo tiene con ARCOmadrid. —Convénzame por qué tenemos que venir a ARCO este año.—Porque es lo contrario al algoritmo. Entrar en la feria supone una cantidad de información ingente, sí, pero es plural, no condicionada a gustos previos. En cada mirada a una obra se activarán muchas preguntas, intentos de reconocimiento y cierto desasosiego por momentos, pero es en esa situación donde se encuentran las posibilidades de aprendizaje, de creación de nuevas conexiones y de nuevas ideas. Una feria se parece más a la web en sus inicios, al hipertexto, cuando tus decisiones te llevaban de una idea a otra, de un contenido a otro, y menos a la navegación limitada y limitante.—Tampoco es que nos lo vayan a poner más fácil este año las comunicaciones nacionales. El tren está para pensárselo. —Esto también me preocupa. Solo espero que la situación mejore, pero yo no puedo pedirle a la gente que se planifique de otro modo. Si no es así, pues posiblemente lo notaremos en visitantes, aunque nosotros gozamos de mucho público local, lo que nos da una garantía de que tendremos una buena masa crítica. Pero nos encanta que venga gente de todas las partes de España, igual que nos gusta que haya galerías de todas partes de España.

ARCOmadrid cumple 45 años con las aguas revueltas entre quienes son su razón de ser: las galerías. Sobre todo las españolas, acuciadas por un IVA del 21% que no las hace allí competitivas. La feria pasa de puntillas por la cuestión como lo hace ... por su propio cumpleaños, que celebra con perfil bajo, tan sólo dedicando su comisariado central, ARCO2045, al futuro. Otra vez. Maribel López, su directora, desgrana sus claves.

—La feria alcanza las 45 ediciones, lo que es un logro en este país . ¿Qué balance hacemos?

—Buena y bonita pregunta. Es cierto lo que comentas: que un proyecto que nace en los 80 y que aún genera un empuje, deseo y una energía que nos agrada a todos, es un éxito. Esa es una de las cuestiones que siempre tengo más pendiente como gran responsabilidad: mostrar respeto y continuar engrandeciendo una institución que fue y que será, que ahora dirijo yo, pero que hay que proteger con nuestro trabajo. Es una de las labores más pesadas pero también de las más importantes.

ARCO'26, ¿en la 'Champions League' de las ferias mundiales?

Tenemos delante una edición que constata un éxito de continuidad. Cuando surge ARCO no había casi ninguna institución contemporánea; la feria tuvo que asumir un papel que no le correspondía. Ahora nos pensamos mucho cuál su lugar, pero siempre queda en nuestro imaginario la lógica de 'institución cultural' que va mutando porque ya sí que contamos con las instituciones pertinentes. De forma que ARCO ha podido permanecer en ese rol de ser parte del mercado pero también una institución y un lugar social y cultural.

—¿Es la edición 45 una edición de celebración?

—Es una edición de celebración pero no al uso. Siempre tenemos ganas de celebrar, pero es en el comisariado de este año donde nombramos nuestro aniversario. No vamos a hacer muchos más fastos porque creo que cumplir una edición de la feria ya es un éxito. Por eso plantearemos un modelo reflexivo, suave, asentado en la idea de pensar en el futuro. Cuando planteamos como 'tema' de este año ARCO2045 y lo nombramos lo que hacemos es subrayar que cumplimos 45 años pero también qué es lo que queremos hacer en el futuro.

—No va a ser esta una edición fácil, ninguna lo es, pero en esta incide de lleno la protesta por el IVA del 21%. ¿Somos conscientes de que ARCOmadrid ya es la feria menos competitiva de Europa?

—Mi preocupación personal y de la feria es hacia las galerías, que son la base; el corazón y el motivo por el que esta feria surge. En ese sentido, de cara a la feria, lo que planteas no es un problema, pero sí una de muestras preocupaciones. En la preparación de esta edición no hemos constatado nada distinto a lo sucedido otros años, la fidelidad de las galerías españolas y su compromiso ha sido la misma: entran nuevas, estamos trabajando todo lo cerca que podemos de ellas para que se sientan arropadas... Pero esto es todo lo que podemos hacer. Así que esta es una preocupación, más que una afección.

