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Pepi Sánchez, un ejemplo se superación vestido de oro mundial

Pepi Sánchez, un ejemplo se superación vestido de oro mundial
Artículo Completo 762 palabras
La antequerana de 76 años, que descubrió el deporte a los 58 años y el atletismo tras perder a su marido, es ahora campeona del mundo de 400 y 'recordwoman' nacional
Pepi Sánchez, un ejemplo se superación vestido de oro mundial

La antequerana de 76 años, que descubrió el deporte a los 58 años y el atletismo tras perder a su marido, es ahora campeona del mundo de 400 y 'recordwoman' nacional

Regala esta noticia Añádenos en Google Sánchez, corriendo y posando con su oro junto a su entrenadora, Malu Baena. (SUR)

Marina Rivas

11/09/2026 a las 17:39h.

Normalmente, hay dos tipos de atletas máster (veteranos), los que llevan anclados a esta disciplina toda la vida y no pueden dejarla de lado, o ... los que se enganchan al deporte a una avanzada edad. En este caso, nuestra protagonista pertenece al segundo grupo, pero hay algo que la hace aún más especial, y es que fue a raíz de un hecho traumático cuando descubrió su verdadera pasión por el atletismo. Hablamos de Pepi Sánchez Quintana, una atleta máster de 76 años que hace sólo unos días logró la gesta de proclamarse campeona del mundo de 400 en la categoría de +75 años, con un registro de 1:25,23 a sólo una décima del récord de España.

(SUR)

Pero, ¿quién es Sánchez Quintana? Esta antequerana de 76 años pasó toda su vida trabajando como encargada en el taller de trajes de flamenca Ríos Quintana. Entre su labor fuera de casa y dentro de la misma, ejerciendo como madre de tres hijos, nunca tuvo tiempo para el deporte… Pero este se topó en su camino a los 58 años. «Abrieron un gimnasio sólo para mujeres en la misma calle de mi trabajo y me entraron ganas de apuntarme. Ahí encontré un grupo de chicas que salían en bicicleta todos los fines de semana y me apunté también», cuenta entre risas. Es gracioso, porque hasta entonces no sabía montar en bici, por lo que tuvo que aprender. Y no, nunca le importó el qué dirán. De hecho, le gustó tanto el ciclismo que se recorrió toda Europa sobre dos ruedas, aprovechando para hacer escapadas en cada viaje. Su marido, que no contaba, le esperaba a la vuelta haciendo una paella en las inmediaciones de su coche.

Una nueva vida

El verdadero calvario de Sánchez comenzó poco después, cuando su marido, trasplantado de riñón, desarrolló un cáncer. «Esa ansiedad, esos malos ratos en hospitales y ese llanto, me lo calmaba el correr. Empecé a correr en aquellos momentos porque necesitaba algo de impacto para sacar toda esa adrenalina. Ahí empecé a conocer las aptitudes que tenía y no sabía. Yo pienso que él me acompaña siempre. Nos queríamos muchísimo», valora, emocionada. En su peor momento, con la pérdida de su marido, se topó con Malu Baena, entrenadora del club local La Peña Trail y su actual mano derecha y con unos 70 años comenzó a competir en atletismo, primero con La Peña y después con el Trops Cueva de Nerja.

Ahora, sólo unos años después de comenzar a correr, no puede creer que haya cumplido el sueño de ser campeona mundial. «Ir al Mundial era mi ilusión, aunque sabía que era muy complicado porque los viajes son muy largos. Era impensable ir tan lejos y sola, así que me tenía que llevar a alguien joven y pagarle además el viaje». Al final se lanzó a la aventura, como casi siempre ha hecho a lo largo de su vida. Se inscribió para Daegu y le financió el viaje a su entrenadora, Baena. Eso sí, no lo hizo sola, gracias a la ayuda de Prolongo, el ayuntamiento de Antequera y el Bar La Plaza, de su pueblo, pudo asumir los costes del viaje y cumplir el sueño de su vida.

Lo que parecía una utopía, y de hecho ni siquiera se lo llegó a plantear en sus mejores sueños, fue que acabaría regresando a casa con un título mundial bajo el brazo. «¡Qué va, imagínate! Yo sabía que, a diferencia de otros años, este no me dolía nada, me encontraba perfecta. Y sí que sabía que partía con la segunda mejor marca de tiempo, pero tú luego tienes que llegar y correr… Ahí pueden pasar muchas cosas», reconoce la antequerana, que asegura (tanto ella como su familia) que su marido estuvo ahí aquel día, empujándola hacia la meta.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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