- SERGIO SAIZ Nueva York
- Santander compra Webster Bank en EEUU por 12.200 millones de dólares
- Santander acuerda una recompra de 5.000 millones tras ganar 14.100 millones en 2025
- Santander cae en Wall Street tras anunciar la compra de Webster Bank y beneficios récord
Este grupo se ha convertido en una entidad codiciada tras la crisis de la banca regional en EEUU en los últimos años por la fortaleza de su balance.
Banco Santander ha cerrado la compra de Webster Financial por 12.200 millones de dólares (unos 10.155 millones de euros), según ha confirmado la entidad española en un comunicado a la CNMV. La oferta, de 75 dólares por acción, supone una prima de entre el 15% y el 20% respecto a la cotización de las últimas jornadas.
Los accionistas de Webster recibirán 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 acciones de Santander mediante American Depositary Shares por cada acción de Webster, lo que representa 26,25 dólares por acción de acuerdo al precio medio ponderado por volumen de 10,79 euros por acción de Santander en el período de tres días finalizado el 2 de febrero de 2026.
Con sede en Connecticut y más de 80.000 millones de dólares en activos, la integración situaría al banco español entre los diez mayores actores de banca minorista y de empresas en EEUU y en el 'top cinco' de depósitos en los estados del noreste, donde la entidad tiene especial presencia desde que adquirió Sovereing en 2009.
Desde Santander, han destacado que la operación tiene sentido estratégico porque las líneas de negocio "son muy complementarias" con las de Webster, que además es "uno de los bancos más eficientes y rentables entre sus comparables".
Webster Financial, que opera bajo la marca comercial Webster Bank, se ha convertido en una entidad codiciada tras la crisis de la banca regional en EEUU en los últimos años dada la fortaleza de su balance.
Fundado en 1935 por Harold Webster Smith, entonces un joven de 24 años que recaudó 25.000 dólares entre familiares y amigos para dar hipotecas en plena Gran Depresión, el banco nació como First Federal Savings of Waterbury, una pequeña entidad de ahorro centrada en préstamos para vivienda en Connecticut.
Con el tiempo adoptó el apellido de su fundador, se transformó en banco minorista y empezó a encadenar adquisiciones para extenderse por Nueva Inglaterra y el área metropolitana de Nueva York.
Casi un siglo después, Webster es un holding bancario con sede en Stamford (Connecticut), que controla más de 80.000 millones de dólares en activos y se ha consolidado como el mayor banco con base en ese estado por volumen de depósitos. Su red combina alrededor de 200 oficinas físicas y más de 300 cajeros, con presencia en Connecticut, Massachusetts, Rhode Island, Nueva Jersey y varios condados de Nueva York, incluyendo la Gran Manzana.
La transformación de los últimos años ha sido especialmente intensa. En 2022, Webster culminó la fusión con Sterling National Bank, un banco neoyorquino centrado en banca comercial, que elevó sus activos hasta el entorno de 65.000 millones de dólares y reforzó su exposición al área de Nueva York y Nueva Jersey.
En 2023, compró Ametros, una gestora especializada en administrar fondos procedentes de acuerdos de seguros médicos y laborales, y previamente ya había integrado HSA Bank, con lo que empezó a construir un nicho singular en el sector de las finanzas y la industria sanitaria. Precisamente, este último aspecto lo que hace que la operación de Santander sea especialmente interesante.
Webster cuenta con tres grandes líneas de negocio: banca comercial, banca de consumo y servicios financieros para el sector sanitario. La primera aporta el grueso del crédito y se centra en empresas grandes y medianas, financiación inmobiliaria comercial y productos de tesorería y gestión de liquidez.
La segunda agrupa las cuentas corrientes y de ahorro, hipotecas y préstamos personales de particulares, apoyada en una red física todavía relevante pero cada vez más complementada por canales digitales. Hasta aquí, el negocio es muy similar al que ya tiene Santander en EEUU y viene a reforzar su presencia en estas áreas.
La tercera pata del negocio es sin embargo una de las más codiciadas por sus competidores. Bajo la marca HSA Bank y tras la compra de Ametros, administra millones de cuentas de ahorro sanitario y soluciones de beneficios para empresas de todo el país, un segmento que genera depósitos muy estables y de bajo coste y que se ha convertido en uno de los grandes atractivos del grupo.
Esa combinación de negocios ha dado lugar a un perfil financiero poco habitual entre los bancos regionales. Sus ingresos anuales ascienden a cerca de 3.000 millones de dólares. La rentabilidad sobre capital se sitúa en el entorno al 18%, con una eficiencia cercana al 45%, ratios que lo colocan entre los bancos medianos más rentables y eficientes del país.
Frente a otros regionales que han sufrido salidas de depósitos tras las crisis de Silicon Valley Bank y Signature, Webster ha logrado incrementar tanto sus préstamos como sus depósitos en los últimos trimestres, manteniendo al mismo tiempo unas ratios de capital por encima de las exigencias regulatorias. Esa capacidad de seguir creciendo sin sacrificar solvencia explica parte del interés que suscita en un momento en que el mercado penaliza con fuerza a las entidades con bases de financiación más volátiles o modelos de negocio muy concentrados.
Para Santander, la operación encaja en la hoja de ruta que ha dibujado para EEUU, no tanto por el número de oficinas, sino por el tipo de activos que suma. El grupo español ya cuenta con un negocio importante en financiación al consumo, especialmente en el negocio de crédito para la compra de automóviles, donde es uno de los grandes jugadores; además de su presencia en banca comercial y de particulares en el noreste del país, heredera de la compra de Sovereign Bank en plena crisis financiera y ahora en plena reconversión hacia un modelo más digital y con menos sucursales físicas.
La compra de Webster permite rellenar varios huecos a la vez. En primer lugar, suma escala en banca comercial y de empresas, un negocio con márgenes más atractivos que la banca minorista. En segundo, incorpora una base de depósitos diversificada y relativamente barata, gracias al peso de las cuentas de ahorro sanitario y a su presencia en nichos de salud.
Además, la operación amplía de forma inmediata la huella geográfica de Santander en estados donde ya estaba presente, como Massachusetts o Nueva York, pero con posiciones modestas en términos de cuota de mercado.
El precio que está dispuesto a pagar el banco que preside Ana Botín refleja esa lógica estratégica. La contraprestación de 75 dólares por acción, pagadera en una combinación de efectivo y acciones de Santander, valora Webster en 12.200 millones de dólares, equivalentes a unas 2 veces su valor en libros al cierre del cuarto trimestre de 2025 y unas 6,8 veces el beneficio estimado para 2028 una vez incorporadas las sinergias.
La oferta supone una prima del 14% sobre la media ponderada de las tres últimas sesiones bursátiles, y se aproxima al 20% si se toma como referencia la cotización media de las últimas semanas.
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