Con el tiempo, las aves aprendieron a distinguir cuáles eran las llamadas que pertenecían a la categoría recompensada. En la mayoría de los casos, las selecciones coincidieron con la clasificación propuesta por Elie. El hallazgo más revelador surgió al analizar los errores cometidos por los pinzones. La investigadora observó que las equivocaciones se producían, por lo general, entre llamadas con significados similares y no entre sonidos con características acústicas parecidas.
En una declaración retomada por The Guardian, la científica explicó que “sus respuestas indicaban que tenían una representación mental del significado de sus vocalizaciones. En otras palabras, comprendían el significado de los diferentes tipos de llamadas”.
mecanismos de comunicación animal y abre nuevas posibilidades para desarrollar herramientas que, algún día, permitan establecer una comunicación entre personas y especies no humanas.El premio Coller-Dolittle fue creado en 2024 por la Fundación Jeremy Coller, en colaboración con la Universidad de Tel Aviv, con el objetivo de promover la investigación sobre el bienestar y la sintiencia animal. Además de otorgar incentivos económicos anuales a proyectos destacados, la iniciativa contempla un reconocimiento de 10 millones de dólares para quien logre facilitar una comunicación bidireccional entre humanos y animales.
Jonathan Birch, profesor de filosofía de la London School of Economics y miembro del jurado, aseguró que el trabajo de Elie representa uno de los avances más importantes alcanzados hasta ahora en este campo. A su juicio, la investigación no solo permitió elaborar un "diccionario de las 11 ‘palabras clave’ del pinzón cebra", sino que también verificó, preguntándoles a las propias aves por medio de ingeniosas técnicas experimentales, si los significados atribuidos a esas llamadas eran correctos. "Es un ejemplo asombroso de cómo pasar rigurosamente de grabar miles de cantos a comprender su significado", afirmó.