Los pescadores denuncian precios de hasta 15 céntimos por kilo y alertan de que el aumento de costes hace inviable seguir faenando
Regala esta noticia Añádenos en Google Los pescadores de Caleta de Vélez, tirando los boquerones al mar. (SUR) 25/09/2026 a las 17:23h.Una tonelada de boquerones de vuelta al mar después de una noche de trabajo. Es la insólita imagen que se ha vivido este viernes frente ... al puerto de Caleta de Vélez, donde la tripulación de una embarcación de cerco ha optado por deshacerse de parte de sus capturas después de que el pescado no encontrara salida en la lonja a un precio que los profesionales considerasen mínimamente asumible. «Nadie los quiere, esta es la vida del pescador, ni para gastos hay», asegura Javier, de 23 años e hijo del armador de la embarcación, en el vídeo que ha subido a sus redes sociales.
Javier conoce bien un oficio al que se incorporó siendo prácticamente un adolescente. Embarcado desde los 16 años, trabaja actualmente en el barco de su padre, una empresa familiar que da empleo a una decena de personas y que, asegura, está viendo cómo se estrechan cada vez más sus márgenes. «Con la subida del gasóleo, a 1,4 euros el litro, y de los costes laborales, no nos salen las cuentas. Tuvimos una avería y tenemos que pagar las letras», se ha lamentado. «Apenas estamos cobrando 500 euros al mes de sueldo», ha apostillado.
Una tonelada de boquerones terminó en el mar tras quedar sin salida en la lonja, según relata la tripulación del barco caleteño
A esa subida de los gastos se suma una enorme volatilidad en los precios de primera venta. El joven asegura que durante las últimas semanas una caja de diez kilos de boquerones ha llegado a oscilar desde 1,5 euros hasta casi 20 euros. «Así no podemos seguir, es insostenible, ni para gastos hay, esto es una vergüenza, necesitamos que se vendan a al menos 15 euros el corcho», afirma. La situación ha provocado, según explica, que otras embarcaciones de cerco hayan decidido no salir a faenar durante estos días ante la abundancia de pescado que está llegando al mercado.
El pescador atribuye el desplome a una saturación de la oferta. Según su versión, están llegando importantes cantidades de pescado procedentes de puertos de Huelva, Cádiz y del norte de España. Asegura además que su embarcación trabaja con un máximo aproximado de 200 cajas diarias, mientras que otros barcos pueden introducir volúmenes de 300 o 400. Son cifras aportadas por el propio profesional y que reflejan, a su juicio, el desequilibrio que se está produciendo estos días entre oferta y demanda.
Críticas
La decisión de arrojar las capturas al mar ha provocado además numerosas críticas después de que las imágenes fueran difundidas en redes sociales. Algunos usuarios han reprochado a los pescadores que no entregaran el producto a entidades sociales o personas necesitadas. «La gente piensa que nos gusta tirarlo, pero no es así, no nos ha quedado más remedio», responde Javi. El joven sostiene que fueron inspectores de pesca de la Junta quienes les indicaron que debían desecharlo de esa forma.
La comercialización del pescado fresco está sometida a una normativa específica. En Andalucía, los productos desembarcados deben pasar por los controles de primera venta en las lonjas, donde se pesan y se garantiza el cumplimiento de las normas pesqueras y sanitarias. La regulación contempla además que las organizaciones de productores puedan establecer precios de retirada por debajo de los cuales decidan no vender las capturas de sus asociados.
La normativa europea prevé asimismo determinados mecanismos de almacenamiento para productos que, reuniendo las condiciones exigidas y a través de organizaciones de productores, no encuentren comprador al denominado precio de activación. Su aplicación está sometida a requisitos concretos, por lo que la existencia de ese mecanismo no significa que pueda utilizarse automáticamente para cualquier partida que quede sin vender en una lonja.
El sector culpa a la saturación del mercado y al aumento de los costes de una situación que considera cada vez más insostenible
La queja por los costes tampoco llega en un momento aislado. La propia Junta de Andalucía aprobó este año la exención temporal de la tasa portuaria aplicada a la pesca fresca y justificó la medida, entre otras razones, por la volatilidad de los mercados energéticos y el encarecimiento de los combustibles. El Ejecutivo autonómico reconocía en el decreto que este incremento reduce los márgenes de rentabilidad de la flota y puede comprometer la continuidad de la actividad y del empleo vinculado al sector.
El boquerón tiene, además, un peso destacado dentro del sector pesquero andaluz. Como referencia, los últimos datos globales publicados por la Junta para el primer semestre de 2024 situaban esta especie como la más comercializada en las lonjas de la comunidad, con 6.199 toneladas y un 27,5% del volumen total vendido. En Caleta de Vélez, lo ocurrido este viernes ha dejado una imagen mucho menos habitual: pescado capturado durante la noche que termina de nuevo en el mar porque llevarlo a tierra, sostienen los profesionales, ya no garantiza siquiera que el trabajo resulte rentable.
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