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Michael McDowell sigue vivo

Michael McDowell sigue vivo
Artículo Completo 829 palabras
Michael McDowell vuelve a volver. McDowell (Alabama, 1950-1999) sigue volviendo de la tumba y ahora se enfrenta a la situación más terrorífica de todas: luego del fenómeno súperventas planetario que fueron las seis entregas de su folletinesca saga ' Blackwater' (un prodigio donde la mercadotecnia no estuvo reñida con el valor literario), se ve en la peligrosa posición de probar si lo suyo será febril cultura de libro (donde, como con el 'Stoner', de John Williams, los lectores adoran más al personaje) o cultura de autor (donde todo lo que haga la persona que creó a los personajes será igualmente apreciado). Esto último -en un mundo de efímeros entusiasmos virales que suben y bajan como la fiebre por un termómetro marca TikTok - no es algo fácil de mantener. Es decir: no todos han tenido ni mucho menos tendrán -como Stephen King , uno de los paladines de McDowell- la suerte de ir más allá del pasajero entusiasmo de lo de moda y del un tanto mal portado selfi con y de portada.'Hija de la venganza' Autor Michael McDowell Traducción Carles Andreu Editorial Blackie Books Año 2025 Páginas 406 Precio 24 3 Sí: McDowell -quien en su momento firmó también los guiones de 'Bitelchús' y 'Pesadilla antes de Navidad' para Tim Burton- se enfrenta ahora al espanto de tener que ir más allá de la pantanosa y cuasi pulp-faulkneriana y triunfal y 'best-selleriana' familia Caskey con dos entregas de lo suyo, a su aproximación muy personal al gótico sureño.'Callíope. La voz en llamas' Autor Michael McDowell Traducción Miguel Antón Editorial Minotauro Año 2025 Páginas 448 Precio 17,95 Con 'Hija de la venganza' (de 1982 y ya publicada en argentina con su título original: 'Katie') nos presenta a la joven y precoz asesina en serie Katie Slape: muchacha de poca inteligencia pero de altísima malevolencia y, de paso, dotada con poderes paranormales (similares a los de Johnny Smith en 'La zona muerta'). Alguien obsesionada miserablemente con la benéfica huérfana Philomena Drake, más que dispuesta a desatar un vendaval gore, y quien podría ser perfectamente llevada a la pantalla con el rostro y rictus de la ahora muy 'hot' y 'cool' Mia Goth . Noticia Relacionada estandar Si 'Calliope', la inquietante secuela de 'Blackwater' que Michael McDowell dejó inconclusa al morir Celia Fraile GilY el asunto funciona, en su propuesta primal y más consciente de su género, si se ignora una cierta simpleza en estructura y elenco que pone en evidencia el que McDowell estaba -como autor de 'paperbacks' funcionales- más cerca de la fabricación que de la artesanía, sin que esto le restase nada de talento o pericia a lo suyo y a sus constantes: la codicia por el dinero y la tierra como reflejo automático, la familia entendida como secta casi satánica, el telón de fondo de lo histórico y «de época» y la descripción de mutilaciones varias a cuerpos vivos y muertos.'Calliope' -inconclusa por muerte de McDowell y concluida por Tabitha King , legendaria y constante esposa del King Stephen- reincide en todo lo anterior con la huérfana y muy manipuladora Calley Dakin con el «talento» para oír voces y lamentos desde el Más Allá que la llevarán a vengar el torturado asesinato (detalladamente descrito) de su padre.En ambas se admira su capacidad para crear «heroínas» pero, también, se lamenta sus descuidos a la hora de ponerlas en acción y dotarlas de una trama trabajada Y en ambas novelas se admira la capacidad de McDowell para crear grandes «heroínas» pero, también, se lamenta un tanto sus descuidos a la hora de ponerlas en acción y dotarlas de una trama bien trabajada y con tempo justo ('Blackwater' se beneficiaba, sí, de su ritmo lento y su amplia extensión). Algo parecido a lo que sucede en muchos de los demasiados títulos de Joyce Carol Oates . En el caso de 'Calliope', además, se hace demasiado evidente el momento en que entra Tabitha King y el que el misterio propuesto por el autor no sea exitosamente resuelto en un apresurado epílogo por la autora. Afortunadamente, Blackie Books insistirá con la resurrección de McDowell y pronto publicará 'Los elementales' : una incuestionable obra maestra y más que admirable variación sobre el aria de la casa embrujada donde, a los aires inspirados por aquí por unas Flannery O'Connor y Carson McCullers en modo psicotrópico, se añaden los guiños 'british' a otra enloquecida formidable: Muriel Spark. Allí y entonces, en Beldame, en las playas del golfo de Alabama, conoceremos a los clanes de los McCray y Savage. Y McDowell volverá a abrir las puertas para que entremos a jugar y a temblar.

