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'Pectorales zombies': grasa de cadáver para esculpir tu figura

'Pectorales zombies': grasa de cadáver para esculpir tu figura
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Es la última tendencia estética en Estados Unidos. Rellenos inyectables de tejido adiposo que, sobre todo, demandan los hombres.
'Pectorales zombies': grasa de cadáver para esculpir tu figura

Es la última tendencia estética en Estados Unidos. Rellenos inyectables de tejido adiposo que, sobre todo, demandan los hombres.

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Ixone Díaz Landaluce

03/05/2026 Actualizado a las 19:08h.

Antes consistía en quitarla. La lorza, el michelín, el flotador. Ahora, en ponerla. La liposucción -la eliminación de la grasa sobrante a través de pequeñas ... incisiones y un proceso quirúrgico de aspirado del tejido adiposo- ha sido la reina de las cirugías estéticas durante décadas. Pero con la llegada de Ozempic, la tortilla se ha dado rápidamente la vuelta. Según una encuesta de Gallup, uno de cada ocho adultos en Estados Unidos ya utiliza semaglutida, el principio activo de este fármaco y sus 'hermanos'. Y la pérdida de peso que conlleva, junto con la de grasa, ha dado lugar a una característica flacidez de la piel que algunos intentan recuperar poniéndose rellenos. Es el caso de la conocida como 'cara Ozempic'.

«Lo conocí en el último congreso de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica en octubre. Me quedé estupefacto al ver su 'stand' comercial», cuenta el cirujano plástico Joan Fontdevila, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. «Someten la grasa a un tratamiento que elimina las células vivas para evitar un rechazo por una reacción inmunológica. Lo que queda es el andamiaje, porque el colágeno o la elastina son iguales para todos. Luego, le dan una textura homogénea para que sea fácil de inyectar. Es un proceso totalmente estéril que da lugar a un material inerte capaz de integrarse y generar tejido nuevo», explica el especialista sobre el proceso. El resultado es un relleno versátil que puede ponerse en cualquier sitio donde haya grasa y que, además, no requiere cirugía, anestesia ni recuperación. El tejido se obtiene de bancos autorizados que funcionan bajo donaciones altruistas.

Se utiliza para moldear pectorales, glúteos, pantorrillas o deltoides, pero también en labios o pechos. «Es un material algo espeso y creo que, por eso, no puede competir con el ácido hialurónico para rellenos de labios y otras intervenciones en el rostro. Es más adecuado para grandes volúmenes», explica el experto. En el pecho femenino, además, puede presentar una complicación añadida. «Me recuerda a un material de hace 20 años llamado Macrolane, que era un ácido hialurónico que podía interferir con los controles de mamografías y ecografías. Aunque no provocaba cáncer, sí podía dar falsos diagnósticos oncológicos».

Más popular entre ellos

Quizá por eso, quienes más demandan estos tratamientos son los hombres. Generalmente, para bíceps, pecho y pantorrillas. Hablamos del 'look' propio de los 'gym bros', pero también del 'looksmaxxing', otra tendencia viral que promociona la optimización del atractivo físico, pero que también está asociada a casos graves de dismorfia corporal.

La gran ventaja de este procedimiento es que es mínimamente invasivo (poco más que un pinchazo) y que tampoco resulta doloroso. Salvo para el bolsillo. Según el diario británico 'The Guardian', 25 centímetros cúbicos de AlloClae pueden costar 5.000 dólares, pero si se necesitan cantidades más grandes de tejido adiposo podrían llegar a los 100.000. Solo en grasa.

De momento, este tipo de productos no pueden comercializarse ni en España ni en Europa. Ahora mismo, una persona que quiera hacerse un implante de glúteos o pectorales en nuestro país tiene dos opciones: utilizar su propia grasa (si la tiene) o recurrir a prótesis rígidas de silicona parecidas a las que se utilizan para las mamas. «Pero es una cirugía traumática y no es común», explica el especialista. La donación, aunque sea altruista, de otra persona viva tampoco es una opción. «Esa es una broma recurrente en consulta: 'Doctor, yo puedo ser donante'. Pero no se puede hacer. No es legal», explica Fontdevila que, como mucho, cree que alguna iniciativa privada podría dedicarse a recolectar la grasa de las liposucciones de los pacientes estéticos. «Se podría procesar igual, pero la rentabilidad económica no está clara. No es lo mismo trabajar sobre un cadáver entero ya procesado, tratado y analizado para donar sus tejidos que ir de hospital en hospital y de paciente en paciente a realizar ese proceso»

El tejido adiposo de cadáveres se inyecta en glúteos, bíceps, pecho y pantorrillas

Aunque inyectarse tejido procedente de un cadáver puede generar resistencias, lo cierto es que es mucho más habitual de lo que pensamos. «Muchas personas, quizá sin saberlo, lo llevan ya: se utiliza en cirugías traumatológicas, en grandes quemados y en córneas, pero también en procedimientos odontológicos con material de relleno hecho de pasta de huesos de donantes humanos», explica el experto. Sin embargo, el uso médico no tiene las mismas implicaciones que el meramente estético. «Solo hace falta que dos o tres influencers cuenten que están encantadas y que les ha funcionado fenomenal. Creo que es más un trabajo de marketing que otra cosa», opina el especialista que, aunque reconoce un potencial prometedor, advierte de que todavía faltan evidencias.

«No pongo en duda el procesado del material, pero tampoco sabemos si puede dar problemas a largo plazo», explica el experto. Entre otras cosas, porque no es lo mismo cumplir con los requisitos de la FDA que estar aprobado por la agencia federal norteamericana. Para empezar, el tejido adiposo se considera un producto existente y por eso no está sujeto a los mismos estándares de calidad que los implantes, el bótox o los rellenos. Además, no sería la primera vez que un producto que, en teoría, prometía resultados milagrosos, termina en desastre, tanto médico como estético. «Recuerda lo que pasó en los 90 con la silicona inyectada líquida. Se popularizó porque los resultados eran espectaculares y muy naturales. Pero, con los años, el cuerpo generaba una reacción autoinmune. Todos tenemos algunas caras famosas en la cabeza», concluye Fontdevila.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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