Estos casi 8 mil informes de datos en tiempo real permitieron a los investigadores obtener una enorme base de datos y analizar con precisión cómo la presencia de los animales puede influir en las emociones de las personas a lo largo del día. De los análisis posteriores se desprendió que la interacción con la mascota generaba emociones positivas en los propietarios y que, en los momentos de mayor contacto, las personas experimentaban sentimientos más positivos y menos negativos. El efecto se observó tanto en los propietarios de perros como en los de gatos.
gestionar mejor el estrés en el momento mismo en que se manifiesta", precisó la autora Mayke Janssens.Además, señaló que interactuar más con la mascota no aportó beneficios emocionales adicionales respecto a los derivados de la mera presencia del animal. Por lo tanto, el beneficio de las mascotas sería el de ofrecer una sensación de compañía, lo que ayuda a las personas a sentirse "más conectadas y menos solas", lo que a su vez podría contribuir a una mejora del bienestar emocional.
¿Qué pasa cuando acariciamos a un gato?
Un hallazgo particularmente interesante del nuevo estudio es que, en momentos de estrés, acariciar un gato no ayuda a reducir las emociones negativas; al contrario, intensifica aún más los sentimientos negativos que experimentan los dueños.
los gatos suelen ser más pasivas y menos exigentes, un mayor nivel de contacto podría ser más gratificante emocionalmente", explicó Sanne Peeters, una de las autoras del estudio."Esto puede no corresponder a la necesidad de apoyo en momentos de estrés. No diría que una especie es 'mejor' que otra como mascota, más bien, es probable que dependa de la personalidad y las preferencias del dueño", concluyó Peeters.
Artículo originalmente publicado enWIRED Italia.Adaptado por Alondra Flores.