- RUT FONT RABAT (Marruecos)
El Gobierno del país norteafricano impulsa incentivos para atraer a 'start up' internacionales en una economía en crecimiento, donde la digitalización es todavía incipiente aunque tiene buenas opciones de desarrollo de mercado.
España, Portugal y Marruecos serán en 2030 los anfitriones del Mundial de Fútbol, la mayor competición deportiva a nivel global, que convertirá las tres naciones en el epicentro del planeta durante las semanas que dure la competición. Aprovechando el Mundial, Marruecos trabaja en poner a punto todas sus infraestructuras y, sobre todo, quiere trasladar a nivel internacional una imagen de crecimiento económico y apertura al mundo digital, con Casablanca, su capital económica, como base de operaciones.
El PIB del reino árabe creció un 4,4% en 2025, muy por encima del aumento interanual del 1,5% que experimentó la economía de la Unión Europea o de la subida del 3,3% de la región de Oriente Medio y el Norte de África. En este contexto, y dadas las vinculaciones históricas y comerciales con la Península Ibérica -España es el primer socio comercial del país-, las autoridades de Marruecos están posicionando la nación como puerta de entrada a África para las empresas españolas y portuguesas, con especial énfasis en el tejido emprendedor y tecnológico, en un mercado en el que la digitalización de los procesos es todavía incipiente y queda mucho por hacer.
Esta apertura se escenificó en el Iberia-Morocco StartUp Connect, un congreso organizado por la plataforma española de delivery Glovo, que opera en el país desde 2018, y StarGate, el campus de emprendimiento de la Universidad Politécnica Mohammed VI, ubicada en Rabat. "La ambición de Marruecos es ser competitivo a escala internacional y queremos ser un centro digital árabe-africano en el ámbito de la inteligencia artificial (IA) y las ciencias avanzadas", explicó la ministra de Transición Digital y Reforma de la Administración del Gobierno marroquí, Amal El Fallah-Seghrouchni, en el foro.
Alianzas
La ministra recalcó las "ramificaciones" que Marruecos tiene con África, y aunque su país de referencia en Europa siempre ha sido Francia, se puso a la disposición de los gobiernos español y portugués para ampliar sus relaciones en lo que al sector tecnológico se refiere. "Tenemos una serie de citas, en particular la Copa del Mundo de 2030, que nos unirán al menos durante cuatro o cinco años, en torno a temas de interés común y objetivos comunes. La tecnología y las start up desempeñarán un papel muy importante en ello", concluyó.
El embajador español en el país, Enrique Ojeda, cogió el guante y explicó que las relaciones bilaterales están en el "mejor momento", y situó a España como "socio privilegiado" en el proceso de transformación digital de la nación: "España cuenta con ecosistemas de start up y capital riesgo maduro y con experiencia en el ámbito de la internacionalización", subrayó el diplomático.
El caso de Glovo
Con estos acercamientos, Marruecos quiere repetir la experiencia de Glovo en el país, uno de los primeros casos de éxito de implementación de una start up española. La plataforma aterrizó en Marruecos hace siete años, antes de convertirse en unicornio en 2019 y de ser adquirida por Delivery Hero en 2022. "Estaba de vacaciones e hice una parada de una noche en Casablanca. En la puerta de al lado de mi habitación de hotel, había una a bolsa de McDelivery [el servicio de reparto a domicilio de McDonald's] y pensé que, a lo mejor, ahí había mercado", explicó Oscar Pierre, consejero delegado y cofundador de Glovo.
Desde entonces, la empresa ha entrado en 35 ciudades marroquíes, donde dispone de 10.000 riders que operan como autónomos, y Casablanca se ha convertido en la ciudad en la que la empresa recibe más pedidos casi a diario. Justo en esta ciudad estudia la posibilidad de situar una base de operaciones desde la que gestionar su próxima expansión por África, continente en el que ya está presente en ocho naciones.
