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Qué pasaría con la productividad y las nuevas profesiones si se para la IA

Qué pasaría con la productividad y las nuevas profesiones si se para la IA
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Una moratoria global de IA daría oxígeno al mercado laboral. Las empresas podrían aprovechar el parón para formar a sus empleados integrando tecnologías actualmente infrautilizadas. Leer
TENDENCIASQué pasaría con la productividad y las nuevas profesiones si se para la IAActualizado 16 SEP. 2026 - 18:21Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Una moratoria global de IA daría oxígeno al mercado laboral. Las empresas podrían aprovechar el parón para formar a sus empleados integrando tecnologías actualmente infrautilizadas.

La ONU acaba de advertir de que todos los derechos humanos "están en riesgo" ante el avance de la inteligencia artificial. Es la guinda de un pastel de predicciones agoreras que puso en el horno Jacob Coxon (exOpenAI y Anthropic), anunciando la llegada de una superinteligencia sobre la que el ser humano no tendrá ningún control y que han seguido los propios Dario Amodei (Anthropic), Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (SpaceX) o Demis Hassabis (Google) con la petición de ralentizar el desarrollo de la IA.

Sobre este runrún mundial que pide parar la IA el fundador de The Mindkind, Mario Garcés, asegura que "el dinero ofrece una posible explicación a esas llamadas a la prudencia. La sospecha es que las compañías teman incumplir sus promesas a los inversores, tras comprometer sumas gigantescas, mientras los modelos abiertos chinos disputan su mercado. Invocar la seguridad permitiría ganar tiempo sin reconocer que las cuentas podrían no salir".

Garcés añade que "estas empresas pueden acabar siendo consideradas demasiado importantes para dejarlas caer. Si sus servicios se convierten en infraestructura imprescindible, los gobiernos podrían verse presionados a sostenerlas con dinero público". Y otra explicación estaría en las dificultades técnicas: que el dinero invertido no baste para superar los problemas de fiabilidad que dificultan delegar decisiones críticas en estos sistemas.

Para Mario Garcés, una pausa de la IA "daría margen para investigar otras arquitecturas y rebajar las expectativas sin admitir un atasco. El frenazo podría tener una consecuencia útil para quienes trabajan con estas herramientas: dedicar tiempo a aprovecharlas. Menos prisa por sustituir profesionales y más atención a dónde ayudan, qué errores cometen y cuánta supervisión necesitan. Consolidar esas aplicaciones permitiría comprobar qué mejoras de productividad se sostienen cuando se incluye el trabajo humano de revisar los resultados".

Así, frenar el desarrollo de la IA podría aliviar la presión sobre algunos profesionales, pero no sería uniforme.

Una pausa podría reducir oportunidades en actividades que están creciendo precisamente alrededor de esta tecnología.

El WEF sitúa a los especialistas en IA y aprendizaje automático entre las profesiones de mayor crecimiento y calcula que la IA puede crear y destruir empleo simultáneamente. Frenar su desarrollo podría proteger algunas tareas y perjudicar a ingenieros, investigadores o nuevos especialistas.

Si suponemos que la pausa afecta sólo a nuevos modelos y aplicaciones, la transformación del trabajo no se detendría. Sólo el 20% de las empresas de los países de la OCDE utilizaba IA en 2025, por lo que existe margen para adoptar herramientas ya disponibles. La conclusión de Anthropic es que el uso real de la IA sigue muy por debajo de sus capacidades técnicas. Y renunciar a ciertas herramientas también tendría costes.

En el empleo disminuiría parte de la presión para sustituir a los profesionales, pero también parte de la demanda de nuevas contrataciones, y una pausa en el desarrollo de modelos de IA más potentes podría retrasar algunos planes de automatización.

Un documento de Anthropic firmado por Maxim Massenkoff -head of core economic research de la compañía- y Peter McCrory -head of economics- ha comprobado que "el uso real de la IA todavía representa sólo una parte de lo que los modelos actuales son capaces de hacer, lo que indica que existe margen para extender tecnologías que ya están disponibles".

Una moratoria de la IA podría reducir contrataciones vinculadas a nuevos proyectos. Hay que recordar que el Foro Económico Mundial sitúa a los especialistas en IA y aprendizaje automático entre las profesiones de crecimiento más rápido hasta 2030.

Para los jóvenes, conservar algunos puestos de entrada podría ser importante. Korn Ferry advierte de que suprimirlos reduce los espacios en los que se aprende el funcionamiento de una empresa.

Habilidades

Las habilidades de IA no perderían automáticamente su valor. Habría más tiempo para aprenderlas y menos presión por seguir cada novedad.

