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Por qué el fuerte endeudamiento de Estados Unidos empieza a importar

Por qué el fuerte endeudamiento de Estados Unidos empieza a importar
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Si los tipos de interés a largo plazo superan contundentemente el umbral del 5%, el impacto podría truncar el auge de la IA. Leer
Financial TimesPor qué el fuerte endeudamiento de Estados Unidos empieza a importar
  • RUCHIR SHARMA
Actualizado 7 SEP. 2026 - 16:27La rentabilidad de la deuda pública podría truncar el auge de la IA.DREAMSTIMEEXPANSIONSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Si los tipos de interés a largo plazo superan contundentemente el umbral del 5%, el impacto podría truncar el auge de la IA.

Las advertencias apocalípticas sobre el creciente endeudamiento de Estados Unidos se remontan a la década de 1970, cuando el Gobierno estadounidense comenzó a acumular déficits presupuestarios persistentes. A finales de la década siguiente, un promotor inmobiliario neoyorquino, preocupado, colocó el "reloj de la deuda nacional" en Times Square. Ninguna de las advertencias se materializó, así que, como el niño que gritaba que venía el lobo, se convirtieron en ruido de fondo, fácil de ignorar. Ahora, como en la fábula, el lobo se acerca a la puerta.

El endeudamiento descontrolado está empezando a tener consecuencias, provocando una venta masiva de bonos gubernamentales a nivel mundial el mes pasado. Y el primer impacto significativo podría ser que unos tipos de interés más altos de los bonos estadounidenses trunquen el auge de la IA.

Si nos remontamos 300 años atrás, cada una de las grandes burbujas no terminó hasta que los costes de financiación aumentaron significativamente para las empresas que las protagonizaron, incluyendo las sucesivas quiebras ferroviarias del siglo XIX. En el siglo pasado, la era de la banca central moderna, todas las grandes burbujas estallaron después de que los bancos centrales elevasen considerablemente sus tipos de interés a corto plazo.

Esta vez es diferente en un aspecto clave. Normalmente, en un periodo de euforia bursátil, las empresas comienzan a endeudarse fuertemente para redoblar su apuesta por la tendencia de inversión de moda, y el auge de la economía alimenta la inflación y eleva los tipos de interés, lo que finalmente provoca el estallido de la burbuja. Entonces intervienen los gobiernos, asumiendo la deuda de las empresas afectadas y endeudándose para estimular la economía debilitada.

En las últimas décadas, el papel el Gobierno ha cambiado al de proporcionar estímulos constantes, incluso en épocas de bonanza. Mucho después de 2008, continuó acumulando deuda rápidamente. En esta década, Estados Unidos ha registrado constantemente déficits presupuestarios de alrededor del 6% del PIB, más del doble de la media de décadas anteriores.

Durante gran parte de este periodo, los hogares y las empresas evitaron contraer demasiada deuda nueva. Ha sido en el último año cuando los hiperescaladores han comenzado a incrementar ese endeudamiento para financiar el desarrollo masivo de la infraestructura de IA a medida que sus reservas de efectivo disminuían. Sin embargo, sus niveles de deuda siguen siendo manejables para empresas de este tamaño.

Los considerables excesos de endeudamiento de este ciclo se han acumulado hasta ahora en las cuentas públicas. Y los problemas comienzan donde los excesos son más profundos.

Una señal de alerta crítica proviene de los pagos de intereses de la deuda pública, que en los últimos cinco años se han duplicado con creces por encima del 3% del PIB. Esto representa un nuevo récord en Estados Unidos y el mayor aumento registrado en cualquier gran economía desarrollada. La creciente inquietud sobre las finanzas públicas, sumada a otros factores como la subida de los precios de la energía, ha impulsado al alza los rendimientos de los bonos gubernamentales a nivel mundial. El contexto de tipos elevados también está incrementando los costes de financiación para las empresas de IA, que representan la mayor parte de las nuevas emisiones de deuda corporativa.

He argumentado que el auge de la IA presenta muchas de las características de una burbuja, pero seguirá inflándose hasta que los tipos de interés alcancen niveles prohibitivos. Mi investigación sugiere ahora que el indicador clave es el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años, la referencia mundial para los costes de endeudamiento a largo plazo, que actualmente se sitúa en el 4,8%. Cuando supere contundentemente el 5%, el límite superior de su rango desde la burbuja de las puntocom, la burbuja de la IA podría estallar.

Esta ruptura marcaría el inicio de una nueva era de mayor restricción monetaria, en la que será más difícil financiar los megaproyectos de IA. Cuando las grandes tecnológicas tengan que competir por el capital con un Gobierno que paga un rendimiento superior al 5% sobre sus bonos —lo que equivale a una rentabilidad ajustada a la inflación superior al 2,5%—, muchas se verán expulsadas de los mercados de deuda, con graves consecuencias.

Los ingresos anuales estimados por el uso de la IA rondan los 200.000 millones de dólares (172.000 millones de euros) este año, una fracción del billón de dólares que las empresas invierten en centros de datos y otras infraestructuras. Los grupos de IA dependen cada vez más de las nuevas emisiones de bonos y acciones para financiar esa brecha, y un rendimiento de los bonos a 10 años superior al 5% ralentizará ambos canales. Un rendimiento tan alto superará la rentabilidad por beneficios del mercado bursátil estadounidense, lo que históricamente ha supuesto un lastre para las acciones.

Además, si el rendimiento a 10 años se mantiene por encima del 5%, el tipo que Estados Unidos paga por su deuda pronto superará la tasa de crecimiento nominal prevista de su economía, lo que hará que la deuda sea mucho menos sostenible. El ritmo del aumento también es importante. Si supera el nivel del 5% en noviembre, el rendimiento a 10 años habrá aumentado más de 75 puntos básicos en seis meses. Históricamente, repuntes tan pronunciados han puesto fin a los mercados alcistas.

Algunos analistas afirman que este hito simplemente marcaría un regreso a una época como la de la década de 1990, caracterizada por un sólido crecimiento de Estados Unidos y fuertes rentabilidades bursátiles, con un rendimiento a 10 años superior al 5% durante todo el período. Pero Estados Unidos era mucho menos dependiente de la deuda entonces. La década terminó con un superávit del Gobierno estadounidense, y desde entonces el déficit se ha disparado. La deuda pública casi se ha triplicado hasta el 100% del PIB. Como resultado, los costes del servicio de la deuda son mucho mayores ahora. El aumento de los costes de financiación públicos afectará antes a otros prestatarios y tendrán un impacto más fuerte en los mercados de IA, que se encuentran en plena burbuja.

Otros alertan cada vez más sobre cómo la carga de la deuda de Estados Unidos podría socavar su estatus de superpotencia y destronar al dólar como moneda de reserva mundial. Este pensamiento catastrofista es prematuro, ya que los principales rivales de Estados Unidos se enfrentan a problemas similares en materia de deuda. Por ahora, lo que requiere una especial atención es la rapidez con la que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años supere el 5% y la amenaza que esto supone para el auge de la IA.

El autor es presidente de Rockefeller International. Su último libro es What Went Wrong With Capitalism.

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Fuente original: Leer en Expansión
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