- JUANDE PORTILLO @JuandePortillo Nueva York
En cuatro años, los padres de la Inteligencia Artificial han convertido una idea de ciencia ficción en una herramienta diaria para ciudadanos y empresas. Ahora el debate entre progreso y seguridad queda en manos de este grupo de informáticos, magnates y hasta un premio Nóbel.
La pugna por liderar la revolución de la Inteligencia Artificial (IA) es la carrera tecnológica de nuestros días. En apenas cuatro años, un fenómeno que parecía reservado a la ciencia ficción ha pasado a formar parte del día a día de ciudadanos y empresas, automatizando tareas profesionales, multiplicando la productividad, dejando en vilo millones de empleos cualificados y brechas cibernéticas o proyectando las mayores salidas a Bolsa de la historia. La velocidad se ha vuelto tan exponencial que, en los últimos días, los primeros espadas de la industria han comenzado abogar por levantar el pie del acelerador para garantizar la seguridad de la propia humanidad, aunque nadie renuncia a liderar el paso. En este punto, conviene repasar quiénes han liderado este salto tecnológico y en qué manos queda ahora el dilema entre progreso y prudencia.
Altman, OpenAI
El hombre que convirtió la Inteligencia Artificial en un fenómeno de masas es Sam Altman (Chicago, 1985), que lanzó ChatGPT en 2022, desencadenando la actual carrera tecnológica. Un año después fue despedido de OpenAI, cuya Junta recelaba de sus planes de convertir la ONG en una empresa con fines de lucro, solo para regresar a los cinco días con más poder y ambición.
No ha sido el único cisma en el seno de la firma. Altman, que medró en Silicon Valley, fundó OpenAI en 2015 junto a otras figuras clave de esta revolución tecnológica como Elon Musk, que pasó de ser su amigo a su enemigo tras marcharse dando un portazo.
Hoy la compañía goza de una valoración superior al billón de dólares y acaricia un salto a Wall Street que Altman acaba de posponer más allá de este año para priorizar la seguridad y la regulación. Uno de sus modelos experimentales encendió las alarmas al saltarse los controles y atacar otra firma, Hugging Face, en julio.
Amodei, Anthropic
De OpenAI procede también Dario Amodei (San Francisco, 1983), que abandonó la compañía junto a su hermana Daniela para fundar Anthropic, dando luz en 2023 a Claude, una IA que reivindican como ética y cuyo uso han limitado al mismísimo Pentágono. La firma también restringió el uso de su modelo Mythos, capaz de detectar vulnerabilidades graves en web de empresas e infraestructuras clave.
En los últimos días, este físico ha destacado por ser el primer titán de la IA en hacer un llamamiento a frenar su ritmo de desarrollo y asumir controles externos. Fue después de que uno de sus investigadores abandonara la firma alertando del riesgo cierto de que esta tecnología acabe con la humanidad en esta década.
El debate abierto también le llega a Anthropic, con una valoración cercana a los dos billones de dólares, ultimando un salto al parqué en el que se juega protagonizar la mayor salida a Bolsa de la historia.
Elon Musk, xAI
De momento, la mayor Oferta Pública de Acciones (OPV) de los registros la acaba de cosechar, en junio, SpaceX, la compañía de Elon Musk (Pretoria, 1971). Unos meses antes, el dueño de Tesla integró en la compañía aerospacial xAI, su firma de inteligencia artificial, responsable del desarrollo de Grok, el modelo ligado a la red social X (antes Twitter).
Pese a ello, el también cofundador de OpenAI lleva años advirtiendo del riesgo que suponen las inteligencias artificiales y ha sido de los primeros en secundar el llamamiento al sosiego de Amodei.
Hassabis, Google DeepMind
Junto a Musk y Altman, otro de los popes de la Inteligencia Artificial en suscribir las alertas de Amodei ha sido Demis Hassabis (Londres, 1976). Este científico, ganador del Premio Nobel de Química de 2014 por sus estudios sobre estructuras de proteínas, fundó DeepMind en 2010. La firma de IA acabó siendo comprada por Google cuatro años después y hoy Hassabis la dirige como buque insignia de esta tecnología dentro de la matriz del grupo Alphabet, responsable de Gemini. Desde allí ha secundado como "el camino correcto" la llamada a la prudencia de Amodei.
Suleyman, Microsoft AI
Otro de los cofundadores de DeepMind, junto a Hassabis, fue Mustafa Suleyman (Londres, 1984) que acabó abandonando Google para crear sus propios modelos y terminó siendo fichado por Microsoft para liderar su departamento de IA en 2024. Desde su atalaya, Suleyman es responsable del desarrollo de herramientas internas como Copilot y de colaboraciones estratégicas de la firma fundada por Bill Gates como la que mantiene con OpenAI.
Al debate abierto sobre la seguridad, el CEO de Microsoft AI ha respondido con un código que veta a sus modelos el desarrollo de conciencia, resistencia a ser apagados, la fabricación de armas, sustancias peligrosas y contenido violento o sexual explícito.
Wenfeng, DeepSeek
Entre los padres de la IA, conviene destacar también el papel de Liang Wenfeng (Guangdong, 1985), que en 2024 sorprendió al mundo al demostrar que China era capaz competir con Silicon Valley al lanzar DeepSeek, un modelo de código abierto entrenado a bajo coste. Tras hacer fortuna con un hedge fund cuantitativo, el informático convirtió su IA en la app más descargada de EEUU pero ha mantenido un perfil bajo y ha evitado pronunciarse, de momento, en el debate actual.
Huang, Nvidia
Quien sí se ha posicionado, frontalmente en contra de los llamamientos a la prudencia de Altman, Amodei, Musk, Hassabis y Suleyman ha sido Jensen Huang (Taipéi, 1963), el consejero delegado de Nvidia. El responsable firma de la mayor firma de microchips, líder mundial en el hardware necesario para sustentar la IA, se ha mostrado de acuerdo con el presidente estadounidense, Donald Trump, en que "no hay que permitir" un frenazo en el desarrollo de esta tecnología. "No necesitamos nuevas leyes ni nuevas regulaciones. Solo necesitamos que las empresas decidan cuándo acelerar al máximo", ha dicho.
Zuckerberg, Meta
También se ha mostrado en contra de frenar el desarrollo de la Inteligencia Artificial Mark Zuckerberg (Nueva York, 1984). El CEO de Meta, que posee el incomparable universo de usuarios de IA que le da agrupar Facebook, Instagram y Whatsapp, cree que la industria ya es capaz de innovar con seguridad.
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