- BEATRIZ TRECEÑO @beatriztreceno
Prácticas como la rotación de cultivos y la labranza mínima pueden atajar el problema de la degradación del suelo que, además de a la alimentación, afecta a la cosmética, ya que utiliza muchos ingredientes de la tierra.
La agricultura desempeña un papel de vital importancia en el mundo de la belleza ya que la mayoría de los ingredientes naturales provienen de cultivos agrícolas. Es el caso de la lavanda para el sérum nocturno o de la manteca de karité para la loción corporal. Por tanto, al igual que en la industria alimentaria, la cadena de suministro de la industria de la belleza natural también comienza en la granja. Esto hace que el problema actual del suelo -según la FAO (ONU) más del 33% de los suelos del mundo ya están degradados, y las proyecciones advierten que más del 90% podría estarlo para 2050 si persisten las prácticas agrícolas actuales-, se puede convertir también en un problema para la piel.
'La piel de la Tierra'
"El suelo suele describirse como la piel de la Tierra. Así como nuestra piel necesita un microbioma saludable para mantenerse limpia y resistente, el suelo necesita un microbioma diverso de hongos y bacterias para cultivar las potentes plantas que finalmente aplicamos en nuestro rostro", explica Rico Rau, consultor de investigación y políticas medioambientales en Save Soil y autor del informe El Cuidado de la Piel Comienza a 15 Centímetros Bajo Tierra. El estudio revela que los ingredientes botánicos están deteriorándose al mismo ritmo que lo hace el suelo, por lo que la degradación generalizada del suelo está debilitando la calidad, la fiabilidad y la estructura de costes de los ingredientes naturales de los productos de belleza.
Casi todas las categorías de cuidado de la piel utilizan materiales derivados de la tierra:
aceites como el de argán, jojoba y almendra son 100% agrícolas; y, en el caso de ingredientes activos, extractos como el de aloe vera, té verde y bakuchiol se obtienen directamente de plantas cultivadas en la tierra. "La calidad de un extracto botánico está determinada por cómo se cultiva, el clima en el que crece y la salud del suelo. Para una industria que se abastece de aceites, extractos, minerales e ingredientes para la transformación de materias primas, la agricultura ya no es un problema ambiental secundario, sino un riesgo empresarial estructural", añade Rau.
En el lado opuesto, las plantas cultivadas en suelos sanos y ricos en nutrientes producen mayores niveles de fitonutrientes y antioxidantes -como vitamina C, vitamina E y polifenoles-. "Estos son los compuestos activos que realmente actúan en los productos para el cuidado de la piel, como combatir las arrugas, iluminar la piel o reducir la inflamación".
Por tanto, si una planta se cultiva en un suelo empobrecido, carece de nutrientes y la crema resultante será menos efectiva.
Lo que puede ocurrir si continúa esta crisis del suelo, es, según el estudio, que las empresas compensarían la pérdida de densidad de nutrientes en la biomasa cruda simplemente obteniendo más plantas para extraer la misma cantidad de ingredientes. "En ese caso, el efecto del producto sería el mismo, pero el precio que pagarían los consumidores sería más alto debido al aumento de los costes de producción".
Regenerativa
La agricultura sostenible y regenerativa se consideran el modelo idóneo para resolver este problema, ya que se centra en la recuperación del suelo en lugar de simplemente extraer sus recursos. A diferencia de la agricultura convencional, las prácticas sostenibles como la rotación de cultivos y la labranza mínima restauran la materia orgánica. "Esto ayuda al suelo a retener más agua y capturar carbono, lo que garantiza un suministro estable de ingredientes de alta calidad incluso con el cambio climático, evitando la dilución de nutrientes que se observa en los cultivos industriales de producción masiva".
Las marcas de cosmética llevan años apostando por un enfoque responsable: que no contenga ingredientes contaminantes, pero también recipientes reciclables y que consuma menos agua en las emulsiones. Un ejemplo es L'Oréal Groupe, que ha conseguido que el 66% de los ingredientes de sus fórmulas sean de origen biológico, derivados de minerales abundantes o de procesos circulares. Su objetivo a 2030 es conseguir de forma sostenible al menos el 90% de los materiales de origen biológico utilizados en fórmulas y envases y que más del 75% de los ingredientes procedan de la naturaleza o de materiales reciclados.
El sector cosmético en España invierte 330 millones en innovación al año. Lo que ha llevado a reformular uno de cada tres productos en los últimos dos años para hacerlos más eficaces, seguros y sostenibles, según la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa).
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