- El PIB se reduce dos décimas en el primer trimestre de 2026 hasta el 0,6%
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Solo tres regiones crecieron por encima del promedio nacional entre enero y marzo, según las estimaciones de la Airef.
La economía española sigue dando muestras de resiliencia en un contexto internacional cada vez más complejo, volátil e incierto, aunque ya empieza a mostrar signos de contagio y de cierta ralentización. El jueves pasado, el INE publicó el dato avanzado de PIB del primer trimestre de 2026, que arrojó un crecimiento trimestral del 0,6%, dos décimas menos que el último cuarto de 2025, reflejando ya los primeros efectos de la crisis energética provocada por la guerra en Irán y el prolongado cierre del estrecho de Ormuz, por el que antes del inicio del conflicto transitaba alrededor de una quinta parte del crudo por vía marítima.
Ayer, la Airef, que a mediados de abril alertó de que el conflicto en Oriente Próximo se traducirá en España en menor crecimiento, más inflación y mayor déficit público, hizo pública su estimación del desglose de ese crecimiento por regiones, datos que, una vez más, muestran una gran heterogeneidad entre unas comunidades y otras, con diferencias de hasta cuatro décimas en tasa intertrimestral y de hasta 1,3 puntos porcentuales en tasa interanual.
De hecho, en tasa trimestral, solo tres autonomías crecieron por encima del promedio nacional: la Comunidad de Madrid, que lideró los avances con un alza del 0,8%; seguida de Baleares y Murcia, que en ambos casos lo hicieron a ritmos del 0,7%.
Inercia positiva
Madrid mantiene así la inercia positiva del año anterior, cuando su PIB creció un 3%, dos décimas por encima de la media española, y consolida su rol como primera economía regional del país gracias a su capacidad para atraer inversión nacional y extranjera, a la fortaleza de su mercado laboral o al vigor de sus exportaciones de servicios no turísticos y de alto valor añadido, pero sin desdeñar su creciente atractivo como destino para el turismo.
Mientras, Baleares sigue beneficiándose de su tirón en ese ámbito, reforzado ahora por la percepción de España como refugio seguro para los viajeros internacionales ante la inestabilidad de los destinos de Oriente Próximo. En Murcia, a la mejora de las perspectivas del turismo nacional se añade el posible efecto positivo del incremento del gasto en Defensa, factor del que también se beneficiarán regiones como Madrid y Andalucía.
Según las estimaciones de la Airef, Cataluña (la segunda mayor economía regional del país por detrás de Madrid), Andalucía, Canarias, Galicia, País Vasco,Navarra, Castilla-La Mancha, La Rioja y Asturias crecieron un 0,6% entre enero y marzo, en línea con el promedio, mientras que solo cinco comunidades autónomas lo hicieron por debajo. En concreto, Comunidad Valenciana, Aragón, Cantabria y Extremadura crecieron un 0,5%, mientras que el farolillo rojo fue Castilla y León, cuya economía solo aumentó un 0,4% en el arranque de 2026.
Ritmo interanual
En tasa interanual, las estimaciones de la Autoridad Fiscal muestran un panorama con algunas diferencias y matices. Así, lidera el ránking la Comunidad Valenciana, con un avance interanual del PIB del 3,2%, fruto en buena medida del efecto arrastre de finales de 2025, cuando, según la Airef, creció un 1% entre octubre y diciembre. De acuerdo con los pronósticos de los servicios de estudios de entidades como BBVA Research, la economía valenciana seguirá beneficiándose este año del efecto revitalizador de las ayudas recibidas para la reconstrucción tras la dana, que este año se dejarán notar en el incremento de la inversión y en la construcción.
La segunda economía regional que más creció entre enero y marzo en tasa interanual fue Madrid, con un 3,1%, manteniendo así la velocidad de crucero alcanzada en 2025; seguida de Andalucía, que lo hizo un 2,8%.
En línea con el promedio nacional, del 2,7%, crecieron Cataluña, Baleares, Canarias y Castilla y León, mientras que Castilla-La Mancha mejoró un 2,6%, una décima por debajo de la media. En el otro lado de la balanza, en el furgón de cola se situaron Asturias, con un crecimiento del 1,9%, ocho décimas menos que el conjunto de España; País Vasco, con un alza del 2,1% y Aragón y Navarra, ambos con un 2,2%.
En su último Observatorio Regional, BBVA Research pronosticó que si bien flaquearán en 2026, las regiones del norte tomarán el relevo del crecimiento en 2027 gracias a la recuperación del sector industrial y a la progresiva reactivación de la demanda europea... siempre que la guerra en Irán no se enquiste y el petróleo vuelva más pronto que tarde a una fase de normalización.
De momento, el horizonte no deja mucho espacio al optimismo. La instantánea que muestran los datos de crecimiento regional en el inicio de 2026 representa solo la primera meta volante de un ejercicio que se preludia complejo y sujeto a los vaivenes geopolíticos. De hecho, el Banco de España ya advirtió en su último informe de proyecciones macro de que la tendencia para los próximos trimestres apunta a "una significativa desaceleración del ritmo de expansión de la actividad".
De momento, según los datos avanzados por el INE, la mayoría de los componentes del PIB español han ralentizado su marcha hasta marzo, con menor crecimiento del gasto de las familias, pese a lo cual sigue siendo la principal palanca de impulso del PIB; caída de las exportaciones, y un significativo frenazo de la inversión, que en el primer trimestre apenas creció un 0,1% trimestral, frente al 1,6% del trimestre anterior.
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