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Profesores emocionalmente más hábiles, alumnos más implicados: la conclusión de un estudio de la UMA

Profesores emocionalmente más hábiles, alumnos más implicados: la conclusión de un estudio de la UMA
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Una investigación analiza las habilidades de los docentes desde la percepción de medio millar de estudiantes de Secundaria y Bachillerato
Profesores emocionalmente más hábiles, alumnos más implicados: la conclusión de un estudio de la UMA

Una investigación analiza las habilidades de los docentes desde la percepción de medio millar de estudiantes de Secundaria y Bachillerato

Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de archivo de un aula de Secundaria. (SUR)

Susana Zamora

17/09/2026 a las 00:31h.

Los profesores que muestran una mayor inteligencia emocional en el aula tienen alumnos más implicados con sus estudios. Es la principal conclusión de una investigación ... de la Universidad de Málaga (UMA), realizada con 518 estudiantes andaluces de entre 12 y 18 años, que ha analizado la relación entre las habilidades emocionales de los docentes, el apoyo que perciben los escolares y su compromiso académico.

La principal novedad del trabajo es que no analiza la inteligencia emocional del profesorado desde su propia perspectiva, sino a través de los ojos de los alumnos. Los investigadores estudian qué ocurre cuando estos perciben que sus profesores saben manejar mejor las emociones en clase, responder a sus necesidades y generar un clima más positivo. «Los profesores pueden reportar cierta inteligencia emocional, pero lo que queríamos saber es cómo afecta eso al alumno», explica a este periódico el investigador Jorge Gómez Hombrados. Ahí introduce un matiz que está en la base del trabajo: no basta con que el docente tenga esas habilidades, sino si las utiliza en clase y sus estudiantes las perciben.

Los resultados muestran que ese apoyo del docente se asocia con un mayor compromiso académico. Cuando el alumnado se siente acompañado por el profesorado, tiende a mostrarse «más implicado, enérgico y conectado con las tareas escolares. Los equipos docentes no solo transmiten contenidos, también son una referencia emocional dentro del aula», expresa Gómez. La forma en que gestionan las emociones, resuelven conflictos o sostienen al alumnado puede influir en cómo los estudiantes se vinculan con sus estudios.

En el estudio, titulado 'Teachers' emotionally intelligent behaviors and students' academic engagement: the mediating role of teacher support' y publicado en la revista European Journal of Psychology of Education, el equipo explica que un comportamiento emocionalmente inteligente implica saber reconocer qué ocurre en el aula, comprender cómo afecta al aprendizaje y responder de forma adecuada. Por ejemplo, detectar cuándo un alumno está frustrado, gestionar un conflicto sin aumentar la tensión o generar un clima en el que el alumnado se sienta escuchado y apoyado.

Docentes que acompañan

En la adolescencia, la implicación con los estudios puede verse afectada por numerosos factores personales y escolares. Como el profesorado ocupa un lugar relevante en la rutina del alumnado, sus conductas emocionalmente inteligentes pueden favorecer la percepción de apoyo. Un docente que identifica mejor las emociones, responde de forma adecuada o maneja de manera constructiva las situaciones difíciles es percibido como una figura más cercana y disponible.

Para realizar el trabajo, los investigadores repartieron un cuestionario entre estudiantes de los cuatro centros. Se les plantearon preguntas relacionadas con situaciones del aula, como si el profesor ayuda a otros a sentirse mejor cuando están desanimados, si pueden pedir ayuda cuando la necesitan o si ellos mismos son capaces de reconocer, utilizar y regular sus emociones.

Cinco meses después, el equipo volvió a recoger datos para comprobar si esas percepciones iniciales se relacionaban con su compromiso académico posterior. Midieron entonces su entusiasmo, dedicación e implicación con los estudios y aplicaron un modelo estadístico para determinar si la inteligencia emocional percibida en el profesorado se relacionaba con un mayor compromiso y si esa relación podía explicarse, en parte, porque los alumnos se sentían más apoyados por sus docentes.

El resultado confirmó ese mecanismo, pero los investigadores encontraron algo que no esperaban. «Nos sorprendió sobre todo que hubiese una asociación directa entre la inteligencia emocional del profesorado y la implicación«, explica Gómez.

Más implicados, enérgicos y conectados

Los resultados indican, por tanto, que aquellos docentes percibidos por sus alumnos como más hábiles emocionalmente fomentan la implicación en el aula de dos maneras: directa, al contribuir a un clima emocional más positivo, e indirecta, al hacer que los estudiantes se sientan más apoyados.

El trabajo, que forma parte de la tesis doctoral de Jorge Gómez, también observa que la propia inteligencia emocional de los estudiantes se asocia con un mayor compromiso académico. Esto apunta a que tanto las competencias emocionales de los docentes como las de los alumnos pueden actuar como recursos relevantes para sostener el entusiasmo y la implicación escolar.

Una de las aplicaciones de la investigación sería reforzar la formación del profesorado en competencias emocionales. En la práctica, implica enseñar a detectar señales de frustración o tensión en el aula, responder de forma adecuada y generar un clima de clase más cercano, seguro y participativo. Los resultados pueden servir también para diseñar estrategias que mejoren la relación entre profesor y alumno, actividades de educación emocional e intervenciones en centros con problemas de apatía o baja participación.

El grupo plantea como futuras líneas de trabajo analizar si la inteligencia emocional de los docentes favorece también el desarrollo de esta habilidad en el propio alumnado y profundizar en cómo el clima escolar influye en comportamientos sociales positivos.

La investigación ha sido desarrollada por el grupo Applied Positive Lab de la Universidad de Málaga y ha contado con financiación de la Junta de Andalucía, fondos propios de la institución académica y FEDER, además del apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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