—Ahora, para cualquier galería, es más beneficioso postular por ARCOlisboa que por ARCOmadrid.

—ARCOlisboa es una feria muy diferente a Madrid. Su identidad es muy portuguesa, con unas investigaciones propias. Ya tenemos realizada la selección de galerías de la edición de mayo, que aún no es pública, y no hemos notado una avalancha de solicitudes. ARCOmadrid es una feria radicalmente internacional, y eso no ha cambiado.

—Podría pasar. Yo incluso lo pensé. Pero este año no ha sucedido. Han crecido las solicitudes pero no en un trasvase radical. Y como uno de nuestros trabajos como feria es devolver confianza en los que la depositan en nuestros salones, si han hecho bien los deberes es casi imposible que haya cambios radicales de un año para otro. Sí que hemos notado más interés pero no avalancha. Pero yo confío que, dado que las galerías están siendo tan activas, el sector está expresando bien nuestro deseo y la necesidad de rebajar ese IVA, en algún momento eso llegará. Pero es cierto que nos enfrentamos a estas alturas a un ARCO sin eso.

—¿Cómo ayuda ARCO, una feria de galerías, a las galerías en una cuestión como esta, más allá de la palmadita en la espalda?

—Nosotros no podemos hacer cambios en nuestras reglas, no podemos ofrecerles otros precios de participación. Como institución pública eso lo llevamos a rajatabla. Las ayudamos permitiéndoles que traigan más coleccionistas internacionales, y sobre todo comunicando sus actos. Estamos con ellas, somos conscientes del problema, pero formalmente, el apoyo es muy difícil.

—¿Que la participación española siga sin superar el 33% del global de presencias en el salón es apoyar a las galerías españolas?

—Yo no sé si aumentar su número ayudaría en este problema. Es de hecho la internacionalidad de la feria lo que la hace tan atractiva. Ahora mismo, ese equilibrio 34/66, en términos abstractos, es muy positivo para nosotros. En términos concretos, claro que hay galerías que por supuesto podrían estar en la feria y no están. Es así de duro. Pero a medio plazo sería desactivar nuestro descanso sobre el lado de lo internacional y hacer que ARCO dejara de ser ARCO. El esfuerzo que ARCO ha hecho por lo internacional desde el día 1 es lo que ahora hace que celebre 45 años. Y mientras la calidad internacional sea tan potente tampoco podemos renunciar a ella.

—Hacer crecer la feria es algo que está fuera de consideración desde hace unos años.

—Así es. Con eso sí que no ayudaríamos a las galerías. Esta es una feria grande, el tamaño viene reforzado por su historia, la capacidad que tiene Ifema de invitar a muchos agentes del arte interesantes, y más allá de esto nada sería bueno.

«Es obvio que hay un relevo en las galerías. Pero se habla más de lo que se pierde que de lo que se gana»

—Sí que crecieron el año pasado. ¿Se mantiene la feria en esos números?

—Eso es. Somos algo más pequeña que en 2025. Quizás tres o cuatro galerías menos, sobre todo por esa necesidad de responder a la fidelidad, que es la parte humana sobre la que nos interesa construir. Mi primera intención fue reducir, pero si a una galería le fue bien o regular pero decide continuar no podemos dejarla fuera. Y cuando la internacionalización es tan fuerte, si buscamos que la lógica de Latinoamérica siga estando presente, hacer lo contrario terminaría afectando a una galería española. Estamos entorno a las 200 firmas.

—Por el feedback que a usted le llega, ¿qué es lo que invita a una galería a repetir en ARCO o a aplicar por vez primera? Porque no será nuestro boyante mercado.

