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¿Pueden los robots salvar la industria estadounidense?

¿Pueden los robots salvar la industria estadounidense?
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Wall Street y Silicon Valley tienen grandes esperanzas puestas en la IA que interactúa con el mundo real. Sin embargo, sindicatos y economistas advierten sobre sus efectos en el empleo y los salarios. Leer
Financial Times¿Pueden los robots salvar la industria estadounidense?
  • CHRISTIAN DAVIES
Actualizado 10 SEP. 2026 - 16:13Cadena de montaje del robot Optimus de Tesla en la planta de Fremont, California.EXPANSIONSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Wall Street y Silicon Valley tienen grandes esperanzas puestas en la IA que interactúa con el mundo real. Sin embargo, sindicatos y economistas advierten sobre sus efectos en el empleo y los salarios.

En las líneas de montaje de la fábrica de cocinas de 100.000 metros cuadrados de GE Appliances en la ciudad de LaFayette, Georgia, seres humanos y robots trabajan codo con codo. Grandes brazos automatizados voltean las cocinas para que los trabajadores puedan cablear sus bases y en conjunto producen una unidad cada 15 segundos.

Toda la operación está monitorizada por sensores y cámaras que recopilan datos que se muestran en grandes pantallas y se envían a los gerentes, quienes buscan maximizar la productividad en el sector de bienes de consumo, conocido por sus bajos márgenes de beneficio.

"Si un ser humano está sentado inspeccionando miles de unidades cada día, su mente tiende a divagar. Es un trabajo pesado, muy monótono y se pueden cometer fallos. Pero un sistema de visión artificial nunca se cansa y nunca falla", afirma Bill Good, director de producción de la empresa de propiedad china.

Sin embargo, lo que realmente entusiasma a Good es su próximo proyecto: una simulación digital en tiempo real de cada proceso en todas las fábricas de la empresa, que le permitirá diagnosticar y solucionar problemas a medida que surjan: "La tecnología no puede hacer girar una llave inglesa, pero sí que puede decirme específicamente qué está fallando para que pueda solucionarlo".

Good no es el único entusiasmado con la llamada "IA física", un concepto que abarca desde trabajadores robots humanoides hasta "fábricas inteligentes" automatizadas capaces de adaptar sus operaciones en tiempo real.

Jensen Huang, fundador de Nvidia, prevé que "todas las empresas industriales se convertirán en empresas de robótica" a medida que la inteligencia artificial se expanda del ámbito digital al físico, mientras que Elon Musk ha invertido decenas de miles de millones de dólares en la transformación de Tesla para pasar de los vehículos eléctricos a los robotaxis y los humanoides. Esta perspectiva entusiasma a Wall Street y a Silicon Valley, y las start up de fabricación que ofrecen "robótica como servicio" están alcanzando valoraciones similares a las de las empresas de software.

Deepu Talla, vicepresidente de robótica e inteligencia artificial perimetral de Nvidia, señala que la compañía prevé que sus ingresos relacionados con la inteligencia artificial física aumenten de 10.000 a 100.000 millones de dólares en la próxima década. "El 90% de las acciones mundiales deben desarrollarse en el mundo físico, no solo en el digital; por eso creemos que la oportunidad que ofrece la inteligencia artificial física es, sin duda, muy grande".

La promesa de la inteligencia artificial física también alimenta las esperanzas en Washington de que la supremacía tecnológica de Estados Unidos rescate a un sector manufacturero en declive desde hace tiempo, fomentando así la recuperación de la competitividad del país.

"La única forma en que Estados Unidos recuperará su papel de liderazgo en la industria manufactura es usando la inteligencia artificial de manera más efectiva que China", opina Chris Miller, historiador económico de la Universidad de Tufts.

El Pentágono se centra en su potencial para revitalizar la base industrial de defensa estadounidense, que lucha por expandir la producción en medio de una grave escasez de municiones y una competencia cada vez mayor por parte de China.

