Carlos Cuerpo, vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía.
Macroeconomía Primer aviso del parón económico: el comercio exterior se hunde por Irán y el consumo de los hogares se resienteLa comparación entre trimestres deja datos muy preocupantes que se pueden agravar por el conflicto en Oriente Medio y las subidas de la inflación.
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Fernando Pastor Publicada 1 mayo 2026 02:40h Las clavesLas claves Generado con IA
Por más que el dato de crecimiento del PIB del primer trimestre del año apunte todavía a ritmos de crecimiento anuales parecidos a los de trimestres anteriores, del 2,7%, el parón del comercio exterior y los primeros síntomas de agotamiento en el consumo interno son un aviso clave para no pecar de triunfalismo en plena crisis por Irán.
Todos los analistas coinciden en el mal dato de exportaciones e importaciones, que han entrado en terreno negativo en la comparación de este trimestre con el anterior. La caída de medio punto en las ventas al exterior deja el dato interanual en apenas nueve décimas de crecimiento, frente al 3,7% al alza que auguraban en diciembre.
Y las importaciones, que avanzaban por el tirón del consumo interno, pierden de repente 1,2 puntos en un trimestre. Es decir, la demanda interna no tira de las compras fuera como lo hacía antes, algo que se deja ver en las tres décimas que ha caído el avance del consumo de los hogares, que es el gran sostén de la economía española hasta ahora.
El PIB se frena y baja dos décimas hasta el 0,6% en el primer trimestre de 2026 afectado por la guerra en IránLo que tenemos es un primer trimestre en el que los datos comparados con el anterior no son nada halagüeños. La economía siempre va más lenta entre enero y marzo, pero este año hay partidas que se han estancado: la inversión crecía a un 1,6% y se ha quedado en un 0,1%.
La inversión en bienes de equipo (industria básica), incluido el armamento, se han quedado en medio punto de avance. Y el dinero para la construcción se ha quedado en una décima de crecimiento, frente al ritmo del 1,6% que llevaba. De hecho, el valor añadido bruto que aporta al PIB ha pasado de dos puntos a casi cero.
El Gobierno no rebaja su previsión de PIB aunque calcula que España perderá hasta 10.100M por la guerra de IránA pesar de que el primer trimestre siempre es complicado en la evolución del PIB, la voz de alerta se ha desatado en los datos del avance por la coincidencia que se ha dado entre el desplome del comercio exterior, por el bloqueo del Estrecho de Ormuz entre otras razones, y el parón intertrimestral que se ha generado en las principales partidas que conforman el PIB.
Hace un año, exportaciones e importaciones se mantenían con avances intertrimestrales superiores al 2% y ritmos anuales de entre el 4% y el 6%. Incluso el Banco de España advertía en uno de sus últimos informes económicos del tirón que suponía esa actividad exterior de las empresas españolas, que aprendieron a salir fuera a vender tras la anterior crisis financiera.
El 0,6% de avance en el trimestre está dos décimas por debajo del trimestre anterior. Pero en ese dato hay que tener en cuenta que se han descontado hasta siete décimas de la aportación negativa del sector exterior, casi el doble que en trimestres anteriores.
Es evidente que la inestabilidad internacional que genera el conflicto de Irán está detrás del freno al comercio internacional en el primer trimestre. Pero no olvidemos que el conflicto surgió el 28 de febrero y los datos que recoge el INE para calcular el PIB son, precisamente, un avance con cifras de los dos primeros meses del año. El resto (marzo) son "resultados adelantados, estimaciones y otras fuentes adicionales".
Todo a doce meses
Según el calendario del INE, será dentro de casi dos meses, el 25 de junio, cuando se cierren los datos definitivos del primer trimestre. Y un mes después tendremos el avance del PIB del segundo trimestre. Hasta entonces no sabremos el alcance de este primer aviso de desaceleración del PIB, aunque será ya en plena eclosión de la actividad veraniega.
Hasta ese momento, el aguante de la economía se medirá sobre todo en los datos a doce meses vista, la comparación interanual, que parte de evoluciones del PIB elevadas durante el año pasado por la revisión que el INE realizó del cálculo de la Contabilidad Nacional a finales del año pasado.
De hecho, todos los servicios de estudios e instituciones revisaron al alza sus previsiones de PIB de forma automática ante las nuevas partidas que ahora se tenían en cuenta y las revalorizaciones realizadas sobre la aportación de algunos sectores a la economía.
El propio Carlos Cuerpo admitía en una comparecencia en el Congreso que la revisión de los datos permitía un crecimiento "inercial" de la economía en 2026 de casi un punto para empezar el año. Eso ha permitido que en el cómputo de los doce últimos cuatro trimestres (de marzo a marzo), el PIB se anote una décima más y crezca a un ritmo del 2,7%.
El BdE alerta: el déficit público de 2024 supera las previsiones y llega al 3,4% del PIB pese a la mejora de la economíaEstá por debajo del 3,1% que había en los primeros tres meses (revisados) del año pasado y dentro de la tendencia a la desaceleración que todas las tablas de predicciones marcan. Incluso el consumo de los hogares, disparado hace un año en el 3,8%, aguanta la comparación anual en el 3,2%, una décima más que en el último trimestre del año.
Es cierto que todas las demás comparativas a doce meses vista están en positivo, empatadas con el dato de diciembre o ligeramente al alza o a la baja. Hay quien lo ve como un punto de partida para avanzar en lo que queda de año cuando se renueve la actividad turística y de los servicios.
Pero el propio vicepresidente económico pedía prudencia al presentar la revisión del cuadro macroeconómico esta misma semana y dejaba sin mover la previsión de crecer un 2,2% este año. Las tensiones inflacionistas que se esperan si se alarga el enfrentamiento en Oriente Medio pueden lanzar los precios al 4%.
Y eso sí que puede ser un acicate para el consumo y un golpe a la evolución del PIB, con menos inversión, el comercio exterior bloqueado desde enero y los tipos de interés al alza.
Ese temor a un parón económico es lo que hace pedir a las asociaciones empresariales y a instituciones como la Cámara de Comercio de España una "agenda de reformas que sitúen a la empresa como eje de la política económica, garantizando la seguridad jurídica y profundizando en la simplificación regulatoria para dotar a las empresas de la flexibilidad necesaria ante las actuales disrupciones".