—Primero, el precio, comparado con otras ferias internacionales. Pero son sobre todo nuestros programas: El de coleccionistas y el de profesionales son excepcionales. No tengo ninguna vergüenza en decirlo, porque es así. Y es gracias a lo que las galerías pagan que son posibles. Las galerías de perfil alto que repiten saben que van a encontrar aquí a muchos profesionales que les dedican tiempo, a los que, siendo muy honestos, les metemos en un autobús para traerlos a la feria: no están haciendo turismo por Madrid.

Y también ocurre con los coleccionistas, que lo que buscan aquí es lo que no encuentran en otras ferias, de forma que puede que no sean los que aparecen en las portadas de las revistas, pero son gente nueva que compra, comprometida, que le interesa el arte y con la que amplían su cartera. La labor comercial de mi equipo y la mía propia es muy suave. Somos cuidadosas porque sabemos que es difícil entrar. Más bien las galerías llegan de boca de sus colegas que de nuestros empujes. Para mí es la mejor manera. Cuando yo empecé como directora eran años de crisis, era otro momento y había que llamar mucho a la puerta. Ahora Madrid es otro y el boca a boca funciona muy bien.

—Este año, las galerías no se van a conformar con apagar la luz 5 minutos en sus estands. Me consta por ellas mismas que algunas están dilatando al máximo el pago de las cuotas finales de la feria e incluso está sobre la mesa el boicot a la participación. ¿Corre peligro ARCO'26?

—No. Entiendo su posición, estoy preocupada por ellas. El último pago ya pasó y yo nunca persigo a una galería si se retrasa. Y lo de los aplazamientos entra dentro de lo normal. Quizás este año el de alguna responda a una manera de mostrar su enfado. Sé que van a pasar más cosas, estoy esperando a ver cuáles son y creo que debemos ayudarnos. Yo siempre que hablo con ellas les reitero que ARCO es de todos, no es una institución personal, y por eso debemos cuidarla. Entiendo que el boicot sería la gran noticia pero no sé en cuánto las ayudaría. Aquí tienen la oportunidad de hacer ruido y generar negocio. No creo que estemos en riesgo. Si pasara, me encontrarías con otra cara.

—Pero no me negará que ARCO es un gran foco mediático, el único para la gente de a pie en relación con el arte.

—¡Y que hay que utilizar! Por eso estoy preparada por si pasa algo. Estoy al habla con las galerías para, si conozco los planes, poder ayudar, para explicar juntas la situación. Y si ocurre algo que no sé lo aceptaré.

—¿Ha aumentado la comunicación entre las asociaciones y ARCO por esta cuestión?

—Siempre hemos tenido muy buena comunicación. Y ahora me doy cuenta. La diferencia es que ahora es constante. No lo entendería de otro modo.

—En otro orden de cosas, la semana pasada se celebró la primera edición de Art Basel Qtar, proponiendo casi otro modelo de feria. ¿Tiene sentido todavía la feria cuando se pone incluso en duda el modelo de galería?

—Mi respuesta, lógicamente, es que sí. Estuve como visitante en la feria y me pareció muy bonita. Y sí que hay un giro en el concepto, que se ha conseguido por muchos motivos. Pero el modelo de feria sigue vigente. En teoría se podría plantear desde parámetros como los de la sostenibilidad, el qué hacemos todo el día en un avión... Pero cuando comienzo a trabajar en una edición, yo percibo la necesidad de la feria por parte de galeristas y coleccionistas y la respuesta me viene dada. Si yo abro un plazo de aplicación y no se presenta nadie, entonces sí que el modelo estaría obsoleto. Mi negocio es un negocio del comprador, que en este caso es la galería. Y la galería sigue demandando venir.

«Mi idea es plantear esta cuestión del futuro en tres años, con tres equipos curatoriales, y teniendo en cuenta que es la pregunta más difícil de hacernos: '¿qué futuro nos depara?'»

