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'Operaciones especiales: Lioness': brillante comienzo y decepcionante clímax

'Operaciones especiales: Lioness': brillante comienzo y decepcionante clímax
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La tercera temporada de la serie de espionaje militar protagonizada por Zoe Saldaña empieza con energía, con escenas de acción espectaculares y una trama de tensión in crescendo. Sin embargo, a medida que avanza la trama, baja el suflé sobremanera
'Operaciones especiales: Lioness': brillante comienzo y decepcionante clímax

La tercera temporada de la serie de espionaje militar protagonizada por Zoe Saldaña empieza con energía, con escenas de acción espectaculares y una trama de tensión in crescendo. Sin embargo, a medida que avanza la trama, baja el suflé sobremanera

Regala esta noticia Añádenos en Google Un fotograma de 'Operaciones especiales: Lioness'. (RC)

Borja Crespo

28/09/2026 a las 00:17h.

Ha merecido la pena esperar a que finalizase la tercera temporada de 'Operaciones especiales: Lioness' para valorar la serie en su conjunto, en su justa ... medida, pudiendo sopesar sus defectos y virtudes tanto en forma como en fondo. La última sesión de este thriller de acción que se atreve a jugar con la geopolítica se ha estrenado, a capítulo por semana, en SkyShowtime, ofreciendo suculentos ganchos al final de cada episodio para alimentar la curiosidad del espectador.

El personaje principal, defendido con uñas y dientes por Zoe Saldaña, el rostro de Gamora en la saga 'Guardianes de la Galaxia' y abogada de causas excéntricas en 'Emilia Pérez', se mete en otro berenjenal que afecta a su familia y a las relaciones entre varios países inmersos en una pugna de actualidad que emplea la guerra híbrida como arma fundamental.

El personaje principal se mete en otro berenjenal que afecta a su familia y a las relaciones entre varios países

Los ataques híbridos están al orden del día, generando conflictos que desestabilizan al adversario sin la necesidad de darle al gatillo. Se trata de una estrategia militar que combina el uso simultáneo y coordinado de tácticas habituales con métodos no convencionales y encubiertos. Una guerra fría elevada al cubo. Ya sabemos que la realidad supera a la ficción, solo hay que echar un vistazo a las imágenes de los telediarios y a las encendidas tertulias que engrosan las parrillas televisivas para comprobarlo.

La tercera temporada de 'Operaciones especiales: Lioness' empieza con fuerza, con una inusitada energía que coloca a Rusia y Ucrania sobre el tablero de juego. Los tres primeros episodios son modélicos, enganchan al público mediante secuencias de acción que superan visualmente al cine comercial estrenado en el circuito de exhibición presencial y ahonda en unos personajes atractivos, con luces y sombras, que intercambian diálogos como disparos. No hay ironía, triunfa la retranca, mientras se decide el destino de vidas humanas y el contador de cadáveres se vuelve loco. Sin embargo, a partir del ecuador de la serie, el castillo de naipes se derrumba inexorablemente. La historia cae en picado, como si hubieran cambiado al equipo creativo en mitad de la producción o alguien con traje y corbata, un comité en la sombra, le hubiera dado un toque a Sheridan porque se estaba pasando de la raya con algunas ideas polémicas a la hora de explicar lo que pasa en el mundo.

Geopolítica desbordada

La ficción, si algo hace, con su carácter visionario, es anticiparse a la realidad, con lo cual 'Operaciones especiales: Lioness' produce escalofríos. En la primera temporada una marine se infiltraba en un entramado terrorista islamista para dar caza al líder de la organización. En su continuación le tocó el turno a una red de narcotráfico. Ahora el objetivo es tan actual como descomunal. Se sale del tiesto, y no está de más echar para atrás la imagen con el mando a distancia cuando nos hemos perdido algo.

Basada en un programa militar real, la serie recrea un trabajo nada agradable. Los protagonistas tienen que tomar decisiones espinosas que pueden suponer más o menos muertes. El secuestro, la extorsión, la tortura y el sacrificio de vidas humanas, son moneda de cambio. En el quinto episodio, el rol encarnado con visceralidad por Saldaña pasa de heroína a histérica, con algunos discursos tensos que retuercen la propuesta convirtiéndola en un galimatías. El último capítulo es francamente decepcionante, con un epílogo que parece rescatado de otra serie, rompiendo definitivamente el tono inicial de una temporada que iba por muy buen camino.

El casting sigue siendo fantástico, con Nicole Kidman manejando los hilos, fría como el hielo, y Morgan Freeman intentando poner orden con carisma

Destaca el montaje del relato, en dos líneas temporales. Con carácter continuista, las truculentas escenas de acción se alternan con imágenes cotidianas que describen el día a día de un grupo de agentes que tienen que bregar con sus problemas personales, especialmente los familiares. Lo mismo sirven el desayuno por la mañana a su descendencia que degüellan a terroristas por la tarde. El casting sigue siendo fantástico, con Nicole Kidman manejando los hilos, fría como el hielo, y Morgan Freeman intentando poner orden con carisma. Laysla De Oliveira y Génesis Rodríguez repiten en el equipo de militares.

Los personajes femeninos se comportan como hombres en las ficciones de Sheridan. El hecho de que sean mujeres las protagonistas en un relato de guerra es una opción audaz que pierde fuerza con alguna toma de decisión que puede sorprender a la audiencia pero lapida la intencionalidad inicial. Un empoderamiento con claras zonas grises. Titubea la intención de golpear el sueño americano y cuestionar el sistema sobre el que se sustenta. De hecho, Sheridan de nuevo lo pone en entredicho a ratos, hurga en el tema, se marca algún diálogo contundente a colación, pero al final las intenciones derivan en leves pellizcos. El cotizado guionista añora la vida de antaño, tira de las orejas tímidamente al capitalismo devorador actual, pero acepta sus contradicciones.

Recordemos que al singular Sheridan le van las maneras del wéstern, sus personajes principales suelen llevar sombrero vaquero, o actúan como un cowboy, aunque la acción esté situada en la actualidad. Dejó su impronta en el libreto de la estupenda 'Comanchería' y las dos entregas de 'Sicario' y firmó como autor completo la vigorosa 'Wind River', un filme que no hay que dejar de recomendar. Detrás de la cámara también se sentó en la incomprendida 'Aquellos que desean mi muerte', con Angelina Jolie, pero su fama ha crecido gracias al tirón de títulos disponibles bajo demanda como 'Tulsa King', con Sylvester Stallone, 'Mayor of Kingstown' y las precuelas de la propia 'Yellowstone': '1883' y '1923', con Harrison Ford encabezando el reparto.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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