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Orbán hace de sus ataques a Zelenski el eje de su campaña electoral: "Quiere forzar a Hungría a entrar en guerra"

Orbán hace de sus ataques a Zelenski el eje de su campaña electoral: "Quiere forzar a Hungría a entrar en guerra"
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El mandatario húngaro intensifica el choque con Kiev y la Union Europea en la antesala de las elecciones donde se juega su futuro político. Más información: El gran rival de Orbán denuncia un intento de chantaje con un vídeo íntimo: "Sí, soy un hombre de 45 años, tengo vida sexual"

Viktor Orbán, primer ministro húngaro durante una foto de archivo. Reuters

Europa Orbán hace de sus ataques a Zelenski el eje de su campaña electoral: "Quiere forzar a Hungría a entrar en guerra"

El mandatario húngaro intensifica el choque con Kiev y la Union Europea en la antesala de las elecciones donde se juega su futuro político.

Más información:El gran rival de Orbán denuncia un intento de chantaje con un vídeo íntimo: "Sí, soy un hombre de 45 años, tengo vida sexual"

Publicada 27 febrero 2026 01:56h

Las claves nuevo Generado con IA

La posición del primer ministro húngaro Viktor Orbán dentro de la Unión Europea se ha ido singularizando desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. El dirigente magiar, que ostenta la jefatura del Gobierno desde 2010, ha tratado de mantener una posición ambivalente.

Al contrario que la postura adoptada por la mayoría de líderes de la UE, Orbán ha adoptado una estrategia de doble vía: respaldo humanitario a la población ucraniana pero bloqueo a cooperar con ayuda económica o suministro militar.

Además, el ultraconservador húngaro mantiene una relación diplomática especial con el Kremlin, debido especialmente a intereses energéticos y a la estrategia política interna llevada a cabo desde Budapest.

Mientras los países bálticos se mantienen en alerta ante la situación energética y sospechan de posibles sabotajes por parte de Rusia, la posición defensiva de Orbán tiene un enfoque diametralmente opuesto.

Imagen de archivo de los sistemas de tuberías y dispositivos de cierre del gasoducto Nord Stream 2 del Mar Báltico. Europa Press

El mandatario húngaro no sólo evita señalar a Moscú, sino que respalda una narrativa más cercana al presidente ruso Vladímir Putin y redobla sus críticas contra Volodímir Zelenski, a quien responsabiliza de la escalada y de las consecuencias económicas derivadas del conflicto.

En este contexto, Orbán ha trazado la línea estratégica a seguir para impulsar su candidatura que le permita lograr la reelección en abril, cuando se celebren elecciones legislativas.

Orbán carga contra Zelenski tras el corte de un oleoducto y le acusa de conspirar con Bruselas y la oposición húngara

El actual primer ministro se enfrenta a una situación nueva: el rechazo de una mayoría social de su país a su mandato vigente y la posibilidad real de perder el poder dieciséis años después.

Según el último sondeo demoscópico realizado por la encuestadora independiente Median, el Fidesz perdería por amplio margen frente a una oposición concentrada en TISZA, dirigido por Péter Magyar.

Desde 2025, cuando la tendencia de las encuestas empezaron a volverse en contra del actual jefe de Gobierno, la dinámica no ha cambiado. Con los comicios a la vuelta de la esquina, la oposición le aventaja por más de diez puntos en intención de voto.

Ante esta situación, Orbán ha trazado una estrategia: inflamar el enfrentamiento respecto a Kiev, acusando a Zelenski de operar "junto a la UE para lograr un cambio" en Hungría. Además, presenta al líder opositor como "una marioneta que defiende los intereses de Bruselas".

La principal intención de Orbán, en una Hungría cada vezmás similar a una autocracia que a un sistema democrático, es la de ganar en popularidad y relanzar su candidatura con la que lograr ser reelegido.

Las acusaciones recurrentes contra Zelenski forman parte de esa estrategia. Orbán ha insinuado interferencias en la política húngara y ha elevado el tono ante cualquier incidente energético o diplomático.

Al presentar a Ucrania como un actor hostil o irresponsable, el Gobierno húngaro construye un marco en el que el rechazo a nuevas ayudas no aparece como un gesto prorruso, sino como una defensa de intereses nacionales.

Una operación política similar a la campaña para visibilizar a la UE como un organismo contrario a los intereses de Hungría, al que ha llegado a acusar de "defender los intereses ucranianos" por encima de los de los Estados miembros.

Campaña anti ayuda económica

Ante un panorama complicado de cara a las próximas elecciones, Orbán intenta convencer a los votantes de que la mayor amenaza para el país no es el estancamiento económico —el eje de la campaña de su principal rival— sino la vecina Ucrania.