Y yo sí creo en la magia de la feria, creo en la magia del encuentro, de encontrarse ante una obra, de hablar de ella delante de ella, de reírse y de enfadarse con el arte. Eso tiene que pasar en la galería, tiene que pasar en el museo y tiene que suceder viniendo a ARCO. Además cada día necesitamos más lugares de encuentro. Poner en crisis la galería es una de esas preguntas cíclicas que se suceden cuando hay momentos de desconcierto, y ahora es uno de ellos. Pero cuando la galería se toma en serio su trabajo, y a esa es a la que intentamos encontrar, lo que se consigue es mucho por el artista, no sólo vender su obra y llevarse su mitad. Así que mientras la creencia en la galería siga intacta, yo siga percibiendo su buena labor, la galería, la feria como lugar de encuentro, estarán intocadas.

—Tenemos a Basel llamando a las puertas con la sucursal parisina. ¿Se endurece la competencia para Madrid?

—Yo creo que ARCO siempre ha tenido un perfil muy diferente. Y que eso sea así ha sido parte al menos de mi voluntad en la feria y de su buena salud. No estamos buscando lo mismo. Ni siquiera intentamos hacer lo mismo. Y si sumamos Basel y Frieze, ya sería para los demás como para dejarlo. Nosotros tenemos una feria con muchísimo matices, con galerías muy fieles, con grandes nombres... Ahora: a una galería que hace doce ferias de esas, yo no la voy a llamar.

—¿Llegó a interesarse en algún momento Basel por ARCO?

—Para mí es buenísimo. Pero es que ARCO es una empresa pública. Es de Ifema. No sé muy bien cómo se podrían acercar a nosotros.

—Entre las propuestas comisaradas de este año, ARCO2045. Explíqueme en qué consiste esta sección del aniversario.

—Esa es una idea que surge en el momento que nos paramos a pensar cómo celebramos un aniversario que no es redondo. Es cierto que veníamos de los proyectos del agua, con los que yo he disfrutado mucho, y que se cierran este año con un libro que están haciendo Katia García Antón y Margarida Mendes, junto a una mesa redonda en los foros. Mi idea es plantear esta cuestión en tres años, con tres equipos curatoriales, y teniendo en cuenta que es la pregunta más difícil de hacernos: '¿qué futuro nos depara?'. El primer equipo lo conforman Magali Arriola y José Luis Blondet. Todo parte de mi obsesión de salir de los países para ocuparnos más del territorio conectado, pero hacerlo ahora desde otro plano, y donde los territorios pierdan presencia. Pero no quiero perder la relación con Latinoamérica. Magali es mexicana, sabe lo que es trabajar en una feria, estuvo en Art Basel... Y José Luis, venezolano, trabaja en EE.UU. La sección asume un riesgo más...

—Donde estaba el Amazonas en 2025, en el pabellón 7, que es el mejor de la feria, lo vamos a dedicar este a galerías, mientras la sección se parte en dos, para situarse de la forma más lejana posible en los dos pabellones. Por eso la primera pregunta que se lanzó a los comisarios era si querían colaborar o competir. La respuesta, como siempre en el ámbito de la cultura, fue colaborar. Así dieron pie a un proyecto cuyo título es 'El futuro por ahora', que lo dice todo: cómo nos vamos a atrever a lanzar una hipótesis.

Jugará mucho con lo teatral, con los encuentros, y por el reto planteado, con el 'dejà vu', el cómo reconocer un espacio en el otro... Va a ser un estado mental o espacio de activación mental sin ninguna conclusión, desde luego. Mi idea es que en 2027 haya otros dos equipos diferentes y que en 2028, que aún no está decidido, sean dos comisarios que no conozcan la feria. Al final del proceso haremos también un libro porque además se cumplirán los diez años del año de Chus Martínez y el concepto de 'Futuro', que fue mi propuesta a Carlos [Urroz].

—Será la primera edición sin Helga ya no como coleccionista, sino incluso como expositora. ¿Cambio de ciclo en el panorama galerístico?

—Es verdad que en los últimos años hemos visto la salida de grandes nombres: Helga fallece, Juana deja de venir... Pero es obvio que hay un relevo. El de Juana, en la feria, lo ha ocupado ya Chantal Crousel. Tampoco he tenido duda ahora para la galería que sustituye a Helga y que será Elba Benítez, que no es una galería que acabe de empezar. Como Elvira González. O NF, con 50 años. Sabrina y 1MiraMadrid estaban en Doha... Hablamos mucho más de lo que se pierde que de lo que se gana.

