Escribo lo que veo, no lo que imagino. Estas ocho palabras fueron la respuesta de Petros Markaris a la pregunta de un crítico sobre sus libros. Nacido en 1937, es hoy el máximo exponente del género negro griego con una amplia difusión internacional. Un ... éxito construido en torno a Kostas Jaritos, el comisario de Atenas que protagoniza 18 novelas y recopilaciones de relatos.
Como en el caso de Andrea Camilleri, Markaris comenzó su carrera como dramaturgo y guionista. No fue hasta 1995, fecha en la que había cumplido los 58 años, cuando publicó ‘Noticias de la noche’, la primera entrega de la serie de Jaritos. La penúltima es ‘La revuelta de las cariátides’, aparecida hace dos años. No es la mejor, pero sí una de las más representativas.
La trama comienza con el ascenso de Jaritos, jefe de la brigada de Homicidios, al cargo de máximo responsable de la policía de Atenas y su región. Es la culminación de una larga carrera en el cuerpo, donde se ha ganado la reputación de ser un hombre trabajador y honesto. Mientras su familia celebra la promoción, el ministro de Interior le encarga la misión de proteger a tres empresarios extranjeros que quieren realizar una gran inversión en Grecia, poniendo en valor su patrimonio histórico y arqueológico. El Gobierno concede una gran importancia al viaje porque el país acaba de salir de la pandemia y ve una gran oportunidad para mejorar su imagen internacional tras el duro ajuste de la crisis del 2008.
Un paseo con Petros Márkaris: «Mi barrio me inspira»
Todo se viene abajo cuando un grupo de mujeres feministas, que se autodenominan ‘Las cariátides’, protestan por la llegada de los inversores. Son historiadoras e intelectuales que denuncian que los millonarios quieren expoliar la cultura griega con ánimo de lucro. Sus acciones prosperan y los empresarios deciden abandonar su gira por el país. Pero, acto seguido, dos de ellas aparecen asesinadas. Jaritos tiene que investigar ambos crímenes en un ambiente de presión de sus superiores.
Una de las personas clave en la investigación policial es Antigoni Ferleki, la sucesora de Jaritos al frente de Homicidios. A pesar de sus reticencias iniciales, el antiguo comisario se da cuenta del talento de Ferleki, a la que protege frente a sus subordinados. Como en el resto de sus narraciones, la familia de Jaritos ocupa un primer plano en la acción: su mujer Adrianí, una matrona y excelente cocinera; su hija Katerina, abogada, y su nieto Lambros de tres años.
Un grupo de mujeres feministas, que se autodenominan ‘Las cariátides’, protestan por la llegada de los inversores
En ‘La revuelta de las carátides’, Markaris vuelve a incidir en una de las constantes que aparecen en todas sus novelas: la crítica social de los poderosos, en este caso, de unos millonarios, que intentan aprovecharse de los débiles con el apoyo de unos políticos obsesionados por los votos. Jaritos, hijo de un policía de una extracción social modesta y de valores conservadores, acrecienta su rechazo al sistema gracias a la amistad con Zisis, un viejo comunista que gestiona un albergue para menesterosos. Zisis le abre los ojos sobre las injusticias sociales y la impunidad de unos políticos corruptos que han llevado a Grecia al abismo.
La crítica social está enmarcada en dos elementos que caracterizan la obra de Markaris. El primero es Atenas, la ciudad en la que se desarrollan las novelas y que aparece de trasfondo en sus investigaciones. Si Vázquez Montalbán nos muestra las calles y los secretos de Barcelona en las andanzas de Pepe Carvalho, Markaris nos descubre los rincones y los personajes más insólitos de la capital ateniense.
El segundo elemento, también coincidente con el escritor catalán, es el amor por la gastronomía. Hacemos una excursión por la cocina griega de la mano de Adrianí, la esposa de Jaritos, que no sólo prepara maravillosos platos tradicionales, sino que también es la verdadera cabeza de familia que amortigua las tensiones.
Markaris nació en Estambul en una familia cristiana de padre armenio y madre griega. Cursó estudios universitarios en Alemania y tradujo a autores como Goethe, Brecht, Schnitzler y Bernhard. Por su origen armenio en Turquía, fue un apátrida que no pudo obtener la nacionalidad griega hasta 1974 tras la caída de la Dictadura de los Coroneles. Ya residía en Atenas desde los años 50, donde se ganaba la vida como dramaturgo y guionista. Tras escribir una serie televisiva de éxito, decidió dar el paso a la novela negra, un terreno que sigue cultivando a sus 89 años.
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Petros Markaris, de la gastronomía al crimen
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