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Otras bombas geopolíticas

Otras bombas geopolíticas
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EN PRIMER PLANOOtras bombas geopolíticas
  • IGNACIO DE LA TORRE Economista jefe de Arcano
4 MAR. 2026 - 12:19COSTHANZO

En muchas ocasiones, el riesgo geopolítico y sus derivaciones económicas se han distanciado del riesgo financiero, lo que ha terminado provocado importantes correcciones en los mercados. La edad media de los operadores del mercado financiero sigue siendo relativamente baja, lo que limita su experiencia a la hora de analizar crisis geopolíticas o económicas pasadas. La caída del Sha en 1979 fue una gran sorpresa para la propia CIA, y la crisis energética posterior tuvo un profundo impacto en los mercados energéticos y financieros. Irán cerró temporalmente el estrecho de Ormuz, obligando a la marina de Estados Unidos a escoltar los petroleros que querían atravesarlo. De otro lado, en el pasado he expuesto cómo en el verano de 1914 muchos observadores geopolíticos esperaban el estallido de una guerra mundial tras el cruce de amenazas bélicas entre Austria-Hungría, Rusia, Alemania, Francia y Reino Unido. Sin embargo, los mercados de bonos se negaron a reconocer ese cuantioso riesgo, de lo que se derivaron enormes pérdidas.

El pasado 7 de enero escribí en EXPANSIÓN un artículo titulado El año en que vivimos geopolíticamente en el que afirmaba: "Los indicadores de riesgo geopolítico se sitúan en niveles muy elevados. Algo parecido ocurre con los de riesgo económico. Taylor afirmó una vez que lo único que el ser humano aprende de los errores del pasado es a cometer nuevos errores. En unos meses observaremos si nuestra madurez geopolítica nos ha permitido evitar repetir los fallos del pasado". El Ibex ha corregido un 7% esta semana, mostrando la dicotomía que exponía entonces.

El reciente ataque lanzado por Estados Unidos e Israel sobre Irán ha vuelto a poner sobre la mesa la profunda desconexión que existe entre el riesgo geopolítico, el energético y el financiero. Aunque se esté escribiendo profusamente sobre las posibles derivadas del conflicto en los precios del gas, del petróleo y sus implicaciones en forma de PIB, inflación, tipos de interés y mercados, corresponde ir más allá e identificar posibles "bombas geopolíticas" adicionales que siguen activas.

Primera: la concentración de poder militar por parte de Estados Unidos en el Golfo Pérsico y el uso extensivo de municiones, en especial de misiles Tomahawk, desgasta sus inventarios a un ritmo mayor al que es capaz de reponer, como señaló Björn Beam el pasado domingo en El Mundo. China tiene en cuenta estas cifras, y esas cuentas incrementan el riesgo de una operación hostil sobre Taiwán. De producirse, generaría daños a la economía mundial muy superiores a los de Irán, debido a la enorme dependencia que tenemos sobre los chips que se fabrican en la isla.

Segunda: Rusia sale fortalecida económicamente de la crisis iraní debido al alza del precio del petróleo y del gas, y a la concentración de poder militar en el Golfo, que limita cualquier margen de respuesta ante una posible maniobra hostil de Moscú. Si el Kremlin decidiese emprender una incursión limitada contra la franja este de algún país báltico (donde se concentra buena parte de la población rusófona), se podría activar el artículo cinco de la OTAN. De no honrarse para evitar una posible confrontación nuclear, quedaría seriamente comprometido el futuro de la Alianza atlántica.

Tercera: Irán puede activar a sus proxies, extendiendo el conflicto e infligiendo un mayor daño económico. Las milicias hutíes podrían volver a cerrar el mar Rojo, lo que alargaría el tránsito de los buques vía el cabo de Buena Esperanza, encareciendo mucho más el transporte y elevando los niveles de inventario de muchas empresas. Por otro lado, Hezbolá podría atacar los yacimientos de gas israelíes que abastecen a Egipto, forzando a este país a incrementar sus compras de gas licuado, presionando al alza aún más tanto los precios de este, lo que haría subir con fuerza los de la electricidad, dañando la producción industrial, especialmente la alemana. Además, conviene recordar que la población chií es mayoritaria en las zonas de producción petrolífera de Arabia Saudí (noreste), así como en Irak y en Bahréin. Un agravamiento del enfrentamiento entre sunníes y chiíes podría presentar importantes implicaciones geoeconómicas.

Desde 1945 el mundo ha vivido un orden internacional basado en reglas y principios compartidos. Ese orden ha muerto. Hoy impera la ley del más fuerte, la razón de Estado y la lógica de las esferas de influencia, lo que nos retrotrae a las guerras del Peloponeso en las que Atenas y Esparta imponían su poder por encima de cualquier consideración moral. Recientemente, se ha comparado esta transición del orden internacional con el paso de un mundo regido por las leyes de Newton, de certezas, a otro dominado por la mecánica cuántica de Heisenberg, sometido al principio de incertidumbre.

La pregunta que surge es si el mercado financiero ha asimilado tan capital cambio. ¿Hemos aprendido de nuestros errores?

Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano

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Fuente original: Leer en Expansión
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