Un fotograma del videojuego 'Onimusha: Way of the Sword'. Capcom
Homo Ludens 'Onimusha: Way of the Sword', el arte de la espada samuráiCapcom vuelve a una saga adormecida para narrar la epopeya de Miyamoto Musashi por un Kyoto invadido por el folklore más sombrío.
Es el mejor sistema de combate jamás pergeñado por Capcom.
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Borja Vaz Publicada 10 septiembre 2026 01:55h SíguenosLas franquicias en videojuegos, a no ser que alcancen niveles de éxito estratosféricos, tienen un ciclo natural bastante predecible. Series que aparecen con una idea brillante, se expanden en secuelas, entran en declive y se despiden ante la imposibilidad de seguir justificando sus costes. Décadas más tarde, cuando el tiempo vuelve a ser propicio, las editoras tratan de resucitarlas basculando la nostalgia con propuestas más acordes a los tiempos que corren.
Es lo que ha pasado con Onimusha, una saga legendaria de Capcom que tuvo sus momentos de gloria a principios de los años 2000. Jean Reno y Takeshi Kaneshiro llegaron a protagonizar su tercera parte mucho antes de que el casting de actores famosos fuera un convencionalismo establecido, pero con la cuarta, Onimusha: Dawn of Dreams (2006), Capcom optó por dejarla en barbecho. Este letargo ha durado mucho más de lo que quizá ellos mismos podrían haber imaginado, pero 20 años después, vuelve a la palestra con energías renovadas.
Miyamoto Musashi recorre los principales dojos de Japón para batirse en duelos con sus maestros, encadenando victorias por todo el país y cimentando el alcance de su leyenda. Sin embargo, tras recalar en la capital, se encuentra con una invasión en toda regla de las fuerzas del inframundo. Los Genma, demonios hambrientos de carne humana, extienden su influjo por los distritos y acaban con su vida antes siquiera de plantear batalla.
Sin embargo, antes de que su alma se pierda en las corrientes del infierno, un misterioso hombre vestido de blanco le confiere un guantelete Oni y lo resucita. Con una fuerza supernatural, Musashi vence a los demonios y visita a Takemura, un Onimusha, un guerrero inmortal gracias al poder de otro guantelete que vigila las puertas del infierno. Siguiendo sus indicaciones, Musashi visita los principales monumentos de Kyoto para hacer frente a los generales demoníacos y salvar a los ciudadanos de un destino fatal.
El elenco de Onimusha: Way of the Sword está conformado por toda suerte de figuras totémicas de la historiografía japonesa, así como criaturas legendarias entresacadas de las páginas más coloridas de su folklore. Puede que muchas de estas historias resulten poco conocidas entre el público occidental, pero sin lugar a dudas forman parte del acervo cultural más estimado y mejor considerado del país nipón.
'Resonance: A Plague Tale Legacy', el laberinto del MinotauroEl propio protagonista, Miyamoto Musashi, podría equipararse con nuestro Rodrigo Díaz de Vivar, en el sentido de que sus hazañas militares tienen un sustrato histórico que posteriormente ha sido aderezado con todo tipo de florituras literarias. La raigambre literaria de los diseñadores queda patente en varios elementos, pero quizá el más destacado es la inclusión de Lady Murasaki en clara referencia a Murasaki Shikibu, la autora de La novela de Genji del siglo XI, uno de los textos fundacionales de las letras japonesas.
A estas alturas de la película, y después de una trilogía entera de Nioh (2017-2026), no hay muchas sorpresas en el tintero, pero Capcom ha dotado a sus personajes de una identidad propia que obedece a los intereses de este relato específico. Sin ir más lejos, esta versión de Miyamoto no Yoshitsune no podría ser más diferente que la beatífica representación del personaje en Nioh 3 (2026).
Un fotograma del videojuego 'Onimusha: Way of the Sword'. Capcom
Aquí ocupa un rol más villanesco para el que Capcom ha buscado la imagen del icónico actor Toshiro Mifune, un imprescindible del cine de Akira Kurosawa, con el que llegó a colaborar en 16 películas a lo largo de su longeva carrera. Más allá de las consideraciones éticas que conllevan la resurrección digital de un actor ya fallecido (hace casi 30 años ni más ni menos), la verdad es que su rostro adquiere una expresividad propia del teatro kabuki que reviste al antagonista de una personalidad arrolladora.
Por lo demás, el principal atributo de este nuevo Onimusha es su sistema de combate, un portento marcial ante el cual los superlativos se agotan con rapidez. Ha merecido la pena estos veinte años de espera. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que es el mejor sistema de combate jamás pergeñado por Capcom, y teniendo en cuenta el pedigrí de la editora, entiendo que son palabras mayores. Los diseñadores han pergeñado un esquema donde sentimos el peso de cada acometida, cómo los filos de las katanas conectan y resbalan en los desvíos, el impacto de los tajos y la vulnerabilidad de un paso en falso.
'The Sinking City 2', Lovecraft adopta la fórmula de 'Resident Evil'Tiene un evidente punto de fantasía (al fin y al cabo, las habilidades de Musashi están ampliadas por el poder del guantelete), pero mantiene los pies en la tierra. Comparte vocabulario con los souls, pero la versatilidad que ofrece está a otro nivel. Aunque las cosas empiezan siendo relativamente fáciles, el juego no tarda mucho en elevar el diapasón, y la segunda mitad es un desafío considerable, sin ambages, que no tiene nada que envidiar a los duelos más épicos de los juegos de From Software.
Con esta ristra de virtudes en la pechera, Onimusha: Way of the Sword tenía los mimbres para encaramarse al podio de los clásicos. Sin embargo, un formato de mundo abierto y un sistema de crafting impostado cuyo único propósito parece ser la extensión artificial de su metraje dan al traste con sus ambiciones. Resumiendo, es un juego de 15 horas que se alarga innecesariamente hasta el doble con un montón de actividades repetitivas y de poco valor añadido.
Un fotograma del videojuego 'Onimusha: Way of the Sword'..jpg Capcom
Es un tropiezo extrañísimo para Capcom, que no suele arredrarse a la hora de limitar la extensión de sus juegos en Resident Evil. Y sin embargo aquí han optado por lo contrario, metiendo una cantidad de relleno impropio. El combate siempre raya a un nivel excepcional, pero buscar 40 piezas de cuero y otras 40 de algodón para mejorar la armadura para poder enfrentarse con un mínimo de garantías a los jefes finales no es nada divertido. Es una pérdida de tiempo tan obvia como lamentable.
Si no fuera por estas decisiones tan poco inspiradas, Onimusha: Way of the Sword se coronaría por derecho propio ante sus congéneres, significando el regreso triunfal de una franquicia tras veinte años de reposo. El mundo abierto desluce el resultado final, eso es inapelable, pero la fortaleza y la creatividad de casi todos sus demás apartados lo hacen imprescindible para cualquier interesado en la temática.
Lo que está claro es que aquí Capcom ha configurado una base sólida sobre la que construir esta segunda etapa de la franquicia. Y las ventas de un millón de copias en tan solo el primer día a la venta auguran un futuro brillante a esta epopeya de samuráis y criaturas del inframundo.
Onimusha: Way of the Sword
Estudio: Capcom
Editora: Capcom
Director creativo: Satoru Nihei
País: Japón
Plataformas: PC, Xbox Series, Switch 2, PlayStation 5