Las principales empresas de defensa, presionadas por rivales como Anduril y Palantir, se están apresurando a integrar la inteligencia artificial física en sus fábricas. Mientras tanto, las start up centradas en la defensa ofrecen desde la impresión 3D de materiales compuestos hasta robots para inspeccionar los cascos de los submarinos.

Sin embargo, los sindicatos temen que esta tendencia tenga un impacto devastador en los trabajadores, ya que las tareas más valiosas se automatizarán y los beneficios de las ganancias de productividad los recibirán los accionistas.

"El uso de la inteligencia artificial, peligroso, perjudicial y que reduce las tareas de los trabajadores, se está produciendo con demasiada frecuencia. Debemos garantizar que sean los trabajadores y no las tecnológicas multimillonarias ni los inversores quienes determinen el futuro del empleo en Estados Unidos y en todo el mundo", afirma Ed Wytkind, asesor del Instituto de Tecnología de la Federación Estadounidense del Trabajo y del Congreso de Organizaciones Industriales.

Coordinación mediante IA

En Cherokee, Alabama, en pleno corazón de la región manufacturera del sureste del país, una start up de inteligencia artificial física llamada Hadrian está construyendo una fábrica en el emplazamiento de una antigua fábrica de vagones de ferrocarril.

Fundada por Chris Power, un australiano de 35 años, Hadrian utiliza software de inteligencia artificial para coordinar máquinas automatizadas que realizan tareas que van desde la soldadura y la fabricación hasta el montaje, lo que permite a los fabricantes prescindir de técnicos altamente cualificados. Además, cuenta con unidades integradas en fábricas operadas por Lockheed Martin y el ejército de Estados Unidos.

Power señala que la escasez crónica de maquinistas y otros técnicos está limitando la producción en los sectores aeroespacial y de defensa, a los que les está costando hacer frente a la creciente acumulación de pedidos: "La gran mayoría del trabajo de fabricación de cualquier programa de defensa lo realizan actualmente 100.000 pequeñas empresas, dirigidas como media por personas de 65 años y con ingresos inferiores a 10 millones de dólares. Estos propietarios y trabajadores se están jubilando y envejeciendo y no hay nadie que los reemplace".

Dado que el conocimiento técnico clave reside en los sistemas automatizados de Hadrian, la mayoría de su plantilla no tiene experiencia previa en fabricación y puede empezar a trabajar tras solo 30 días de formación.

Hadrian, fundada en 2021 y con sede en el sur de California, cerró el mes pasado una ronda de financiación de 1.370 millones de dólares, alcanzando una valoración de casi 8.000 millones de dólares, más de cuatro veces superior a la obtenida en su anterior ronda de financiación en enero. Entre sus inversores se encuentran Strategic Investment Group de JPMorgan Chase, las pioneras del software Andreessen Horowitz y Founders Fund y la firma de inversión 1789 Capital, de Donald Trump Jr.

Talla, de Nvidia, afirma que el entusiasmo crece gracias al notable progreso en el razonamiento de propósito general de la inteligencia artificial, que permite a los robots y los sistemas automatizados encontrar soluciones incluso a problemas para los que no han sido entrenados.

Un sistema automatizado entrenado para realizar una tarea específica es "frágil, porque en el momento en que ve algo para lo que no ha sido entrenado previamente, no sabe qué hacer", explica Talla. Sin embargo, los avances en software permiten ahora entrenar sistemas para realizar múltiples tareas en entornos virtuales cada vez más sofisticados.

Cuanto más se asemejan estos entornos virtuales al mundo real, más económico resulta entrenar a un robot y más problemas puede resolver por sí mismo, lo que reduce los costes y facilita su adopción por parte de un número creciente de pymes, que representan la mayoría de los fabricantes estadounidenses.

"Esto dará lugar a la proliferación no solo de miles de millones de robots a nivel mundial, sino también de sistemas de control que utilizan cámaras y sensores para controlar y coordinar todas las actividades automatizadas en un conjunto coherente", afirma Talla.

