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Política

Marta Farrés (PSC), alcaldesa de Sabadell: "La izquierda debe actuar sin complejos en política de seguridad"

Marta Farrés (PSC), alcaldesa de Sabadell: "La izquierda debe actuar sin complejos en política de seguridad"
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La también viceprimera secretaria socialista subraya la urgencia de mejorar la financiación municipal -a la sombra siempre de la autonómica- para dotar a los ayuntamientos de más recursos: "Somos la administración que está en primera línea" Leer

Referente de una nueva generación de dirigentes del PSC, la alcaldesa de Sabadell, Marta Farrés, reclama no caer en la «falsa dicotomía» de tener que elegir entre garantizar la seguridad de los ciudadanos y las políticas de integración. Ya que de lo contrario se entrega esta bandera a los discursos populistas de la extrema derecha.

Una parte de la izquierda española está empezando a adoptar un discurso de mayor contundencia en materia de seguridad, de inmigración y de realidades presentes en la calle, pero alejadas de la corrección política. ¿A qué se debe este cambio?No hay política más progresista que proteger a los ciudadanos honrados que trabajan y estudian. En el tema de la seguridad, como en otras cuestiones, lo importante es que los políticos seamos útiles a los ciudadanos. Cuando pierdes esa utilidad, aparecen los extremismos. En este sentido, los alcaldes y gobiernos municipales, al ser la primera administración de contacto con la realidad cotidiana, tenemos muy presente la necesidad de ser útiles. En materia de seguridad, la gente nos está pidiendo respuestas desde hace tiempo. Hay un problema —luego podemos discutir sus características, orígenes o si es más una percepción ciudadana—, pero debemos actuar. La nueva ley contra la multirreincidencia aprobada en el Congreso va en esta línea. No aceptamos el relato de que hay que elegir entre proteger a quienes viven con esfuerzo o dejar impunes a quienes reinciden en el delito. Esta reacción de la izquierda llega cuando partidos como Vox y Aliança hacen bandera de las cuestiones relacionadas con la seguridad, la inmigración y el orden público. ¿Le preocupa que la izquierda llegue tarde?Como alcaldesa de Sabadell, he tenido siempre muy claro el tema de la seguridad; no hemos empezado a tomar medidas ahora, ni lo hemos hecho por la emergencia de Sílvia Orriols y su partido, Aliança. Siempre he creído que desde la izquierda debemos hacer políticas de seguridad porque, si renunciamos a ellas, otras formaciones e ideologías lo harán. Además, la política de seguridad es igual de necesaria que la de educación o sanidad. Es una falsa dicotomía tener que escoger entre seguridad y convivencia en nuestros barrios, o defender una sanidad y educación públicas con recursos. Debemos hablar de seguridad sin complejos y con la misma contundencia con la que defendemos el escudo social; es un error estigmatizarla desde la izquierda. No caben las medias tintas: los delincuentes reincidentes que ponen en riesgo nuestro modelo de convivencia no pueden entrar por una puerta del juzgado y salir por la otra. Deben estar en la cárcel. Evidentemente, desde la izquierda debemos defender un discurso de seguridad que marque distancias con el discurso incendiario y del miedo que practica la extrema derecha. ¿Por ejemplo?Es un error vincular seguridad con inmigración. La mayoría de los inmigrantes llegados a Sabadell, por ejemplo, trabajan, cotizan, hacen una vida absolutamente autónoma y ayudan a sostener el Estado del bienestar. Hay algunos que delinquen, por supuesto, como también hay catalanes que lo hacen. Otra cuestión importante es no vincular la inseguridad y la delincuencia con la pobreza. No se puede criminalizar la pobreza; la falta de oportunidades no define a nadie como criminal. Aunque haya gente que pretenda presentarlas como conceptos opuestos, es perfectamente posible hacer políticas de seguridad contundentes y, a la vez, defender el escudo social y la integración. Entonces, ¿usted no sería partidaria de publicar las nacionalidades de los delincuentes, como ha planteado el Gobierno vasco o la Generalitat? Uno de los discursos de la ultraderecha que más cala es que las administraciones esconden la realidad.Cuanto más transparente se sea, mejor; pero teniendo claro —porque así lo dicen las estadísticas— que la delincuencia afecta a todo el mundo. Cada día leo los partes policiales de Sabadell y le aseguro que hay de todo. También hay más hombres en las cárceles españolas que mujeres y no por eso decimos que la criminalidad es masculina. Es importante, además, que la transparencia sea para todos, porque hay muchos ámbitos en los que las grandes estafas y crímenes no los cometen inmigrantes. Estos días, con lo que se va conociendo del caso Epstein, estamos viendo que los implicados no eran precisamente inmigrantes pobres. ¿Ha cambiado la tipología del delito y del delincuente desde que es alcaldesa?Uno de los cambios es el aumento del hurto de móviles y otros dispositivos tecnológicos. Es un tipo de robo, muchas veces violento, que tiene mucho impacto en los ciudadanos. El otro elemento que ha crecido es la okupación por parte de mafias que se aprovechan de la crisis de vivienda, realquilando ilegalmente las casas o utilizándolas para actividades delictivas, como el cultivo y venta de marihuana. Esta es una realidad que estamos intentando combatir y el Estado debe proteger al ciudadano. Muchos alcaldes se quejan de la falta de efectivos policiales. En el caso de Cataluña, de la falta de Mossos d'Esquadra.La mayoría de los municipios hace tiempo que está haciendo las cosas bien: aumentando sus policías locales e introduciendo cámaras de seguridad y tecnología. Este trabajo y esfuerzo lo deberían hacer también los Mossos. La consejera de Interior, Núria Parlon, se ha pronunciado en este sentido. Son necesarios más policías porque la población ha aumentado mucho. La tercera pata —que en el caso de Sabadell funciona bien, pero en otras ciudades no tanto— es la actuación de fiscales y jueces. No puede ser que se tarde cinco años en celebrar un juicio para resolver una ocupación. Hay que dar agilidad al sistema judicial. Mencionaba el aumento de la población. Se empieza a hablar de la "España apretada". ¿Cuál es la situación y qué necesitan los municipios ante este cambio social tan rápido?No es un problema en sí, pero hay que redimensionar los recursos y los servicios públicos para dar respuesta a esa realidad. La llegada de inmigrantes está aumentando el PIB de muchas ciudades, pero no podemos pretender que haya más gente tributando sin aumentar y mejorar los recursos en sanidad, educación, infraestructuras o seguridad. El otro gran reto, y el más complicado, es el de la vivienda, que nos obliga a las administraciones públicas y al sector privado a colaborar para encontrar respuestas para nuestro parque de vivienda. Otro elemento pendiente es la financiación local. El Gobierno plantea una reforma del sistema autonómico, pero los municipios siguen a la espera.Es un error no entender que la administración local no es secundaria; somos los que estamos en la primera línea de los problemas. Estamos asumiendo muchas cargas y tareas sociales. Si tuviéramos más recursos, seríamos capaces de dar mejor respuesta a los ciudadanos que otras administraciones superiores. No podemos hablar solo de financiación autonómica.
Fuente original: Leer en El Mundo - España
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