- MERCEDES RUEHL Y ZÚRICH Y AANU ADEOYE Zúrich/Londres
Roche reinaba en oncología hace una década, pero hoy tiene que rivalizar con sus competidores.
"Clonar o morir" era el mensaje de la camiseta que llevaba el director ejecutivo de Roche, Thomas Schinecker, para conmemorar el quincuagésimo aniversario de Genentech en abril, un guiño a esta empresa considerada fundadora de la industria biotecnológica en la que Roche entró por primera ve en 1990 adquiriendo una participación mayoritaria, proceso de fusión que culminó en 2009 con un desembolso de 47.000 millones de dólares.
Su apuesta por esta compañía pionera le permitió construir una de las más exitosas empresas farmacéuticas modernas y erigirse como compañía dominante en el tratamiento del cáncer, además de coronarse como la empresa cotizada más valiosa de Suiza. Sin embargo, su éxito ha ido menguando a medida que sus rivales la han ido superando en algunos de los campos de mayor crecimiento de la oncología, y Roche ahora intenta demostrar que aún puede impulsar y protagonizar avances a la altura de los que la definieron en el pasado.
"Roche fue un claro caso de éxito y revolucionó el tratamiento del cáncer", afirma Beat Wittmann, fundador del grupo suizo de asesoría empresarial Porta Advisors. "Pero ahora tiene dificultades para mantener su liderazgo".
Genentech contribuyó al desarrollo de anticuerpos monoclonales, desarrolló proteínas dirigidas a atacar la enfermedad con mayor precisión y convirtió a Roche, durante un tiempo, en la mayor empresa de tratamiento del cáncer del mundo. "Cuando cerraron ese acuerdo, los fármacos basados en anticuerpos no generaban confianza; después, todos los demás los imitaron", comenta Stefan Schneider, analista de Vontobel.
Entre los éxitos de ventas de Roche se encuentran Herceptin, que revolucionó el abordaje del cáncer de mama al atacar específicamente las células tumorales y transformar una de las variantes más agresivas en una enfermedad tratable, y Avastin, aprobado en 2004 y desde entonces uno de sus fármacos oncológicos más exitosos.
El portfolio de oncología del grupo creció rápidamente y su éxito se consolidó de forma autosostenible, con los ingresos de una generación de medicamentos financiando la siguiente. Los inversores recompensaron este crecimiento constante, su constancia, la confiabilidad de su cartera y su visión a largo plazo reforzada por el control continuo de las familias fundadoras de la compañía a lo largo de 130 años.
Pero desde mediados de la década de 2010 el tratamiento del cáncer evolucionó más allá de las terapias convencionales con anticuerpos hacia inmunoterapias, tratamientos combinados y sistemas de administración dirigida, áreas en las que los rivales avanzaron más rápido. Roche, que fue la compañía de oncología más grande del mundo por ventas, ha caído en los rankings a medida que rivales como Merck y AstraZeneca han experimentado una rápida expansión.
Keytruda de Merck se ha convertido en el medicamento contra el cáncer más vendido del mundo, mientras que AstraZeneca ha ido ganando terreno con medicamentos como Enhertu. Novartis, mientras tanto, está realizando una fuerte inversión en la terapia con radioligandos, otro tratamiento oncológico innovador que localiza y destruye células cancerosas en cualquier parte del cuerpo.
Roche sostiene que la próxima era de la medicina no se basará en una única tecnología revolucionaria, sino en la medicina personalizada basada en la combinación de fármacos, diagnósticos y datos. Sus apuestas actuales más firmes incluyen tratamientos diseñados para prevenir la reaparición de cánceres de mama comunes, medicamentos para la obesidad adaptados a cada paciente y tecnologías que administran fármacos directamente al cerebro.
A medida que se ha intensificado esta carrera armamentística de la inmunoterapia, Roche ha profundizado en tratamientos más novedosos y en estudios clínicos en fase avanzada; sin embargo, algunas de sus mayores apuestas no han cumplido expectativas: algo que ha sido especialmente evidente con tiragolumab, un fármaco oncológico muy publicitado que en su momento se consideró un posible sucesor de Keytruda de Merck.
Roche impulsó el tratamiento a estudios a gran escala tras obtener unos prometedores datos preliminares, pero un importante ensayo sobre cáncer de pulmón en 2022 resultó decepcionante, al igual que los estudios posteriores. "Son contratiempos inherentes a los procesos de innovación", justifica Teresa Graham, directora de Roche Pharmaceuticals. "En promedio, solo uno de cada diez candidatos clínicos llega al mercado", recuerda.
Otros reveses en el cáncer de mama y la enfermedad de Alzheimer también han minado la confianza en la cartera de productos de Roche. Michael Leuchten, analista de Jefferies, señala que las dificultades de la compañía reflejan, además de los desafíos científicos de la oncología moderna, la cada vez más relevante estructura y diseño de los estudios clínicos, y destaca que uno de los de Roche era "más pequeño que ensayos comparables realizados por rivales como AstraZeneca". "Dado el alto nivel de competencia en el campo de la oncología, se necesitan ensayos bien diseñados además de fármacos eficaces", añade. "Si hay algún error, se descubre muy rápidamente".
