Ángel Escribano, ex presidente de Indra y fundador de EM&E Agencias Europa Press
Empresas Moncloa vigilará la salida a bolsa de Escribano para vetar la entrada de inversores 'hostiles' en el sector de la defensaEl Gobierno teme que irrumpa un fondo o una empresa que compita con Indra.
Más información: Escribano explora la salida a bolsa de EM&E tras la frustrada fusión con Indra y la guerra abierta con Moncloa
Fernando Cano Publicada 15 septiembre 2026 05:00h Las claves Síguenos Las claves Generado con IAEl Gobierno vigilará muy de cerca las intenciones de Ángel y Javier Escribano de sacar a bolsa su compañía Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) para dar entrada a nuevos inversores, según ha podido confirmar EL ESPAÑOL-Invertia.
Esta vigilancia pasa por -si se llega a dar el caso- frenar la entrada de cualquier empresa que Moncloa considere hostil y que no encaje en la estrategia de defensa planteada desde el Ejecutivo.
En concreto, hablamos de evitar la llegada de compañías de países de fuera de la OTAN y de la Unión Europea, de fondos de inversión especulativos y de potenciales competidores de Indra.
El sector de la Defensa ofrece a Moncloa “colaborar” con Indra para unir al sector tras el adiós de los EscribanoPara ello, el Gobierno cuenta con el peso de sus propios contratos (casi 1.000 millones en contratos individuales para EM&E y casi 8.000 en UTE con Indra), pero además con el escudo antiopas.
Cualquier inversión en una empresa que tenga contratos con el sector de la defensa y que supere el 5% del capital deberá ser autorizada por el Ministerio de Defensa, la Junta de Inversiones y el Consejo de Ministros.
La semana pasada, Ángel Escribano adelantó en una entrevista a Bloombergque la salida a los mercados era una opción que manejaba tras la fallida fusión con Indra.
No han trascendido más detalles oficialmente, pero esta la posible salida a bolsa es un proyecto que lleva varias semanas cuajando y ya se están buscando asesores para sondear cómo y cuándo dar el paso.
Escribano acelera en Indra y se prepara para acceder a nuevos contratos de Defensa pese a la pugna con el GobiernoUnos movimientos que no son ajenos a Moncloa, que monitoriza todo lo que pasa en las empresas estratégicas, en especial las vinculadas al sector de la defensa como EM&E.
Escribano no es una empresa cualquiera, es un activo importante del sector con muchos contratos con el Estado y el Ministerio de Defensa e Industria y que además comparte parte de estas adjudicaciones con la propia Indra.
Por ello, sería una muy mala noticia que entrasen empresas de países ajenos a la Unión Europea y el bloque Atlántico con la guerra de Irán enquistada y con Rusia en conflicto abierto contra el bloque comunitario.
Fuentes cercanas al Ejecutivo también recuerdan que la UE y la Comisión Europea vigilan de cerca todo lo que pasa en el sector de la defensa y que el objetivo de las nuevas inversiones es que se queden en empresas europeas, participadas por europeos. Y que sean empresas industriales y no fondos especulativos.
Indra vuelve a la casilla de salida tras un año de presión política sin rumbo y decisiones erróneas sobre la nueva industria de defensaPero es que a todo ello además hay que agregarle la turbulenta historia entre el Gobierno y los Escribano. Entraron en el capital en mayo de 2023 con el plácet de Moncloa y en febrero de 2025 designaron a Ángel como presidente.
Pero todo se torció cuando intentaron fusionar EM&E con Indra y a un precio que implicaba que los Escribano fueran los accionistas mayoritarios tras cerrar la operación. Algo que la SEPI y Moncloa nunca toleraron.
Finalmente, en mayo de este año los hermanos vendieron su 14,3% de Indra después de tres años en que se consolidaron como el primer inversor privado y el segundo tras el 29% de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
Pero no se marcharon por voluntad propia. Su salida se produjo después de cinco meses enfrentados con el Gobierno por el control de Indra y con Ángel Escribano negándose a abandonar la presidencia de la cotizada.
El Gobierno frena los contratos de Defensa y redobla su presión para controlar Indra y otras empresas del sectorDurante esos meses las presiones del Ejecutivo y del director de la oficina económica de Moncloa, Manuel de la Rocha, fueron en aumento hasta que a finales de marzo Escribano dimitió y se designó como sustituto a Ángel Simón.
Los Escribano abandonarían dos meses después el capital vendiendo sus acciones por unos 1.320 millones, con entre 800 y 1.000 millones de euros de plusvalía después de tres años en el capital. Los hermanos se quedaron con 200 millones netos.
La promesa del Gobierno en ese momento fue que su salida podía desatascar la fusión que -paradójicamente- hizo saltar todo por los aires.
El principal argumento siempre fue que había un claro conflicto de interés de manual al negociar una fusión en la que el presidente de una de las compañías era el fundador de la otra y con su hermano en los dos consejos de administración.
El Gobierno busca revancha tras el pulso en Indra y asfixia a los Escribano en todos los frentesPor eso, su salida de la presidencia, del consejo de administración y del capital, podía convertirse en el espaldarazo definitivo para buscar la integración.
Pero han pasado cuatro meses desde entonces y la integración está en punto muerto. Las fuentes consultadas indican que el alto precio que pedían los Escribano (2.300 millones de valoración de empresa) frenó las negociaciones.
Por otro lado, el nuevo CEO, Ángel Simón, ha preferido seguir una hoja de ruta en solitario y borrar completamente la herencia de los Escribano centrándose en un nuevo plan estratégico que presentará al mercado el 25 de noviembre.
Aunque en el Gobierno no dan por muerta la fusión. Dos empresas que comparten casi 8.000 millones de euros en contratos no pueden caminar separadas.
Escudo antiopas
Y ésta es otra razón por la que se vigila muy de cerca la posible salida a bolsa. En el Ejecutivo no quieren quemar todas las naves y saben que tras una salida al mercado pueden entrar al capital de EM&E accionistas que vayan en contra de sus intereses.
Ya no solo inversores ajenos a la UE o a la OTAN sino que también socios industriales (dentro de Europa) que indirectamente quieran utilizar a Escribano como puerta de entrada al mercado español y, eventualmente, hacer sombra a Indra.
Nadie quiere en el Gobierno que un competidor de Indra se 'cuele' en el mercado español usando a EM&E.
Por ello, en el entorno de Moncloa ya avisan que no dudarán en aplicar el escudo antiopas si es necesario y presionar para que inversores considerados hostiles (para la defensa, pero también para el Gobierno) se queden fuera de Indra.
Un escudo que, según adelantó este diario, se prevé prorrogar al menos por un año más y para todo 2027, el último curso de la actual legislatura.
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