Las fortalezas tecnológicas de Estados Unidos, incluyendo su liderazgo sobre China en inteligencia artificial y diseño de chips, le otorgan una ventaja en este ámbito, señala Miller de Tufts, quien destaca el predominio occidental del "software de automatización del diseño electrónico", tradicionalmente utilizado para diseñar semiconductores, pero que ahora se está empleando cada vez más en una amplia gama de otros sectores manufactureros.

Miller añade que la capacidad de Estados Unidos para financiar la innovación también es inigualable: "La velocidad con la que Estados Unidos ha invertido capital para construir centros de datos es asombrosa. Esto demuestra que, si se produce un despegue de la inteligencia artificial física en los próximos años, el capital podría movilizarse con mayor rapidez que en China".

Para Power, la automatización radical es la única oportunidad que tendrá Estados Unidos de competir con el poderío manufacturero de China. Sostiene que el objetivo final es preservar los pilares del poder financiero y militar estadounidense, y, a través de ellos, la preeminencia global de Occidente: "La próxima transición es muy sencilla: o Estados Unidos se reindustrializa o el mundo estará liderado por China".

Era dorada

Algunos expertos advierten que los defensores de la inteligencia artificial física se están precipitando, y señalan que la primera ola de robótica industrial en la década de 1980 generó predicciones de una era dorada para la industria manufacturera estadounidense que nunca llegó.

Ken Goldberg, experto en robótica de la Universidad de California en Berkeley, advierte que los obstáculos tecnológicos para la adopción masiva de la inteligencia artificial física siguen siendo considerables, ya que la fabricación requiere un conocimiento detallado del mundo físico. Mientras que los grandes modelos de lenguaje se entrenan con información ya acumulada en Internet, no existen conjuntos de datos equivalentes para el mundo físico y su recopilación llevará años.

Goldberg añade que quienes se impresionan con las demostraciones de humanoides realizando volteretas y rutinas de artes marciales coreografiadas -como las presentadas en los Juegos Mundiales de Humanoides en China el mes pasado- subestiman las ventajas físicas innegables de los seres humanos.

"Podemos predecir el movimiento de un asteroide a un millón de kilómetros de distancia, pero aún no comprendemos del todo la física de la interacción de la yema de un dedo con otra superficie deformable, como un cordón de zapato. Esa falta de comprensión es la razón por la que todavía no hay robots capaces de atar los cordones de un zapato o de apilar bloques de madera con la misma destreza que un niño pequeño", afirma Goldberg, cofundador de Ambi Robotics, empresa que desarrolla software robótico con inteligencia artificial para compañías de logística y comercio electrónico.

Según los analistas, Wall Street está reajustando sus expectativas. Las acciones de Symbotic, empresa que cotiza en el Nasdaq y que utiliza robots con inteligencia artificial para operar almacenes altamente automatizados para clientes como Walmart, han caído más del 30% este año después de que sus márgenes operativos no alcanzaran las expectativas de los inversores debido a sus dificultades para convertir su cartera de pedidos en ingresos.

Goldberg añade que las firmas de capital riesgo que han invertido en start up de robótica humanoide se están impacientando: quieren ver resultados, pero ninguna genera aún ingresos.

Denise Hall, fundadora de la consultora de desarrollo de personal Peak Performance de Cleveland, Tennessee, afirma que convencer a los pequeños fabricantes de que inviertan su limitado capital en tecnologías no probadas también será difícil: "Siguen realizando mucho papeleo y mucho trabajo manual. Puede que un director de una fábrica tenga que manejar una carretilla elevadora porque un trabajador está enfermo; ¿cómo pueden entonces encontrar tiempo para planificar estrategias?".

Fragmentación

La naturaleza altamente fragmentada de la base industrial estadounidense también genera dudas sobre su capacidad para competir con la escala y el nivel de integración de China. "Debido a que muchas áreas del sector manufacturero han migrado a otras regiones, no existe un ecosistema estadounidense en ciertos sectores. En lo que respecta a la construcción de robots físicos, no hay mejor lugar en el mundo que Shenzhen, simplemente por la magnitud del ecosistema de electrónica de consumo que hay allí", señala Miller de Tufts.