Para ello ha puesto en marcha una agresiva campaña mediática, plagada de desinformación, cuyo mensaje central es que los húngaros deben negarse a alinearse con el resto de Europa en el apoyo a Ucrania frente a la invasión de Rusia.

Según sostiene el mandatario húngaro, ese camino podría llevar al país a la quiebra y enviar a sus jóvenes a morir al frente.

El choque entre los ejecutivos de Hungría y Ucrania fue un paso más allá este jueves, cuando Orbán acusó a Zelenski de interferencia electoral.

Para el líder ultranacionalista, el corte de suministro del oleoducto Druzhba, del que responsabiliza a Ucrania, supone un "riesgo energético" para el país, por lo que ha reclamado a Zelenski su reparación.

En paralelo, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajárova, acusó a Ucrania de poner en riesgo la seguridad energética europea al interrumpir el flujo de crudo a través del conducto Druzhba hacia Hungría y Eslovaquia.

Respecto a ello, un alto cargo de la seguridad ucraniana reconoció el lunes que el ejército empleó drones para golpear una estación de bombeo clave en territorio ruso que presta servicio al mismo sistema de transporte de petróleo.

Desde Kiev, sin embargo, mantienen que la infraestructura resultó dañada por ataques rusos a finales de enero y que todavía no ha sido reparada.

En consecuencias, a modo de amenaza sobre su homólogo ucraniano, Orbán ha decidido bloquear la ayuda económica que desde la Unión Europea se iba a entregar a la administración ucraniana, con un préstamo de 90.000 millones de euros.

Según ha sostenido el dirigente ultranacionalista en un comunicado difundido en X, las actuaciones de Zelenski pretenden "forzar a Hungría a entrar en guerra", a la vez que ha acusado a Kiev de "promover la llegada de un Ejecutivo proucraniano".

Además, con un tono abiertamente antieuropeo y en plena ofensiva contra Bruselas, el Gobierno de Orbán ha vuelto a recurrir a la propaganda exterior como herramienta electoral, con una nueva campaña de cartelería masiva que inunda las calles de Hungría con mensajes contrarios al apoyo económico a Ucrania.

Vallas publicitarias en Budapest, con mensajes contrarios a Zelenski y a la Unión Europea. AP/Bela Szandelszky

Estas polémicas vallas publicitarias, financiadas con dinero público según Associated Press, forman parte del engranaje comunicativo de Fidesz, que ha convertido el espacio público en un campo de batalla simbólico contra Bruselas y contra el apoyo europeo a Ucrania.

Sin embargo, a pesar de la postura de Orbán de culpar a Kiev, el conducto petrolífero resultó dañado en un ataque ruso producido el 27 de enero.

En todo caso, el mandatario húngaro mantiene una hoja de ruta definida, con la intención de lograr un choque con Kiev, que permita a Orbán presentarse a las elecciones de abril como el "defensor de los intereses húngaros", frente a un candidato opositor de la órbita europeísta.

Rubio respalda a Orbán en su campaña y supedita la relación bilateral a su reelección: "Su éxito es el de EEUU"

El primer ministro húngaro se enfrenta a su mayor desafío electoral el 12 de abril. Una contienda electoral en la que los aliados internacionales de Orbán están "echando el resto" con la intención de ayudar al mandatario húngaro.

Desde la Administración Trump han tratado de impulsar la reelección electoral del líder ultraconservador, con medidas consideradas como una injerencia, al conceder a Hungría una exención extraordinaria de un año de las sanciones estadounidenses por utilizar petróleo y gas rusos.

Además, recientemente, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, mostró su reespaldo a Orbán, en un encuentro conjunto en Budapest, en el que aseguró que "su éxito es nuestro éxito". 

El Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, junto a Viktor Orbán, primer ministro húngaro. Reuters

Durante la rueda de prensa, declaró que desde la Administración estadounidense fían el resultado electoral al vínculo que mantendrán ambos países después de las elecciones: "Queremos que Hungría tenga éxito porque va en nuestro interés nacional, sobre todo mientras usted la lidere".

Esta estrecha relación entre Budapest y Washington sucede en un momento en el que desde el resto de la UE se ha producido un leve alejamiento por la lesiva política arancelaria de Trump. 

En paralelo, Orbán representa el país más opositor a continuar colaborando con Ucrania, en sintonía con Estados Unidos. 

La hoja de ruta del dirigente ultranacionalista es clara: alejarse de las posiciones mayoritarias en la UE, mostrar su recelo al apoyo militar y económico a Ucrania, con el objetivo de ganar popularidad, presentándose a las elecciones como un líder que defiende los intereses húngaros frente a unas élites europeas, interesadas en lograr un cambio de gobierno.

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