Las claves de su implementación en el mercado son, según el propio Pierre, un gobierno "pro business" y una economía en crecimiento. Además, la competencia de empresas europeas del sector es todavía escasa, lo que ha permitido a la compañía barcelonesa alcanzar una cuota de mercado del 70%.
El ejemplo de Glovo es un caso paradigmático que las administraciones locales quieren replicar, dado que, por ahora, la presencia de start up y scale up españolas en Marruecos es todavía residual. Glovo acudió al congreso Iberia-Morocco StartUp Connect con una delegación formada por primeros espadas de empresas como Holaluz, Multiverse Computing, Neuroelectrics y Wallbox. De toda la comitiva, por ahora, sólo esta última tiene presencia en el mercado. El fabricante de cargadores eléctricos compró en 2023 la empresa alemana ABL, también dedicada a la movilidad eléctrica, que contaba con una fábrica de componentes en Tánger.
¿Qué ofrece Marruecos?
Junto con la obtención de financiación y la captación de talento, uno de los principales retos de las empresas emergentes para escalar su negocio es la internacionalización. "Al final, el mercado español tiene una población de 50 millones de personas, por lo que es lógico dar el salto al extranjero", declaró José María Blasco, director de crecimiento y competitividad de la agencia española ICEX, que ayuda a las empresas españolas a impulsar su estrategia internacional.
El resto de Europa y los Estados Unidos son las opciones más lógicas para una start up nacida en España, aunque, dependiendo del sector, deberán hacer frente a una fuerte competencia. Marruecos se presenta así como una alternativa en la que el primero que llega se lleva buena parte del pastel y como punto de partida para desembarcar en el continente africano. Por ejemplo, hay oportunidades para firmas que ofrezcan servicio para la digitalización de los procesos industriales, fintechs dedicadas a los pagos digitales o compañías que ayuden a simplificar la cadena de suministros.
Mouizz El Alami, director del departamento digital de la Agencia Marroquí de Desarrollo de Inversiones y Exportaciones (Amadi), vendió su país como una apuesta segura: "Marruecos ofrece una plataforma con muchas ventajas. La primera es un país con una política y una economía muy estable". El Alami insistió en la idea de utilizar Marruecos para expandirse por África y explicó que disponen de acuerdos comerciales con unos 90 países.
Para atraer a estas empresas, Marruecos está ampliando la Casablanca Finance City (CFC), el distrito financiero de la ciudad, que acoge las sedes de grandes compañías locales e internacionales. Se trata de un complejo de 400 hectáreas, equivalente a unos 500 campos de fútbol, con áreas dedicadas a oficinas, residencias y comercios.
Majd Boulkaid, asesor de desarrollo de negocio de CFC, destacó que la entidad proporciona licencias para operar en Marruecos y en el resto de África. Además, la entidad dispone de alianzas con 26 agencias de otros países del continente, con las que organiza encuentros para presentar oportunidades en distintos mercados africanos. Las empresas que instalan sus filiales internacionales en el CFC tienen, además, importantes incentivos fiscales si cumplen un conjunto de requisitos. "Hay reducciones en el impuesto de la renta de las personas. Puede bajarse hasta el 20%, frente al 37% que se paga por forma general", añadió.
Desde la industria española, César Tello, director general de la asociación sectorial Adigital, abogó por impulsar alianzas entre territorios para facilitar la implantación en el exterior de las start up españolas. "Estamos trabajando en crear puentes con América Latina con el Banco de Desarrollo Iberoamericano para desarrollar la IA en la región. Podríamos empezar a abrir vías multilaterales entre Europa y el Norte de África", opinó.