Aunque Roche sigue siendo una fuerza importante en oncología, particularmente en cánceres hematológicos, ya no es el líder indiscutible. Sus campos de investigación se han reducido a cinco áreas terapéuticas principales, mientras que la compañía ha tenido que afrontar obstáculos más estrictos para el desarrollo de fármacos y un enfoque más selectivo para las adquisiciones.
Stefan Frings, subdirector médico, describe la reestructuración de I+D de la compañía como un esfuerzo para "ser rápido, rentable y tener una alta tasa de ensayos exitosos".
Roche, que esta semana celebra un evento para inversores para promover su cartera de oncología en fase avanzada, sostiene que este "reiniciado" ya está dando resultados. El valor estimado de su cartera de fármacos ha aumentado un 63% desde 2022 y un número récord de medicamentos entrando en la última fase clínica. También sigue siendo líder en cáncer hermatológico, mientras que su área de diagnóstico proporciona un flujo constante de ingresos y datos para respaldar el desarrollo de fármacos.
Los inversores siguen de cerca a giredestrant, un medicamento experimental contra el cáncer de mama que Roche cree que tiene el potencial de reducir significativamente el riesgo de recurrencia en mujeres tratadas en etapas tempranas de la enfermedad. Aunque algunos ensayos preliminares han sido decepcionantes, Graham cree que el tratamiento podría ser el "fármaco terapéutico más vendido en la historia de Roche" si tienen éxito los estudios de fase III.
Parte de este "reinicio" también ha implicado ir más allá del tradicional bastión oncológico de Roche para la próxima gran plataforma de crecimiento de la compañía. La pérdida de peso era un objetivo obvio. El año pasado, Roche firmó uno de los mayores acuerdos de la industria en el campo de la obesidad, obteniendo la licencia de un nuevo tratamiento de la biotecnológica danesa Zealand Pharma por 5.300 millones de dólares. Sin embargo, los primeros resultados de los ensayos decepcionaron a los inversores, ya que la pérdida de peso fue menor que la alcanzada por los fármacos rivales de Novo Nordisk y Eli Lilly, aunque con unos efectos secundarios más leves.
Este revés fue particularmente incómodo porque antes Roche había rechazado los derechos de una píldora para adelgazar que posteriormente adquirió Eli Lilly y que ahora se espera que se convierta en un éxito de ventas tras su lanzamiento en abril. Graham argumenta que el mercado está demasiado centrado en "cifras impactantes" y afirma que Roche creía que la tolerabilidad del tratamiento de Zealand podría ser útil en combinaciones farmacológicas o para mantener el peso a largo plazo.
Roche también está haciendo una decidida apuesta por una tecnología diseñada para resolver uno de los problemas más difíciles de la medicina. Su estudio Brain Shuttle -"una de las mayores apuestas" según una fuente interna de Roche- está diseñada para transferir anticuerpos a través de la barrera hematoencefálica hacia el cerebro, que la mayoría de los fármacos tienen dificultades para atravesar.
Los estudios preliminares sugieren que este enfoque tiene el potencial de eliminar casi todas las placas de proteína amiloide vinculadas a la enfermedad de Alzhéimer y a la vez reduce efectos adversos como la inflamación cerebral. Se espera que los ensayos de fase avanzada a gran escala proporcionen los primeros resultados en 2028. Roche también está desarrollando análisis de sangre diseñados para detectar el Alzhéimer temprano.
Algunos analistas coinciden en que la cartera de productos de Roche podría estar recuperándose después de afrontar varios años difíciles. Citi escribió este año que creía que la cartera de medicamentos de la compañía había "dado un giro", mientras que James Gordon de Barclays apunta que la compañía todavía ofrece una "sólida perspectiva de crecimiento a medio y largo plazo".
Leuchten, de Jefferies, sostiene que Roche ha ganado puntos hasta ser "bastante buena" en gestión de costes, con un presupuesto de I+D ligeramente inferior en 2025. Pero también advierte que la innovación puede resentirse por unas políticas de contención excesivas. "En algún momento podrías encontrarte con que estás exprimiendo al máximo el único proyecto que podría llegar a funcionar", apunta.
La recuperación sigue siendo una incógnita para muchos inversores, según Schneider, de Vontobel, ya que hay varios fármacos clave con resultados prometedores en ensayos clínicos pero que todavía tienen que demostrar que pueden traducirse en éxito comercial.
Algunos también se preguntan si Roche puede recrear una plataforma de creación de superventas de la misma manera en que lo hizo en el pasado con Genentech. "Si analizamos sus mayores éxitos, a menudo se trata de uno o dos avances", subraya Christoph Wirtz, gestor de cartera en Rothschild & Co.
"Roche es hoy una empresa de un tamaño muy diferente a entonces. Replicar algo como Genentech a una escala similar es extremadamente difícil". Sin embargo, en la industria farmacéutica la suerte puede cambiar por sorpresa al albur del éxito o el fracaso de tan solo un puñado de medicamentos. Como dice uno de los principales inversores estadounidenses de Roche: "a menudo, estar en la cima depende tan solo de uno o dos medicamentos importantes".
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