Si una pausa permitiera seguir utilizando las herramientas actuales, las empresas seguirían necesitando personas capaces de manejarlas, interpretar sus resultados y trabajar con los datos.

La OCDE recuerda que menos del 1% de los profesionales necesita conocimientos avanzados para desarrollar IA. Para muchos más serán necesarias las competencias digitales, el análisis e interpretación de datos y capacidades como resolución de problemas, creatividad y gestión. Los trabajadores que reciben formación para utilizar IA declaran mejores resultados laborales.

Una pausa de la IA podría reducir la velocidad con la que algunas destrezas quedan anticuadas y daría más tiempo para aprender herramientas relativamente estables.

Tampoco desaparecería la ventaja económica de saber utilizar la IA. La mejor protección profesional seguiría siendo combinar conocimientos del oficio, manejo de IA y criterio propio.

Productividad

Una pausa en el desarrollo de nuevos modelos de IA no haría desaparecer las mejoras de productividad que algunas empresas ya han conseguido.

Si una herramienta permite hoy resolver más trabajo en menos tiempo, esa ventaja seguiría existiendo mientras pudiera utilizarse. El conocido estudio de Erik Brynjolfsson, Danielle Li y Lindsey Raymond con 5.172 agentes de atención al cliente muestra que el uso de un asistente de IA aumenta un 15% el número de asuntos resueltos por hora, con un impacto especialmente positivo entre los trabajadores con menos experiencia.

Por eso conviene distinguir entre frenar el desarrollo de modelos más potentes y retirar herramientas que ya funcionan. Se trata de dos escenarios distintos.

Además, incluso sin nuevos avances tecnológicos, las empresas todavía podrían mejorar su productividad aprendiendo a utilizar mejor los sistemas actuales. McKinsey señala que las organizaciones que obtienen mejores resultados con la IA no se limitan a introducirla en procesos antiguos, sino que rediseñan la forma de trabajar.

El principal coste de una pausa estaría en las mejoras futuras que se retrasarían. Lo que no puede saberse es cuánto representarían esas ganancias, porque no existe experiencia real de una moratoria mundial.

Y por lo que se refiere a los modelos de trabajo, una pausa en los modelos más avanzados no devolvería automáticamente el trabajo a como era antes. Si se frenaran nuevos agentes autónomos, las empresas tendrían que mantener durante más tiempo personas coordinando, revisando y autorizando tareas. Google DeepMind reconoce que los agentes cada vez más capaces requieren salvaguardas más sofisticadas y controles sobre sus acciones. Los asistentes ya permitidos seguirían cambiando los equipos y repartiendo tareas de otra forma. Randstad señala que los directivos inmediatos siguen siendo una pieza clave para dar estabilidad en un trabajo cada vez más influido por la IA.

Un frenazo que altera la contratación

Una pausa en la IA protegería durante algún tiempo determinadas tareas amenazadas por la automatización, pero perjudicaría sobre todo a los profesionales cuya demanda está creciendo gracias al propio desarrollo de la IA.

  • El primer grupo que sufriría sería el de los investigadores de IA, ingenieros de 'machine learning' y especialistas dedicados a entrenar nuevos modelos. Su trabajo está directamente ligado a la carrera tecnológica. Una suspensión de nuevos modelos recortaría o aplazaría proyectos y parte de la contratación asociada.
  • Muy cerca aparecen los especialistas en 'big data', ingenieros de datos, desarrolladores de software y profesionales encargados de integrar la IA en productos y procesos empresariales. Si las empresas pudieran seguir utilizando los modelos actuales necesitarían profesionales capaces de conectarlos con sus bases de datos, aplicaciones y procesos.
  • Si se suspendieran los modelos más potentes por motivos de seguridad, pero siguieran disponibles las herramientas actuales, algunas especialidades perderían proyectos y otras continuarían transformándose.
  • También sufriría una parte de las profesiones que se forman alrededor de la IA: especialistas en productos de IA, arquitectos de soluciones, consultores de transformación, ingenieros de agentes o profesionales con conocimientos avanzados de IA.
  • En el caso de los especialistas en seguridad, evaluación y auditoría una pausa para comprobar riesgos antes de permitir modelos más avanzados podría incluso aumentar su importancia.
No busque la habilidad mejor pagada; pregunte qué problema resuelve y cómo combinarlaIA: ¿Y si muchos empleos no desaparecen pero dejan de crearse?Automatizar lo básico obligará a pedir habilidades sénior a los novatos Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
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