También está la cuestión de qué podría significar este proceso de automatización radical para los empleos y los salarios. Good, de GE Appliance, afirma que la automatización libera a los trabajadores de tareas "aburridas y difíciles" permitiéndoles concentrarse en áreas donde pueden ser más productivos, y de esta forma las empresas pueden aumentar la producción y generar empleos en Estados Unidos. Señala que su compañía creó 4.000 puestos de trabajo entre 2016 y 2025, "a pesar de que hemos instalado muchísimos robots fijos y móviles".

Las empresas también indican que, con mucha frecuencia, no hay trabajadores humanos con las capacidades necesarias disponibles en Estados Unidos. En lugar de que se desplacen trabajadores, se crearán más oportunidades al eliminarse los cuellos de botella que limitan la actividad.

Power, de Hadrian, sostiene que la capacidad de su empresa para contratar a empleados sin experiencia tras solo 30 días de formación reduce las barreras de entrada al sector manufacturero.

Pero David Autor, economista laboral del MIT, afirma que si bien las compañías a nivel individual pueden aumentar su plantilla a medida que se vuelven más productivas, es un error suponer que esto se replicará en todo el sector manufacturero, y señala que las anteriores oleadas de automatización en Estados Unidos han provocado grandes descensos del empleo de trabajadores manuales. Se pregunta cuántas oportunidades habría en la práctica para que los trabajadores replicaran la trayectoria profesional de Samples como "entrenador de robots" en GE Appliances: "No puede haber tantos puestos de trabajo así; no se puede pretender que todo el mundo sea gerente de todo y de todos".

Sin embargo, puede haber oportunidades en otros lugares. Elizabeth Anderson, vicepresidenta ejecutiva y directora académica del campus del Georgia Northwestern Technical College, cerca de GE Appliances en LaFayette, señala que "aunque la inteligencia artificial se está usando para aumentar la productividad, todavía tenemos que formar a los trabajadores en las técnicas necesarias para que la inteligencia artificial haga lo que tiene que hacer".

Esto podría permitir a los trabajadores tener cierto poder en las negociaciones salariales con sus empleadores. Pero si las capacidades necesarias para supervisar y mantener los sistemas automatizados son aún más difíciles de adquirir que las que se necesitan actualmente, la inteligencia artificial física podría tener dificultades para cumplir su promesa de sortear la escasez de conocimientos técnicos en Estados Unidos, al desplazarse el cuello de botella de la escasez de un conjunto de capacidades a otro.

Advertencia

Hall, que también trabaja en el Smart Factory Institute de Tennessee, advierte que mientras haya escasez de los conocimientos necesarios, los trabajadores seguirán teniendo poder de negociación en el mercado laboral. Sin embargo, con el tiempo, "a medida que las máquinas se vuelvan más inteligentes y tengan mayor capacidad de autocorrección y autoconciencia, los conocimientos humanos se devaluarán y los trabajadores tendrán menor poder de negociación".

Autor, del MIT, señala que, independientemente de las consecuencias para el empleo, Estados Unidos sigue teniendo un interés estratégico en reactivar -o al menos proteger- su sector manufacturero por razones de seguridad económica y nacional: "No considero la manufactura como un programa de empleo".

Sin embargo, algunos están explorando oportunidades en el emergente mundo de la inteligencia artificial física. Braylon Camp, estudiante de del Georgia Northwestern Technical College, trabaja simultáneamente como becario de mecatrónica en una fábrica en la cercana Rock Spring, del fabricante japonés de componentes para automóviles Astemo: "Originalmente me asignaron a soldadura, pero dije que no; quiero hacer lo más difícil y complicado, para que nadie pueda competir fácilmente conmigo por un trabajo. Eso es realmente lo que busco: tener la mejor combinación de capacidades posible. Pienso: no voy a fracasar; así de simple".

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