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Por favor, nunca metas plástico en el microondas

Por favor, nunca metas plástico en el microondas
Artículo Completo 984 palabras
Los expertos tienen sus razones: aunque el recipiente diga "apto para microondas", es mejor no calentarlo ahí.
Ali FrancisSalud29 de julio de 2026el refrigerador o a temperatura ambiente, el equipo encontró millones de partículas de microplásticos y nanoplásticos en los líquidos.

Calentar los recipientes en el microondas aceleró el proceso en una magnitud alarmante: En tan solo tres minutos, algunos recipientes liberaron hasta 4.22 millones de microplásticos (partículas de menos de 5 milímetros) y 2,110 millones de nanoplásticos (partículas unas 70 veces más pequeñas que el grosor de un cabello humano) por centímetro cuadrado de superficie. La investigación de Hussain indica que ingerimos mucho más plástico de lo que se creía anteriormente. En 2019, un estudio calculó que podríamos estar ingiriendo unas 50,000 partículas de microplástico al año.

Cada vez hay más pruebas que sugieren que una exposición elevada a los microplásticos, y a la extensa lista de sustancias químicas con las que están fabricados, podría provocar respuestas inmunitarias y de estrés, además de diversos problemas reproductivos, metabólicos y de comportamiento.

Dada la creciente preocupación en torno a una de las sustancias más producidas del planeta, los hallazgos de Hussain plantean una serie de preguntas oportunas.

¿Qué pasa si calientas plástico en el microondas?

Los plásticos son cadenas de moléculas de carbono, llamadas polímeros, que suelen derivarse del petróleo crudo. Para fabricar plásticos transparentes, opacos, rígidos o blandos, los fabricantes añaden una mezcla de sustancias químicas. Aunque hay más de 10,000, los grupos más estudiados son: los bisfenoles (suelen encontrarse en productos rígidos, como los recipientes para almacenar alimentos y las tuberías de agua) y los ftalatos (que se usan normalmente en productos más flexibles, como los guantes de cocina o el revestimiento plástico del interior de un cartón de leche).

Como descubrió Hussain, los microplásticos y los químicos pueden acumularse en las sobras con el tiempo, incluso cuando se guardan en recipientes de plástico en el refrigerador. Pero calentar alimentos húmedos en el microondas en recipientes de plástico tiene un doble efecto: el calor acelera la hidrólisis, el proceso por el cual las moléculas de agua pueden romper los enlaces químicos. Esta reacción acelerada provoca que los recipientes de plástico liberen microplásticos y nanoplásticos, así como aditivos químicos (bisfenoles, ftalatos, etc.) en los alimentos. Y una vez ingeridos, esos microplásticos pueden degradarse y liberar sustancias químicas en el cuerpo.

En otras palabras, calentar el plástico lo vuelve más blando y poroso. Si alguna vez has calentado salsa en el microondas en un cuenco de plástico, habrás visto la mancha que deja y que es imposible de eliminar. "Los poros del plástico pueden abrirse, por lo que la salsa se filtra en su interior", explica James Rogers, doctor y director de investigación y ensayos de seguridad alimentaria en Consumer Reports. También ocurre lo contrario: "Si algo entra, también puede salir algo", añade.

las hormonas del cuerpo, lo que podría aumentar el riesgo de padecer diversas afecciones, entre ellas la infertilidad, algunos tipos de cáncer, enfermedades metabólicas, trastornos neurológicos y disfunciones del sistema inmunitario. Según Laura N. Vandenberg, doctora y profesora de ciencias de la salud ambiental en la Universidad de Massachusetts Amherst, "estos son solo algunos ejemplos".

Diversos estudios en humanos también han respaldado los realizados en animales. La exposición a altos niveles de ftalatos en el útero se ha relacionado con el asma infantil. En el caso de los niños, ese contacto temprano podría causar problemas de comportamiento, así como una posible disminución del recuento de espermatozoides en el futuro. Las personas embarazadas podrían presentar niveles más bajos de hormonas tiroideas y un mayor número de partos prematuros.

el semen y la leche materna de los seres humanos, también suponen una amenaza. El cuerpo percibe las partículas físicas como intrusas, por lo que parece defenderse de ellas. Esto puede desencadenar una respuesta inmunitaria: dado que los plásticos no se degradan, los glóbulos blancos mueren en la batalla, lo que provoca inflamación. Esas partículas también pueden actuar como vehículos de transporte de otros contaminantes, introduciendo sustancias potencialmente tóxicas en el organismo, según Vandenberg.

Hussain quería comprobar por sí mismo qué efectos podrían tener los microplásticos y los nanoplásticos en el interior de nuestro organismo. Su equipo expuso células renales embrionarias humanas a altas concentraciones de plásticos desprendidos por los envases que estaban analizando. En 48 horas, el 76% de las células renales embrionarias murieron, aproximadamente tres veces más que el porcentaje de células que pasaron el mismo tiempo en una solución más diluida (con menos plástico). Los hallazgos de Hussain corroboran otro estudio publicado el año pasado, que determinó que la exposición directa a los microplásticos puede provocar la muerte celular, inflamación y estrés oxidativo.

Entonces, ¿por qué no mueren en masa las células de nuestro cuerpo? "La gran incógnita es la absorción. Si estos plásticos simplemente llegan a nuestro intestino y expulsamos la mayor parte de ellos, por medio de la orina o defecando, entonces su efecto sería potencialmente mínimo", indica Somarelli.

Eso es lo que Hussain también espera que esté ocurriendo: "Me gustaría creer que nuestro cuerpo se está encargando de eliminarlos". Pero aunque estas partículas y sustancias químicas no nos estén enfermando de forma inmediata, la mayoría de los expertos con los que he hablado sospechan que podrían tener efectos a más largo plazo.

Bon Appétit.Adaptado por Alondra Flores.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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