—¿Y cómo se renueva el comité de selección de ARCO, otro de los caballos de batalla?

—Este se renueva cada dos años en un mínimo de dos miembros. Para el 2027 toca un cambio que estoy pensando en este instante.

—El año pasado le preguntaba por el sentido de dos ediciones de una misma feria, Madrid/Lisboa, con tanta cercanía en el calendario y en el mapa. Este año le pregunto por el sentido de dos ferias de arte, ARCO/Estampa, en Ifema, con el mercado que tenemos. Sobre todo cuando a Estampa se la conoce como «el ARCO chico».

—Estampa es un proyecto que tiene 30 años, no nace en Ifema, con su propia naturaleza y su propia inercia. Para mí es tranquilizador saber que tienen en ella espacio galerías de calidad que no pueden acceder a ARCO. La idea de que no existiera sería muy distorsionante. Y ARCOlisboa no entra en este triángulo para mí. Estampa tiene su conexión con Madrid por las galerías españolas, y Lisboa lo tiene con ARCOmadrid.

—Convénzame por qué tenemos que venir a ARCO este año.

—Porque es lo contrario al algoritmo. Entrar en la feria supone una cantidad de información ingente, sí, pero es plural, no condicionada a gustos previos. En cada mirada a una obra se activarán muchas preguntas, intentos de reconocimiento y cierto desasosiego por momentos, pero es en esa situación donde se encuentran las posibilidades de aprendizaje, de creación de nuevas conexiones y de nuevas ideas. Una feria se parece más a la web en sus inicios, al hipertexto, cuando tus decisiones te llevaban de una idea a otra, de un contenido a otro, y menos a la navegación limitada y limitante.

—Tampoco es que nos lo vayan a poner más fácil este año las comunicaciones nacionales. El tren está para pensárselo.

—Esto también me preocupa. Solo espero que la situación mejore, pero yo no puedo pedirle a la gente que se planifique de otro modo. Si no es así, pues posiblemente lo notaremos en visitantes, aunque nosotros gozamos de mucho público local, lo que nos da una garantía de que tendremos una buena masa crítica. Pero nos encanta que venga gente de todas las partes de España, igual que nos gusta que haya galerías de todas partes de España.

Digitalizar con criterio: cómo producir más con menos en la pyme

Un jubilado pierde su pensión y deberá devolver 46.837 euros por superar el límite permitido con su trabajo agrario

El Sepe explica cómo puedes cobrar el paro y trabajar a jornada completa

Alerta por el 'reto del paracetamol' en menores: el daño hepático puede ser muy grave

Cádiz avanza hacia las municipales de 2027 entre gobiernos blindados y ejecutivos en tensión

Marc Vidal, inversor: «Debemos tener en el foco en la conocida como IA ubicua»

Entradas Santi Rodríguez ¿nos damos un viaje?

Entradas "El sueño de una noche de verano" en el Teatro Real + Cena para dos

Entrada doble ARCOmadrid 2026 + 2 agendas

Entradas Probando ¡Bien! de David Puerto

Los grandes títulos de la zarzuela y óperas imprescindibles

Entradas Emociones: Espectáculo Flamenco en Madrid

Entradas Anuga la pequeña tortuga en el Teatro Teseo

Entradas Puta Cómica: En busca de público

Las 20 mejores ofertas de hoy (3 de marzo) en Amazon: hasta un 77% en Adidas, Columbia y más

Un experto en energía indica cuánto puede subir la gasolina en España por el conflicto en Oriente Próximo

Jorge Rey alerta del tiempo que hará en marzo en España según las Cabañuelas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Maribel López: «Entiendo un boicot de las galerías españolas a ARCO, pero no sé si las ayudaría»

Maribel López: «Entiendo un boicot de las galerías españolas a ARCO, pero no sé si las ayudaría»

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir