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Presión al límite

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El desgaste de Sánchez hace mella ya en sus aliados y coloca a la legislatura en un momento crítico
Presión al límite

El desgaste de Sánchez hace mella ya en sus aliados y coloca a la legislatura en un momento crítico

Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez en la Embajada de España en el Vaticano tras reunirse con el Papa León XIV. (REUTERS)

Alberto Surio

31/05/2026 a las 00:07h.

La presión creciente sobre Pedro Sánchez no solo se mide ya en los tribunales, en las filtraciones o en el desgaste público del PSOE. Empieza ... a percibirse también en el comportamiento de sus socios parlamentarios. Y entre todos ellos, el caso más revelador es el del PNV. No porque esté preparando una ruptura inmediata con el Gobierno, sino precisamente porque no puede permitirse hacerlo.

Ahí reside la principal contradicción. El PNV necesita marcar distancias con Sánchez para evitar quedar atrapado en el desgaste del Gobierno, pero no puede escenificar una aproximación al PP y mucho menos a Vox sin correr riesgos existenciales en Euskadi. Bildu permanece al acecho y cualquier imagen de entendimiento con la derecha española sería utilizada inmediatamente por la izquierda abertzale para reforzar su relato de que el PNV forma parte del 'régimen' y carece ya de perfil propio. El problema para los nacionalistas vascos es que esa batalla no se libra solo en Madrid, sino sobre todo en el País Vasco, donde Bildu lleva años erosionando lentamente la hegemonía peneuvista.

Además, el PNV gobierna hoy gracias a una compleja red de pactos con el PSE que sostiene tanto el Ejecutivo vasco como buena parte de las principales instituciones forales y municipales. Romper con Sánchez tendría inevitablemente consecuencias sobre esa arquitectura política. Aunque socialistas y nacionalistas mantengan dinámicas diferenciadas en Madrid y Euskadi, la política española ha entrado en una fase de polarización en la que cada movimiento estatal acaba teniendo derivadas territoriales. Y en Sabin Etxea existe plena conciencia de ello.

Por eso las advertencias del PNV tienen más valor como síntoma político que como amenaza real. Revelan incomodidad, desgaste y preocupación, pero también los límites estratégicos de un partido atrapado entre dos temores. El primero es aparecer subordinado a un PSOE acosado por los escándalos y perder credibilidad ante un electorado moderado cada vez más sensible a la estabilidad institucional. El segundo, aún más profundo, es facilitar aunque sea indirectamente un escenario de poder para PP y Vox que reactive la lógica de bloques y convierta las próximas elecciones en una confrontación puramente española entre izquierda y derecha.

Ese escenario es precisamente el que más inquieta a Aitor Esteban. En el PNV preocupa especialmente la hipótesis de un 'superdomingo' electoral en mayo de 2027 en el que coincidieran elecciones generales, municipales y forales. Una campaña dominada por un duelo entre Sánchez y un bloque PP-Vox podría dejar al nacionalismo vasco fuera del centro de la conversación política, obligado a competir en un terreno emocional y polarizado que favorece tanto a Bildu como a los grandes partidos estatales. Para un partido cuya fortaleza histórica ha residido en ocupar el espacio central de la política vasca y actuar como interlocutor imprescindible en Madrid, quedar desplazado hacia un papel secundario sería un riesgo enorme.

En realidad, la estrategia del PNV consiste hoy en ganar tiempo. Mantener la presión suficiente sobre Sánchez para protegerse del desgaste, pero sin provocar una caída del Gobierno que pudiera desembocar en un escenario aún peor para sus intereses. Es una posición incómoda y difícil de sostener durante mucho tiempo, sobre todo si continúan apareciendo nuevos episodios judiciales que alimenten la sensación de deterioro político alrededor del PSOE. Pero también refleja hasta qué punto el actual equilibrio parlamentario sigue dependiendo menos de afinidades ideológicas que de cálculos defensivos. El PNV observa con preocupación el deterioro del Gobierno, aunque probablemente observe con todavía más temor la alternativa posible.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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