- Maine, primer estado en promulgar una moratoria a los centros de datos
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El riesgo político llega a la tecnología y la inteligencia artificial.
El rebote bursátil de las grandes empresas tecnológicas explica que Wall Street se haya recuperado tan rápido de la crisis por la guerra de Irán, con nuevos máximos históricos en el S&P 500 y el Nasdaq 100.
Desde el 30 de marzo, el Nasdaq 100 -con gran peso de valores como Nvidia, Apple, Amazon, Meta o Alphabet- ha escalado un 15%.
Además de beneficiarse de la expectativa de un fin al conflicto en Oriente Medio, lo que evitará un repunte de la inflación y subidas de tipos, ese sector ha aprovechado el aparente olvido por los inversores de la preocupación que existía hace unos meses sobre la rentabilidad que generarán las grandes inversiones en inteligencia artificial (IA).
Ahora, sin embargo, puede emerger el riesgo contrario, por la aparición de barreras al desarrollo de la nueva tecnología, frenando las enormes inversiones previstas.
Esta semana, los parlamentarios del estado de Mainehan aprobado una moratoria de 18 meses a la construcción de centros de datos que necesiten una potencia eléctrica superior a los 20 megavatios. Según el banco de inversión Jefferies, hay otros 10 estados debatiendo medidas similares.
La principal preocupación de los políticos y de parte de la ciudadanía es que el elevado consumo eléctrico de esas instalaciones provoque subidas en las tarifas de la luz. Aunque grupos como Microsoft, Amazon, Oracle, OpenAI y xAI prometieron el mes pasado construir sus propias centrales o compensar a los clientes, no se ha disipado la rebelión popular.
De extenderse la revuelta, las implicaciones de inversión pueden ser serias, según Jefferies. "Lo sucedido en Maine refleja un creciente riesgo político para la infraestructura tecnológica. Los proyectos de centros de datos pueden ralentizarse y costar incluso más. A largo plazo, si las compañías chinas se expanden con menos restricciones, la carrera tecnológica podría ir más en favor de China frente a Estados Unidos".
El asunto puede ser clave en las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. Además del impacto en precios, existe temor al efecto de la IA en el empleo.
Cualquier frenazo a la inversión podría afectar también a grupos energéticos (Iberdrola distribuye electricidad en Maine), constructoras, fondos de inversión y promotores inmobiliarios. Geográficamente, la contestación podría llegar a Europa si también impacta en los precios energéticos. En España, se confía en las renovables para abastecer a los centros de datos en regiones como Aragón.
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