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Prevención, concienciación, educación digital y apoyo terapeútico: una estrategia global contra el bullying

Prevención, concienciación, educación digital y apoyo terapeútico: una estrategia global contra el bullying
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La experiencia y especialización del equipo multidisciplinar de Ita Salud Mental establece un marco integral para combatir el acoso escolar

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Extra Ita Salud Mental Prevención, concienciación, educación digital y apoyo terapeútico: una estrategia global contra el bullying

La experiencia y especialización del equipo multidisciplinar de Ita Salud Mental establece un marco integral para combatir el acoso escolar

SUR

Málaga

Jueves, 22 de enero 2026, 17:37

Aunque el bullying o acoso escolar lamentablemente siempre ha estado presente en las aulas, en los últimos años el problema se ha visto especialmente potenciado ... por la irrupción de las redes sociales, agravando aún más las consecuencias para las víctimas. A través de la experiencia y especialización de su equipo multidisciplinar, Ita,la red asistencial más grande de España de centros dedicados al tratamiento especializado de la salud mental, propone un marco de actuación integral para la prevención eficaz del acoso escolar.

Ita Coín. Un desequilibrio de poder que implica insultos, humillaciones, agresiones, exclusión social o amenazas.

El bullying tiene un indudable impacto en la salud mental de las víctimas. «Pueden desarrollar ansiedad, depresión, baja autoestima, aislamiento social, dificultades académicas e incluso síntomas psicosomáticos. En casos más graves, pueden aparecer ideas suicidas. Además, si no se interviene a tiempo, estas secuelas pueden prolongarse hasta la vida adulta», advierte la psicóloga.

En su prevención y cese los centros educativos deben ejercer un papel primordial, sabiendo detectar los indicios desde un primer momento. «Algunas señales de alerta son cambios bruscos en el comportamiento del alumno, aislamiento, descenso del rendimiento académico, absentismo, conflictos recurrentes o actitudes de miedo hacia determinados compañeros. Es clave que el profesorado esté atento no solo a lo que ocurre en el aula, sino también en recreos, pasillos y espacios menos visibles», recomienda.

Igualmente, en su hogar el entorno familiar deben permanecer atentos a aspectos como cambios emocionales súbitos, como tristeza, irritabilidad, ansiedad, rechazo a ir al colegio, alteraciones del sueño o del apetito, así como quejas físicas frecuentes sin causa médica aparente. «A veces los adolescentes no verbalizan lo que ocurre, por lo que es fundamental mantener una comunicación abierta y de confianza», apunta Andrea Roldán.

La importancia de pedir ayuda

El acoso escolar es un problema que jamás debe abordarse en soledad, sino con todo el apoyo del núcleo familiar. El primer paso es decisivo a la par que complejo para la víctima: pedir ayuda a un adulto de confianza, ya sea un familiar, un docente o un profesional. «Guardar pruebas, especialmente en casos de ciberbullying, y expresar cómo se siente es un primer paso clave para poder intervenir y proteger a la víctima», ratifica la psicóloga.

En los centros de la red asistencial de Ita, concretamente en Ita Coín,se aborda la terapia de las víctimas de bullying «trabajando en validar el dolor vivido, fortaleciendo la autoestima, desarrollando habilidades emocionales y sociales, y reparando el daño psicológico sufrido. También es importante ayudar al adolescente a recuperar la sensación de seguridad y control, y coordinarse con la familia y el centro educativo para un abordaje integral».

Intervención terapéutica con los acosadores

Para atajar esta problemática, la estrategia debe ser integral para así implicar a todos los actores implicados, incluidos los acosadores. «Es fundamental el trabajo terapéutico con los acosadores, de cara a fomentar la empatía, la responsabilidad por el daño causado, el autocontrol y formas saludables de relacionarse. No se trata solo de sancionar, sino de educar y prevenir futuras conductas violentas», valora Andrea Roldán.

«Detrás de un acosador suele haber dificultades emocionales, problemas de gestión de la ira, baja empatía, inseguridad o modelos relacionales basados en la violencia. En algunos casos, el acoso es una forma de ganar estatus, sentirse poderoso o canalizar frustraciones personales o familiares», explica la psicóloga acerca de los motivos que más frecuentemente laten detrás de un caso de acoso.

En el bullying los compañeros de clase que observan el acoso pero no actúan para detenerlo también ejercen un papel clave. «Su silencio, aunque muchas veces esté motivado por el miedo, puede reforzar el acoso. El bullying rara vez ocurre sin público, por lo que el grupo puede convertirse tanto en un factor de riesgo como en un potente factor de protección», profundiza la profesional de Ita Coín..

En este sentido, los compañeros de clase pueden ejercer de una red de apoyo fundamental para ayudar a la víctima. «Deben mostrar apoyo al acosado, no normalizando ni difundiendo el acoso, pidiendo ayuda a adultos y promoviendo una cultura de respeto. Cuando el grupo rechaza la violencia, el acoso pierde fuerza», subraya.

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Ciberbullying: un acoso sin límites de espacio ni tiempo

Como apuntamos al inicio, la digitalización de nuestra cotidianidad y la irrupción de las redes sociales han dado lugar a una modalidad especialmente perverse y dañina de acoso escolar: el ciberbullying. «Puede ser especialmente dañino porque no tiene límites de tiempo ni espacio, la humillación puede ser pública y permanente, y la víctima siente que no tiene un lugar seguro donde refugiarse», alerta la psicóloga.

Por ello, requiere formas de prevención específicas y adaptadas a las singularidades del canal desde el que se está ejerciendo el acoso. «Es fundamental la educación digital, enseñar un uso responsable de las redes, configurar la privacidad, denunciar contenidos ofensivos y fomentar que los adolescentes pidan ayuda ante cualquier situación incómoda. Las familias deben acompañar, supervisar y dialogar, más que prohibir», aconseja Andrea Roldán.

«El bullying no es 'cosa de niños', es una forma de violencia con consecuencias reales. Prevenir y concienciar permite proteger la salud mental, promover relaciones sanas y construir entornos educativos seguros donde los adolescentes puedan desarrollarse emocionalmente sin miedo», concluye.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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