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Muere Carlos Garaikoetxea, el navarro que fue 'lehendakari' y que rompió con el PNV de Arzalluz

Muere Carlos Garaikoetxea, el navarro que fue 'lehendakari' y que rompió con el PNV de Arzalluz
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Abogado, con formación en Londres y en París, asumió primero la presidencia del Consejo General Vasco y, tras la aprobación del Estatuto de Gernika, fue elegido presidente del País Vasco. Leer

Carlos Garaikotxea Urriza (Pamplona, 1938) ha fallecido hoy de un infarto cuando se encontraba en una piscina de su ciudad. Garaikoetxea fue presidente del Consejo General Vasco y el primer lehendakari después de la aprobación del Estatuto de Gernika. Abogado de profesión y formado en Londres y París, Garaikoetxea se convirtió en el político más relevante del PNV en Navarra en la década de los 70. Durante 5 años (1979-1984) fue el encargado de crear las instituciones de un Gobierno vasco que estaba condicionado por el protagonismo de las Diputaciones forales vascas. Garaikoetxea, un político con carisma y enorme personalidad, se enfrentó a aparato del PNV dirigido por Xabier Arzalluz por la distribución competencial de la Ley de Territorios Históricos. En 1986, rompió con el PNV para fundar Eusko Alkartasuna lo que provocó que el partido controlado por Arzalluz sufriera la crisis más importante en su centenaria historia.

"Tenemos que construir de nuevo la casa y usted debe ser el principal albañil", le transmitió Manuel de Irujo a Carlos Garaikoetxea en 1975. Iñaki Anasagasti, histórico dirigente del PNV y durante 18 años portavoz en el Congreso, explica el 'fichaje' de Garaikoetxea por la intuición de quien fuera ministro de Justicia en el Gobierno de la República. La muerte de Francisco Franco colocó al PNV en la tesitura de apostar por la Transición con una dura negociación con Adolfo Suárez para marcar su singularidad en el Estatuto de Gernika y para liderar la creación de una estructura política y administrativa única para Vizcaya, Guipúzcoa y Álava. Garaikoetxea -con el visto bueno del entonces diputado en Cortes Xabier Arzalluz- fue elegido presidente del PNV en 1977 y, gracias a gestiones de entre otros el propio Anasagasti, logró ser elegido presidente del Consejo General Vasco antes de la aprobación del Estatuto de Gernika el 25 de octubre de 1979.

El PNV estrenó a finales de los años 70 un nuevo liderazgo político e institucional que fue clave para obtener un excelente resultado en las elecciones autonómicas de 1980. Junto al eslogan de "Todo un Gobierno para todo un pueblo" lucía un Garaikoetxea joven, elegante y atlético que llegó a convencer a uno de cada tres votantes que se estrenaban en unas elecciones autonómicas. Con casi 350.000 votos y 25 parlamentarios (en una Cámara de 50 escaños), Garaikoetxea se garantizó su elección como el primer 'lehendakari' después de haber sido durante apenas 15 meses parlamentario en la Cámara foral de Navarra.

Al asumir la presidencia del Gobierno vasco, Garaikoetxea tuvo que renunciar al liderazgo del PNV que recayó en Xabier Arzalluz. Durante casi un lustro, el tándem Garaikoetxea-Arzalluz facilitó que el PNV se garantizara el control del complejo entramado institucional vasco en el que se solapan el Gobierno vasco, las tres diputaciones y los 251 ayuntamientos vascos. Si Arzalluz había logrado cerrar con la UCD de Suárez un Estatuto vasco que incluía el reconocimiento de los Fueros, Garaikoetxea tuvo que crear de la nada instituciones como la Ertzaintza, el Servicio Vasco de Salud o la Radio Televisión Vasca que no solo debían prestar servicios sino que quiso convertir en banderas de un incipiente autogobierno.

Garaikoetxea aprovechó su atractivo intelectual y empatía para conformar un primer gobierno con profesionales reconocidos que aún hoy en día cuentan con la admiración de todo el arco parlamentario vasco. Casi en precario -la administración vasca reacondicionó un geriátrico sin estrenar en Vitoria para ubicar a sus funcionarios- pero con el potencial de los recursos económicos del Concierto Económico, Garaikoetxea quiso ampliar las competencias del Gobierno vasco y chocó con el modelo 'federal' del clásico PNV en el que cada provincia cuenta con un parlamento foral y ejecutivos con amplios poderes.

Antes de evidenciarse el choque entre los dos modelos casi antagónicos que representaban Garaikoetxea y Arzalluz, el aún lehendakari tuvo que enfrentarse a complejas situaciones como las inundaciones de 1983 que asolaron Bilbao y gran parte de los pueblos situados en la desembocadura del Nervión. El 26 de agosto de 1983, las aguas del Nervión arrasaron la capital vizcaína y Garaikoetxea convocó de urgencia a sus consejeros Pedro Luis Uriarte y a Mario Fernández para afrontar la crisis mientras él se colocaba las 'katiuskas' para acudir en persona a atender en las primeras emergencias. Las riadas provocaron la muerte de 34 personas y 5 desaparecidos y daños por valor de 1.200 millones de euros y el Gobierno vasco activó un centenar de medidas para contrarrestar los efectos económicos del drama.

La tensión política y personal entre Garaikoetxea y Arzalluz estalló el 19 de diciembre de 1984 cuando el lehendakari anunció que abandonaba la presidencia del Gobierno vasco al sentirse desautorizado por su propio partido. Apenas dos años más tarde y ya sin carné del PNV, Garaikoetxea anunciaba la creación de Eusko Alkartasuna (EA). Una decisión que hizo tambalear los pilares del PNV. Dos policías vascos y un funcionario del Departamento de Interior controlado por el nacionalistas Luis María Retolaza fueron condenados por haber intervenido el teléfono de Garaikoetxea en el verano de 1986, cuando se gestaba la creación de EA. Un 'watergate' a la vasca que evidenció hasta dónde estaba dispuesto a llegar el partido de Arzalluz para evitar una escisión que Garaikoetxea llevó adelante sin complejos.

Desde 1986 a 1999, Garaikoetxea ostentó la presidencia de EA y fue considerado su líder histórico hasta que en 2019 se produjo la ruptura traumática en su partido por las maniobras del sector oficialista que colocaron al frente a la parlamentaria Eba Blanco. Garaikoetxea fue muy crítico con la ilegalización de Herri Batasuna y ya en 2009 apoyó un documento que pretendía la "acumulación" de fuerzas abertzales. En la primavera de 2011, EA se integró en una coalición electoral en la que la izquierda abertzale ya contaba con la marca de Sortu y que completaba Alternatiba, una escisión de Izquierda Unida.

"Los desafíos de futuro son grandes, pero mayor es nuestra capacidad para superarlos. Somos una nación valiente, creativa, trabajadora y unida. Y juntos, y solo juntos, desde la colaboración real y el respeto a la pluralidad, conseguiremos una Euskadi mejor, más justa, más próspera y más sostenible", señaló Garaikoetxea el pasado 16 de junio de 2025 en un homenaje organizado por el lehendakari Imanol Pradales en el palacio de Ajuria Enea.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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