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Michael McDowell vuelve a volver. McDowell (Alabama, 1950-1999) sigue volviendo de la tumba y ahora se enfrenta a la situación más terrorífica de todas: luego del fenómeno súperventas planetario que fueron las seis entregas de su folletinesca saga 'Blackwater' (un prodigio donde ... la mercadotecnia no estuvo reñida con el valor literario), se ve en la peligrosa posición de probar si lo suyo será febril cultura de libro (donde, como con el 'Stoner', de John Williams, los lectores adoran más al personaje) o cultura de autor (donde todo lo que haga la persona que creó a los personajes será igualmente apreciado).

Esto último -en un mundo de efímeros entusiasmos virales que suben y bajan como la fiebre por un termómetro marca TikTok- no es algo fácil de mantener. Es decir: no todos han tenido ni mucho menos tendrán -como Stephen King, uno de los paladines de McDowell- la suerte de ir más allá del pasajero entusiasmo de lo de moda y del un tanto mal portado selfi con y de portada.

Sí: McDowell -quien en su momento firmó también los guiones de 'Bitelchús' y 'Pesadilla antes de Navidad' para Tim Burton- se enfrenta ahora al espanto de tener que ir más allá de la pantanosa y cuasi pulp-faulkneriana y triunfal y 'best-selleriana' familia Caskey con dos entregas de lo suyo, a su aproximación muy personal al gótico sureño.

Con 'Hija de la venganza' (de 1982 y ya publicada en argentina con su título original: 'Katie') nos presenta a la joven y precoz asesina en serie Katie Slape: muchacha de poca inteligencia pero de altísima malevolencia y, de paso, dotada con poderes paranormales (similares a los de Johnny Smith en 'La zona muerta'). Alguien obsesionada miserablemente con la benéfica huérfana Philomena Drake, más que dispuesta a desatar un vendaval gore, y quien podría ser perfectamente llevada a la pantalla con el rostro y rictus de la ahora muy 'hot' y 'cool' Mia Goth.

Y el asunto funciona, en su propuesta primal y más consciente de su género, si se ignora una cierta simpleza en estructura y elenco que pone en evidencia el que McDowell estaba -como autor de 'paperbacks' funcionales- más cerca de la fabricación que de la artesanía, sin que esto le restase nada de talento o pericia a lo suyo y a sus constantes: la codicia por el dinero y la tierra como reflejo automático, la familia entendida como secta casi satánica, el telón de fondo de lo histórico y «de época» y la descripción de mutilaciones varias a cuerpos vivos y muertos.

'Calliope' -inconclusa por muerte de McDowell y concluida por Tabitha King, legendaria y constante esposa del King Stephen- reincide en todo lo anterior con la huérfana y muy manipuladora Calley Dakin con el «talento» para oír voces y lamentos desde el Más Allá que la llevarán a vengar el torturado asesinato (detalladamente descrito) de su padre.

En ambas se admira su capacidad para crear «heroínas» pero, también, se lamenta sus descuidos a la hora de ponerlas en acción y dotarlas de una trama trabajada

Y en ambas novelas se admira la capacidad de McDowell para crear grandes «heroínas» pero, también, se lamenta un tanto sus descuidos a la hora de ponerlas en acción y dotarlas de una trama bien trabajada y con tempo justo ('Blackwater' se beneficiaba, sí, de su ritmo lento y su amplia extensión). Algo parecido a lo que sucede en muchos de los demasiados títulos de Joyce Carol Oates. En el caso de 'Calliope', además, se hace demasiado evidente el momento en que entra Tabitha King y el que el misterio propuesto por el autor no sea exitosamente resuelto en un apresurado epílogo por la autora.

Afortunadamente, Blackie Books insistirá con la resurrección de McDowell y pronto publicará 'Los elementales': una incuestionable obra maestra y más que admirable variación sobre el aria de la casa embrujada donde, a los aires inspirados por aquí por unas Flannery O'Connor y Carson McCullers en modo psicotrópico, se añaden los guiños 'british' a otra enloquecida formidable: Muriel Spark.

Allí y entonces, en Beldame, en las playas del golfo de Alabama, conoceremos a los clanes de los McCray y Savage.

Y McDowell volverá a abrir las puertas para que entremos a jugar y a temblar.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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