Pepa Flores en una fotografía de archivo. Gtres
Famosos BACHE DE SALUD Preocupación por la salud de Pepa Flores (Marisol), a sus 78 años: "Se han reorganizado algunos aspectos económicos"Se informa que la artista ha sufrido un importante bajón anímico de un tiempo a esta parte. La muerte de su último marido hizo mella en ella.
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Jesús Carmona Publicada 26 mayo 2026 22:52h Actualizada 26 mayo 2026 22:58hPepa Flores(78 años), conocida socialmente como Marisol, hace tiempo que decidió apartarse de los focos tras una etapa marcada por la explotación, la presión pública y episodios de abusos que ella misma reconoció años después.
Desde entonces, ha mantenido un hermetismo férreo que sólo se rompe en contadas ocasiones, generalmente a través de su entorno más cercano.
En este contexto, las últimas informaciones sobre su estado de salud han generado gran inquietud. Este martes, 26 de mayo, se ha hecho público que la artista estuvo ingresada hace cuatro meses por un problema médico.
Marisol, actriz, 78 años: "Pasé toda mi infancia cenando con hombres mayores, mientras yo permanecía como un mueble"Massimo Stecchini y Marisol, en 2014. Gtres
Una delicada situación que derivó en una notable pérdida de peso y un debilitamiento general.
Así lo ha adelantado el director de Semana, Jorge Borrajo,en el programa El tiempo justo, donde ha explicado que la recuperación está siendo lenta y que la situación ha obligado a su familia a reorganizarse.
Según estas informaciones, sus tres hijas María Esteve (51), Tamara Esteve y Celia Flores- han tomado decisiones importantes para garantizar el bienestar de su madre, tanto en el plano personal como en el económico.
Actualmente, la ganadora del Goya de Honor 2020 reside con su hija menor, Celia, en Málaga, a raíz de su débil estado de salud. Las otras dos hijas, huelga decir, también se mantienen muy pendientes de ella y han reforzado su presencia en el día a día de la artista.
Las tres nacieron durante el matrimonio de Pepa Flores con el bailarín Antonio Gades, con quien compartió su vida entre 1973 y 1986.
Marisol y Massimo Stecchini en una imagen de hace unos años. Getty
La relación con sus hijas ha sido siempre uno de los pilares más sólidos de su vida privada, especialmente desde que decidió retirarse de la escena pública.
El origen del bache emocional y físico que atraviesa se sitúa en septiembre de 2023, cuando falleció de manera repentina Massimo Stecchini, su pareja durante 35 años.
Su muerte supuso un golpe devastador para Flores, que había encontrado en él un apoyo fundamental para sostener la vida tranquila y anónima que eligió tras abandonar su carrera artística.
Según han detallado en Mediaset España, "pasó de la máxima felicidad a una tristeza profunda y a un estado de ánimo muy bajo que no termina de remontar".
La pérdida de su compañero de vida habría sido el detonante de un deterioro progresivo que se ha hecho más visible en los últimos meses.
Flores conoció a Stecchini en Málaga, poco después de retirarse y regresar a su ciudad natal.
Él trabajaba en el negocio familiar, la primera pizzería que abrió en la ciudad, y su relación comenzó como una amistad que fue creciendo con el tiempo.
Según el biógrafo José Aguilar, Stecchini "la entendía muy bien, algo que no siempre es fácil por la contradicción en la que vive Pepa: alguien que quiere ser anónimo pero a quien siempre reconocen".
Su presencia fue determinante para que la artista pudiera mantener una vida discreta, centrada en actividades cotidianas y alejada de cualquier exposición pública.
La muerte de Stecchini no solo afectó profundamente a Flores, sino también a sus hijas, que lo consideraban parte esencial de la familia.
Así quedó reflejado en el mensaje de despedida que le dedicó Celia Flores, en el que agradecía el apoyo y el cariño que él les brindó durante décadas.
Pepa Flores. Gtres
"Mi nonnito, mi vida entera. En un segundo se paralizó todo, se nos rompió el alma. Gracias eternas por haberte dejado la piel en criarnos y cuidarnos, por tu amor puro e inmenso. Fuiste más que un padre para nosotras y para tus nietos", escribió.
Desde su retirada, Pepa Flores ha construido una vida basada en la privacidad absoluta. Rechaza entrevistas, apariciones públicas y cualquier intento de recuperar su figura mediática.
Su última presencia en un acto oficial fue en 2020, cuando recibió el Goya de Honor, aunque no acudió a la gala y delegó la recogida del premio en sus hijas.
El hermetismo que rodea a la artista ha contribuido a que cualquier información sobre su estado de salud genere un impacto notable.
A pesar de la inquietud, el entorno de Flores mantiene la discreción habitual y evita ofrecer detalles concretos.
La prioridad, aseguran, es preservar su intimidad y acompañarla en un proceso que combina recuperación física y duelo emocional.