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Adobe Stock Vivir | Padres e hijos ¿Puedo llevar al crío a ver la última de Torrente? Tres claves para elegir qué pelis podemos ver con niñosNo solo es cuestión de edad, también hay que tener en cuenta su sensibilidad. «Piensa en ahorrarle el mal rato si luego va a pasar miedo»
Domingo, 12 de abril 2026, 19:14
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Elegir una película para ver con los más pequeños de la casa no es un juego de niños. Y si no, que se lo digan ... a Alberto Núñez Feijóo, el líder del PP, que hace unos días llevó a su hijo de nueve años a ver 'Torrente presidente'. Lo comentó en X e, inmediatamente, se desató la polémica en redes. ¿La razón? Lo inapropiado de la situación, dado el contenido de la cinta, cuyo humor es cualquier cosa menos infantil.
La calificación por edades, un primer filtro
Es fundamental entender que la elección de una película no debe ser un acto azaroso o basado en lo que está de moda. Que todo el mundo vea una determinada producción no significa que sea adecuada. El primer recurso que tenemos es fácil y está muy a mano. Lo señala la psicóloga Silvia Álava: «Son las indicaciones de edades de las propias productoras. La industria no es caprichosa. Hay que tener en cuenta cuáles son», observa. Páginas web como FilmAffinity o IMDB también ofrecen información orientativa sobre el contenido de las películas que nos puede ser útil para saber si un título es adecuado o no para nuestro peque.
Si un contenido está marcado para mayores de 16 años y el niño tiene ocho, existe un riesgo real «en cuanto a la exposición al lenguaje, la violencia o la carga emocional». La moral del niño es un proceso en desarrollo y «en edades tempranas, no distinguen con claridad la frontera entre realidad y ficción». Por ello, en esta etapa, «conviene que vean un tipo de películas como las que están precisamente orientadas a ellos, en las que los malos son muy malos y terminan mal y los buenos son muy buenos», permitiendo que el descubrimiento de que, en realidad, el mundo es «gris» llegue en etapas de mayor madurez.
La gestión del miedo varía en función del niño
Otro factor a tener en cuenta en este debate es la gestión del miedo. Álava destaca que antes de los seis años existe un «pensamiento mágico» que hace que cualquier escena perturbadora sea procesada como real. Incluso a partir de esa edad y hasta los diez años, los menores son extremadamente sensibles a las injusticias o las pérdidas de personajes en pantalla.
Esta experta señala un fenómeno creciente en las consultas: niños afectados no por haber visto películas de terror completas, sino simplemente por haberse cruzado con un tráiler de personajes de películas de terror como 'IT' o 'Annabelle'. Ante esto, recomienda un ejercicio de honestidad parental: «Tú conoces mejor que nadie a tu hijo y tienes que saber lo sensible que es. Piensa en ahorrarle el mal rato si luego va a pasar miedo», pues la vida real ya presenta suficientes desafíos.
Otro psicólogo, Antonio Labanda, complementa esta visión señalando los hitos evolutivos. Explica que alrededor de los seis años pueden reaparecer «ciertos terrores nocturnos que aparentemente se habían eliminado», y que un impacto emocional fuerte por un contenido inadecuado puede disparar esta inestabilidad. Por ello, insiste en que la madurez de cada niño debe ser el termómetro principal, y que esa madurez debe ser controlada por los padres.
La presión del grupo no es un criterio válido
Sucede que muchos padres y madres «se guían un poco por la moda o por lo que ven los otros niños de la clase», llegando a permitir que alumnos de primaria consuman contenidos adultos como el reality show 'La isla de las tentaciones' simplemente por no excluir al menor del grupo. «La familia tiene que tener un criterio propio», subraya. Para él, la clave no está en la prohibición tajante – «no puedes ver eso porque no es para niños y punto»–, que a menudo genera una curiosidad contraproducente, sino en la mediación.
Su recomendación es el diálogo: «Pongamos que el niño insiste en que quiere ver una película que ha visto todo el mundo, pero sabemos que tiene escenas con situaciones inadecuadas. Se trata de hablarlo, comentarlo, y darle un contexto». En resumen, la gestión de lo que ven los más pequeños en el cine y la televisión se resume en una combinación de sentido común, conocimiento de la sensibilidad y madurez del hijo y, sobre todo, una comunicación constante que convierta el acto de ver una película en una experiencia educativa y segura.
Qué hacer si ya hemos metido la pata
Si llevamos al chaval a ver 'Transformers', que es una película basada en juguetes pero con escenas violentas, y el niño queda impactado por las imágenes, podemos 'arreglarlo' a través del diálogo posvisionado, como le llaman los expertos. «Hay que desmontar aquellas escenas que le han podido dar un poquito más de miedo», explicando al menor que son actores y que lo visto no existe, desliza la psicóloga. Le ayudamos así a verbalizar sus emociones. Su colega, Antonio Labanda, añade que el mero hecho de hablarlo reduce ya el impacto de una escena dura: «Muchas veces solo comentarlo hace que no sea tan importante», permitiendo que el niño procese lo visto a través de los valores de su propia familia.
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