- ROBERT SHRIMSLEY
Sólo la disciplina de un descanso forzoso, ordenado y sin alegría puede garantizar que maximicemos los beneficios de nuestro trabajo.
Bueno, llevo más de 20 minutos frente al teclado, así que probablemente sea hora de hacer una pausa. De hecho, hubo una época en la que las pausas para hidratarse eran una parte fundamental del periodismo.
El pionero Boot & Flogger, cerca del Puente de Londres, era muy reconocido por su innovador trabajo en terapia de hidratación, que durante años mantuvo en funcionamiento a parte de la redacción. Luego, todos nos lo tomamos en serio. Hoy en día, los periodistas andan por ahí con sus termos personales para asegurarse de tener siempre una opción para hidratarse a mano. Y con razón. Caminar esos 18 metros hasta el dispensador de agua es agotador. Se toman tan en serio la hidratación que incluso rechazan las bebidas con gas. Su compromiso con el agua sin gas es profundo.
La pausa para el té también fue una institución en las fábricas, pero las prácticas laborales agresivas y la automatización acabaron con todo eso, lo cual es una pena, porque a los robots les gusta el Earl Grey o el chai latte.
Con el Mundial en Norteamérica, la pausa para beber ha vuelto. Hemos presenciado la institucionalización de la pausa para hidratarse en ambas mitades de los partidos, independientemente de las condiciones, dividiendo el fútbol en cuatro cuartos en una medida que no tiene absolutamente nada que ver con el deseo de liberar tiempo para más publicidad. Además de la función esencial de recordarnos las ventajas de Powerade y los portátiles Lenovo, las pausas permiten a los jugadores hidratarse y a los entrenadores ajustar su estrategia a mitad del partido.
Esto ha irritado a los puristas, de esos que ya se apresuran a comentar en la red para criticarme por usar la palabra "balompié". Pero ¿y si todos pudiéramos aprender de esta innovación balompédica (sí, ahora lo hago para molestarles)?
Como si lo hiciese para darme la razón, el Gobierno británico acaba de anunciar una importante pausa para la hidratación que permitirá una sustitución táctica. El Partido Laborista ha anunciado una pausa a menos de la mitad de su mandato, para poder cambiar de capitán y reforzar su ataque por la izquierda.
Pero supongo que la pregunta que se plantea aquí es si todos podríamos beneficiarnos de pausas regulares para hidratarnos, y no sólo para tomar un Powerade y actualizar nuestros portátiles. Claro que, con la plétora de influencers de Instagram, ¿quién dice que en un futuro no muy lejano no estaremos interrumpiendo nuestras conversaciones y nuestro trabajo para mencionar brevemente a nuestros patrocinadores? Una de cada cinco diapositivas de su presentación podría estar dedicada a promocionar el tai chi en silla o gominolas de setas.
Las estrellas de la televisión publican fotos a diario de sus últimos conjuntos. ¿Por qué no deberíamos hacerlo nosotros? "Escribo esto mientras llevo puesto el último traje azul marino de Marks and Spencer, que sorprendentemente favorece a quienes tenemos cuerpos idóneos para Ozempic".
Pero no se trata sólo de publicidad. ¿Acaso no nos beneficiaríamos todos de hacer descansos obligatorios cada hora aproximadamente? Quizás pensemos que podemos tomárnoslos ahora, pero no me refiero a una simple visita a la máquina de café o a un pausa para vapear.
Lo que el Mundial nos ha demostrado es que estos momentos aleatorios de descanso o para despejar la mente sencillamente no son suficientes. Sólo la disciplina de un descanso obligatorio, ordenado y sin distracciones puede garantizar que maximicemos los beneficios.
La hidratación no puede desperdiciarse en charlas ociosas o simples estiramientos de piernas; debe convertirse en una parte esencial de la jornada laboral. Debería sonar un silbato cada hora, o cada dos horas en los entornos laborales más exigentes, y se esperaría que todos se reuniesen en el dispensador de agua para hidratarse y escuchar las charlas motivacionales de su jefe. La asistencia se controlaría estrictamente y quienes faltasen con frecuencia alegando la presión del trabajo recibirían una advertencia.
Alguien de Recursos Humanos sería designado Responsable de Hidratación para garantizar que se sigan los principios de la pausa y que todos optimicen su hidratación. Todo el personal recibirá ejemplares de la nueva Biblia de la oficina: Los siete hábitos de la gente bien hidratada.
Se entregarán botellas de agua con el logo de la empresa a todos los empleados, quienes deberán llevarlas a todos los eventos de hidratación. Las empresas que se enorgullecen del bienestar de sus clientes buscarán el agua de la mejor calidad. Google, por su parte, se trasladará a Brecon, Malvern o Fiyi para obtener agua directamente de un manantial natural. Los nuevos empleados serán interrogados para descubrir detalles de los secretos de hidratación de otras empresas.
Sólo cuando se ha eliminado cualquier atisbo de alegría alcanzamos realmente nuestro máximo potencial. Ha llegado el momento de tomarnos los descansos en serio.
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