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Imagen del doctor García Arnés. SUR Juan Antonio García Arnés, médico especialista en Medicina Interna y Endocrinología «Natural es el veneno de una serpiente, como algunas plantas, y te puede matar»El doctor repasa en el libro 'Deportista, ¡no te la juegues!', la panorámica actual sobre el dopaje, los productos hormonales y los suplementos deportivos desde una perspectiva endocrino-científica
Sábado, 7 de febrero 2026, 00:38
... Medicina Interna, Endocrinología y Nutrición, áreas ambas que ha ejercido durante años en el Hospital Regional Universitario de Málaga, donde creó la consulta monográfica Neuroendocrinología y Patología Hipofisaria, así como la de Cirugía Bariátrica. Fue presidente de las comisiones de Farmacia y Nutrición del mismo complejo hospitalario, además de haber sido profesor de Farmacología y Terapéutica Clínica de la Universidad de Málaga. En este libro, realiza un exhaustivo repaso por la panorámica actual sobre el dopaje, los productos hormonales y suplementos deportivos desde una perspectiva endocrino-científica. Ahora ejerce la medicina privada y ha publicado numerosos trabajos y realizado investigaciones sobre estas materias.—Un 60% de clientes de gimnasios consumen proteínas y más de un 40%, creatina. ¿Qué riesgos para la salud tienen estos productos?
—Ningún suplemento dietético puede sustituir a una alimentación equilibrada en un sujeto sano como es el deportista. Es cierto que en deportes de alta intensidad y de competición se necesita un porcentaje de proteínas mayor, pero no es el caso de la mayoría de los consumidores. En cuanto a la creatina, si no hay insuficiencia renal, es un producto bastante seguro, que previene la sarcopenia (pérdida muscular) y aumenta el rendimiento físico, siempre que las dosis sean correctas y no esté contaminado o contenga otros ingredientes no declarados en su composición.
«En deportes de alta intensidad y de competición se necesita un porcentaje de proteínas mayor, pero no es el caso de la mayoría de los consumidores»
—¿Son necesarios para aumentar el rendimiento deportivo?
—Depende de la actividad deportiva. Es más importante la genética del deportista (factores constitucionales, como ocurre con los campeones de maratón que suelen ser de determinadas etnias) y, sobre todo, depende más del entrenamiento. Solo en algunos casos, y según los límites que se pretendan alcanzar, pueden ser necesarias ayudas ergogénicas, pero no todas son legales ni están exentas de efectos secundarios.
—¿Qué otras sustancias usan los deportistas amateur y quienes hacen ejercicio?
—En los deportes que precisan fuerza y desarrollo muscular el consumo es de los esteroides anabolizantes, testosterona y derivados, SARMs, etc.; en los que se requiere resistencia aeróbica, como el ciclismo y el esquí, se ha utilizado la EPO (eritropoyetina), transfusión y análogos miméticos; los que requieren concentración, habilidad, rapidez etc., podrían beneficiarse de estimulantes y betabloqueantes que reducen la ansiedad, la fatiga y el temblor; por último, para la recuperación, la diana son los agentes remodelantes, como hormona de crecimiento y factores de crecimiento.
—¿Qué recomienda antes de iniciar el consumo de estos productos?
—Que consulten con un profesional, preferentemente médico endocrinólogo, ya que la mayoría son productos hormonales o suplementos nutricionales, que son el campo de la endocrinología, o con un médico especializado en medicina deportiva (aunque la historia ha revelado que algunos de ellos se han visto envueltos en casos de dopaje); y que no se dejen aconsejar por amigos, redes sociales o personas sin ninguna titulación.
Imagen de la portada del libro. SUR—¿Cuáles son los más peligrosos?
—Como se consumen casi siempre dosis suprafisiológicas, (que no son dosis sustitutivas), los productos más peligrosos, como se ha demostrado en los casos de muerte relacionados con el dopaje, son los productos hormonales y los estimulantes. Los anabolizantes a dosis altas tienen efectos secundarios a nivel gonadal (atrofia testicular, infertilidad, disfunción eréctil y en la mujer atrofia mamaria y clitoromegalia), cardiovascular, neuropsiquiátrico, próstata, hígado, piel… (acné, alopecia y en la mujer hirsutismo).
—¿Cómo se usan correctamente estos productos?
—Siguiendo las recomendaciones de un profesional acreditado. Incluso productos considerados inocuos, como vitaminas liposolubles (A, D, E y K), aminoácidos, como taurina, glicina y ácido aspártico, ácidos grasos omega-3, etc., a dosis altas pueden ocasionar situaciones graves, como yo he tenido que tratar algunos casos.
—En el deporte profesional, ¿se siguen haciendo trampas? Se lo pregunto porque es raro escuchar que un futbolista, por ejemplo, ha dado positivo en un control antidoping...
—También ha habido casos documentados de dopaje en futbolistas, pero es cierto que en algunos deportes y federaciones los controles son menos frecuentes (y han sido sancionados por esto).
«Existe un consumo exagerado de sustancias farmacológicas a todos los niveles de la sociedad»
—¿Qué lleva a un deportista de alto nivel a doparse?
—Aparte de que existe un consumo exagerado de sustancias farmacológicas a todos los niveles de la sociedad (no olvidemos que España es el país con el consumo de benzodiacepinas más elevado), las razones para consumir productos ergogénicos son, por supuesto, el conseguir una meta o récord deportivo, pero hay otras causas, como son la vigorexia, también llamada dismorfia muscular o complejo de Adonis, que es un trastorno psiquiátrico con obsesión por parecer muy varonil y musculoso; igualmente la dependencia del ejercicio.
—Necesitarán, supongo, el soporte de los médicos...
—Por supuesto. El concepto de que lo natural es bueno y los medicamentos son química, no tiene base científica; los productos llamados «naturales» actúan por sus compuestos químicos, además pueden estar contaminados, tratados con pesticidas y no proporcionan una dosis exacta. Natural es el veneno de una serpiente, como algunas plantas, y te puede matar.
—La nutrición es esencial en la vida y en el deporte. ¿La manejan bien deportistas y aficionados?
—Pues hay de todo, pero la realidad es que hay un abuso de suplementos nutricionales. Algunos no han demostrado eficacia alguna en el deporte y siguen consumiéndose. En el libro, se detallan los efectos reales de cada sustancia demostrados científicamente y los riesgos de su consumo.
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