Fondos
Marruecos no solo quiere atraer a start up. También busca subir la cuota de inversores extranjeros que invierten en su tejido emprendedor. Por ahora, la presencia de firmas españolas profesionales en Marruecos es residual. Destaca la gestora barcelonesa Mediterrania Capital Partners, con oficina en Casablanca, si bien invierte en pequeñas y medianas empresas que tengan una trayectoria más avanzada. Las gestoras K Fund y Kibo Ventures participaron en Iberia-Morocco StartUp Connect para explicar su estrategia inversora a nivel global y el modus operandi del capital riesgo español, aunque, hasta la fecha, no han ejecutado inversiones en el país.
El foro impulsado por Glovo y StartGate también se organizó con el objetivo de conectar start up marroquíes con inversores europeos. Siete empresas emergentes locales presentaron sus proyectos ante la audiencia en busca de recursos para escalar su negocio. Una de ellas, Jobzyn, planea un ejemplo claro de las necesidades de Marruecos. En un país donde las páginas para encontrar trabajo son muy rudimentarias, Simo Zizi desarrolló una plataforma para conectar empleados, universidades y empresas, que permite hacer entrevistas de trabajo mediante IA. "Hemos cerrado una ronda de inversión pre semilla con Jango Capital y ya somos rentables", explicó el fundador de la firma.
Otro ejemplo es el modelo impulsado por YolaFresh, que busca dar solución a uno de los mayores problemas de la industria agroalimentaria en África: las largas cadenas de valor, con numerosos intermediarios entre los agricultores y el comercio minorista. Fundada en 2023, ha levantado ocho millones de dólares en varias rondas de financiación y ha duplicado su facturación año tras año, hasta cerrar 2025 en nueve millones de euros. La industria agroalimentaria africana está valorada en 8.000 millones de euros, según indicó su CEO, Youssef Mamou.
También presentaron sus proyectos las fintech AlyaPay y Wafr, la cadena de tienda de gafas LNKO, la firma de ciberseguridad Nucléon Sécurité y la plataforma de venta online Rafid.
Un 'hub' de inteligencia artificial árabe-africano
El tejido emprendedor marroquí es todavía incipiente: está formado por unas 800 'start up' que en 2024 levantaron unos 95 millones de dólares. Prevalecen las 'fintech' en un país en el que sigue mandando el efectivo para las transacciones cotidianas, así como las firmas de movilidad, ciberseguridad, agroalimentarias o del sector de la construcción. El Gobierno local firmó en septiembre de 2025 un acuerdo con la ONU pera crear un 'hub' en África y los países Árabes de desarrollo en inteligencia artificial en el país. Para ello, el Ejecutivo que lidera Aziz Ajanuchinvertirá 1.300 millones de dirhams (120 millones de euros al cambio actual) en la creación y escalado de 'start up'.
En paralelo, el Gobierno ha puesto en marcha el proyecto 'Marruecos Digital 2030', con el objetivo de alcanzar las 3.000 compañías emergentes en 2030, incluyendo a dos unicornios ('start up' que superen los 1.000 millones de dólares en valoración). Por ahora no hay ningún candidato claro, aunque hay un par de alumnos aventajados. El primero es Chari, una plataforma de comercio electrónico B2B que está creciendo de forma acelerada por el África francófona. El pasado octubre captó 12 millones de dólares en una ronda de financiación en la que participó el brazo de capital riesgo del gigante de las telecomunicaciones Orange.
La segunda es la 'proptech' Yakeey, que en enero cerró la mayor ronda de inversión de una empresa marroquí (15 millones de dólares). La firma ha desarrollado una plataforma que integra la búsqueda de propiedades inmobiliarias, su valoración, la intermediación y la financiación.
Marruecos también dispone de un creciente ecosistema de firmas de capital riesgo, entre los que destacan 212 Funders, uno de los vehículos más activos del país, que ha invertido en 28 empresas en fases iniciales; EmergingTech Ventures, que opera en el mercado doméstico y en otros puntos de África, y Kalys Ventures, fundada en 2020. Ghita Zniber, cofundadora de Kalys, sitúa las colaboraciones internacionales y entre los diferentes actores del sector como la principal clave para lograr dar un salto de tamaño de las compañías locales.
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