Viernes, 11 de septiembre de 2026 Vie 11/09/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

No curados de espanto

No curados de espanto
Artículo Completo 659 palabras

Algo que contar

No curados de espanto Regala esta noticia Añádenos en Google (Ilustración: Fernándo Hernández)

Andrés Trapiello

11/09/2026 Actualizado a las 11:43h.

Cuánto se ha hablado estas últimas semanas de las vacaciones del presidente del Gobierno. Se demenciaron cuando él, contra toda prudencia, decidió no suspenderlas. El ... país ardía por sus cuatro costados en incendios devastadores y acababan de invadir una ciudad española, Ceuta. De los 80.000 marroquíes que violaron su frontera habían quedado sin vida, flotando en las aguas del mar o en las escolleras, más de un centenar de asaltantes, la mayoría jóvenes y niños. No le importó a él en absoluto, así hubieran sido cuatrocientos. Selló con fuerza sus molares, apretó impertérrito el paso y desapareció. En cuanto a los muertos han ido enterrándolos discretamente, como a perros, en un polvoriento cementerio musulmán. Tumbas sin nombre: ni un funeral de mala muerte, ni una triste ceremonia de curas y mulás. A quienes habitualmente lloran por los niños de Gaza no se les ha oído hacerlo por estos otros, de final igual de trágico pero acaso más injusto. Tampoco por las niñas marroquíes, violadas en las noches ceutís. Ninguna ha despertado el interés de las feministas y las ministras que hicieron de un beso robado una tragicomedia bochornosa.

Sólo confían ya en que la gente, curada de espanto y anestesiada, les permita seguir su paciente cirugía en un frankenstein.2 ó .3

Así que, decíamos, prácticamente no ha quedado nadie que no tenga ya su opinión formada sobre esas vacaciones: una mayoría piensa que no tenía derecho a ellas (¿cómo premiar a quien ha suspendido todo, incapaz por tercer año consecutivo de aprobar los presupuestos generales del Estado; que ha visto entrar en prisión por corrupción a sus dos colaboradores más cercanos y condenados a su fiscal general y a su hermano; e imputados, en fin, a su propia mujer y a quien fue su gurú ideológico, su zapatero de cámara?). Mi caso es diferente. Piensa uno que no sólo no tenía derecho a esas vacaciones, sino menos aún a volver de ellas.

Pero por una vez ha de dársele la razón al ministro Bolaños. Es el gran ergotista de su camarilla, cínico y marrullero. Se preguntó con la soltura que Platón atribuye a los sofistas en los Diálogos: «¿Alguien cree que PSánchez no ha estado trabajando esos veintiún días?».

Acertadísimo. PSánchez necesitó tan sólo cinco para que sus pretorianos (si acaso no él mismo en persona) encomendasen a la Fontanera una red formidable de extorsión y eliminación de cuantos policías, fiscales, guardias civiles y jueces investigaban las corruptelas de su mujer y de su hermano…

Y llegados a este punto espanta la lógica: si en cinco días llegó tan lejos, ¿qué no habrá sido capaz de maquinar en un mes? ¿Cómo será de grave su situación personal para pasar por alto los altos costes reputacionales de esa nueva espantada suya? ¿Qué plebiscito republicano, referéndum catalán, imaginativo recuento electoral o insurrección civil en Ceuta no tendrá en mente para dividir definitivamente a los españoles?

Ya antes de ahora había coronado cumbres de abyección política que parecían inabordables (la de la amnistía, sin ir más lejos) o de incompetencia (de la pandemia a los trenes, pasando por la vivienda, la lista es interminable). Así que sólo confían ya en que la gente, curada de espanto y anestesiada, les permita seguir su paciente cirugía en un frankenstein.2 ó .3 o en el que estemos.

Ya queda menos: todo menos dejarse curar de espanto o anestesiarse.

Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir