Juanjo Sánchez Arreseigor
Historiador, especialista en el mundo árabe e islámico contemporáneo
12/06/2026 a las 18:16h.Cuando Trump verificó, como casi todo el mundo le había advertido, que bombardear Irán no iba a ser suficiente para doblegar a los ayatolás, comenzó ... a comportarse de manera errática, anunciando en casi treinta ocasiones diferentes que el acuerdo de paz era inminente y que iba a ser buenísimo, el mejor. Claro que al día siguiente lanzaba truculentas amenazas contra los ayatolás para que cediesen. Cada bandazo incrementaba el desprecio que inspiraba a sus adversarios. Al principio se podía creer que sus erráticas declaraciones eran propaganda electoralista o trucos para manipular los mercados, pero al final parecían simples delirios.
Los ayatolás no ceden en nada porque ya han sobrevivido a dos grandes campañas de bombardeos norteamericanos: la guerra de los doce días y la actual. Es cierto que han sufrido perdidas muy serias, pero como organización han sobrevivido y conservan armas suficientes para bloquear el estrecho de Ormuz. No se creen que una nueva ofensiva aérea pueda doblegarles, y fuera de Irán muy pocos discrepan de dicha opinión. Además, ven a Trump como un fantoche mentalmente inestable que acabará cediendo.
Otra carambola
Por supuesto, una ofensiva aérea puede ser muy efectiva si se dispone de buena información y se consigue una gran precisión en los ataques. Lo que realmente nunca va a lograr por si sola es derribar a los ayatolás. Ya pueden pasarse diez años bombardeando que no lo van a conseguir. Tal vez Trump pretende lograr la carambola de matar a Jamenei hijo igual que mató a Jamenei padre y que el sucesor se avenga a la paz/rendición. Parece casi imposible porque el conflicto ha favorecido el ascenso de los Guardianes de la Revolución, fanáticos intransigentes que únicamente ansían luchar hasta el fin.
Retrospectivamente, es evidente que la mejor estrategia contra Irán hubiera sido dejar que el régimen se cociese en su propia salsa bajo la creciente desafección popular y limitar las acciones militares a ataques quirúrgicos contra el programa nuclear persa o sus aliados exteriores como los hutíes o Hezbolá. Ahora en cambio EE UU solo puede ganar mediante una invasión a gran escala por tierra.
Es muy posible que ese haya sido el plan israelí desde el principio. Netanyahu y sus asesores forzosamente debían saber que una ofensiva aérea no iba a ser suficiente. Como ellos no podían invadir Irán, era necesario aprovecharse de la necedad de Trump para que los norteamericanos se vieran forzados a cumplir la voluntad de Israel. ¡Y ha funcionado! Pues aunque el presidente de EE UU sea irresponsable y cobarde, su sucesor tendrá que invadir de todas formas porque no le quedará otro remedio.
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