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Mientras la Semarnat autoriza desmontar más selva para otra obra del Tren Maya, los impactos ambientales se acumulan

Mientras la Semarnat autoriza desmontar más selva para otra obra del Tren Maya, los impactos ambientales se acumulan
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El nuevo libramiento vial del Tren Maya promete mejorar la movilidad en Cancún, pero también exhibe una tensión que persigue al proyecto desde el inicio, con obras aprobadas por partes y costos ambientales que se acumulan.
Aranza BustamanteMedio Ambiente14 de julio de 2026los documentos oficiales, el libramiento se presenta como una respuesta al crecimiento urbano, turístico y comercial de Cancún. Tren Maya S.A. de C.V., la empresa que lo promueve, sostiene que la obra permitirá ordenar mejor el tráfico, reducir tiempos de traslado, sacar parte del transporte pesado de vialidades urbanas, y mover personas y mercancías con mayor eficiencia.

La autorización fue emitida el pasado 1 de junio y contempla 18 meses para preparar y construir la obra, además de una vigencia de 50 años para su operación y mantenimiento.

Los riesgos que reconoce el propio expediente

El impacto más visible es el desmonte de la selva. Sin embargo, el expediente también reconoce pérdida de hábitat, desplazamiento de fauna, alteración del suelo, riesgo de erosión, posible colapso kárstico y riesgo de contaminación del acuífero por derrames de hidrocarburos o manejo inadecuado de residuos. En el resumen ejecutivo, este último punto aparece como un impacto potencial severo debido a la vulnerabilidad del agua subterránea.

El suelo kárstico es un terreno poroso, común en la península de Yucatán, formado principalmente por roca caliza. Este tipo de suelo favorece la presencia de grietas, cavernas, cenotes y flujos subterráneos de agua. Esa característica lo vuelve especialmente vulnerable, porque lo que se derrama en la superficie puede filtrarse con rapidez hacia el acuífero.

Este punto preocupa a CEMDA. Hernández Siller detalla que no es lo mismo que la lluvia caiga sobre la selva y se infiltre de forma natural, a que caiga sobre pavimento y escurra arrastrando grasas o derivados de hidrocarburos. A esto se le suman las consecuencias para los animales.

Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) concluyó que los pasos de fauna propuestos “no constituyen una medida técnica ni ecológicamente viable, debido a la falta de conectividad funcional del paisaje”.

La preocupación de CEMDA: no es solo un camino

CEMDA afirma que el problema no se limita al libramiento ni a las hectáreas que serán desmontadas. Su preocupación es que la obra se suma a otras piezas del Tren Maya, como las vías, las estaciones, la terminal de carga, la infraestructura eléctrica y ahora caminos para conectar esos puntos.

Hernández Siller insiste en que esa forma de presentar el proyecto por partes vuelve más difícil medir los efectos reales sobre el territorio:

acuerdo con la empresa.

Una autorización con condiciones

El proyecto representa una inversión total estimada de 3,121 millones de pesos. De ese presupuesto, el resumen ejecutivo contempla 66.9 millones de pesos para programas ambientales y 77.5 millones de pesos para una fianza ambiental, un instrumento de garantía que busca asegurar que la promovente cumpla sus obligaciones ambientales. En conjunto, ambos rubros suman 144.4 millones de pesos, que equivalen al 4.63% de la inversión total.

Semarnat consideró que lo planteado por la empresa no es suficiente. Por eso, agregó nuevas obligaciones. Entre ellas, hay medidas para reducir ruido, manejar residuos, prevenir derrames, proteger el agua y atender zonas con inestabilidad kárstica. El resolutivo también retoma impactos sobre especies incluidas en la NOM-059-SEMARNAT-2010, la norma mexicana que enumera especies en riesgo, ya sea amenazadas, en peligro de extinción o sujetas a protección especial.

tramos 5 Norte y 5 Sur, dos de las zonas más cuestionadas por sus impactos sobre selva, cuevas y cenotes.

“Lo estamos evaluando porque, al fragmentarlo, fragmentas también la parte de la defensa. Es otra carga de trabajo más. Entonces estamos evaluando si tenemos la capacidad de llevar este litigio adicional”, agrega.

Por ahora, el Libramiento Vial Cancún Sur avanza como una obra que promete movilidad y desarrollo, pero también deja una pregunta que Hernández Siller comparte: “¿Realmente estamos dispuestos a aceptar este riesgo para los ecosistemas, para el acuífero, incluso para las personas, solo por intentar mantener una obra que no ha funcionado?”.

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Fuente original: Leer en Wired - Negocios
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